La riqueza del silencio o del “buen hablar”
No pocas veces el
silencio es signo de
cobardía, de no querer “jugarnos” frente a
situaciones injustas.
Pero hay “silencios” que expresan la riqueza de
la persona.
Te ofrezco este texto taoista que puede
resultarte de utilidad.
Ernesto Duque
Publicado el 01 de mayo 2009
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada.
Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso.
Aprende a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Con el poder mental tranquilo y en silencio, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te des mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible.
No te comprometas de manera precipitada.
Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después.
La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese “sí” no es sólido y le falta valor.
Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.
El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal.
No compitas con los demás.
Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación de los otros.
Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar.
Evita el hecho de juzgar y de criticar.
Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.
El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades.
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida.
Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión.
Si aceptas no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.
Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal.
Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio.
Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.
Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.
No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.
Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.