Mirar al vecino como hermano

Amigo, acabo de celebrar los 30 años de vida sacerdotal y misionera y deseo compartir contigo algo de mi vida. Llevo adelante la Animación Misionera en tu tierra España, vine para decirte que “ tú también puedes ser misionero”.

Por P. Tiziano Viscardi

Publicado en mayo 2004

Qué te cuento? Que me sentí plenamente feliz y realizado en la misión de Venezuela, y de Colombia. Los campesinos de los Andes, los Afro descendientes de Barlovento y Cartagena de las Indias y los Indios Guajiros fueron mis compañeros de viaje. Dejé entre estas poblaciones parte de mi corazón, de mi amor. Siempre me trataron como parte integrante de su propia comunidad, de su familia y yo me consideré como un hijo más. ¡ Ah! Puedo contarte, con sorpresa, que me costó mucho más el viaje de regreso a Europa, que el primer viaje de ida a Venezuela. ¿Por qué? Me encontré muy bien con la gente de allá. Ayudar a los demás da una felicidad increíble. De verdad experimenté entre estos pobres un clima de solidaridad, de hospitalidad, de sencillez increíble. Lo poco que tienen lo comparten contigo.

Bueno, ya te cuento. Tratamos de vivir la fraternidad entre nosotros y con la gente, compartiendo la fe, la vida ( mas de 20 años) y los bienes en distintos lugares deprimidos, el todo por amor a Jesús. Mantenemos prendida la chispa, el fuego de la misión en nuestro equipo, buscando contagiar a otros del mismo.

¿Cómo se concretiza muestra acción misionera entre los hermanos más necesitados? Buscamos en un primer momento de responder a las urgencias materiales, involucrando a la misma gente pobre, contando con la comunidad. Se trata de obras de promoción humana: promoción de la salud, educación, planes de desarrollo en diversos campos (agricultura, saneamiento, vivienda, con diversos grupos: mujeres, niños, campesinos...). Hablamos el lenguaje de la caridad concreta y esto facilita y prepara los corazones para emprender luego el camino de la fe.

Pero lo más interesante que quiero comunicarte, es que los misioneros, compartimos con la gente nuestra fe, nuestra experiencia de Dios, de un Dios Padre, Amigo enamorado de la humanidad. Y el corazón se te ensancha cuando ves que algunos adultos, ciertos jóvenes quieren vivir tu misma fe, irradiarla, convertirse en misioneros entre su gente, desean y buscan una sólida formación religiosa.

Personalmente doy gracias al Señor por haberme regalado la vocación misionera y la experiencia de la misión ad gentes. Es algo que te llena, que hace feliz tu vida. Dificultades no me faltaron pero estas son el precio de la misión. Se convierten siempre en algo positivo: te espabilan, te hacen reflexionar, te rompen la rutina y así sigues experimentando cómo Dios sigue sembrando consolación.

Pues, he vuelto, como ya te dije al comienzo, para recordar a la Iglesia, que no es Iglesia, si no vive la chispa de la misión; para invitar a los cristianos a apoyar a los misioneros para hacer del mundo la familia universal de los hijos de Dios; para contar a los jóvenes que vale la pena ser misioneros. ¿Estupendo programa, verdad?

¿Pero hombre cómo es posible ser cristianos-misioneros aquí? He aquí como tres indicaciones, como tres pistas: en primer lugar cultiva la oración, vive una profunda amistad con Él. En segundo lugar: da tu ayuda, tu apoyo material, económico a los misioneros para que puedan llevar adelante todos los trabajos, todos los proyectos de capacitación humana y cristiana. En tercer lugar anima nuestras comunidades, para que salgan de ellas vocaciones que lleven adelante la tarea misionera.

Bueno, amigo, joven que me estás leyendo quiero recordarte en fin lo que te dije al comienzo de nuestro coloquio:

Te doy unas sencillas sugerencias:

- Trata de ensanchar tu corazón, como el de Jesús, ofreciéndote para alguna ayuda solidaria en tu comunidad (residencia de ancianos, minusválidos...)

- Mantente informado acerca de los países del sur leyendo revistas misioneras (por Ej.: Antena Misionera), porque como dice el refrán” ojos que no ven, corazón que no siente”.

- Únete y apoya organizaciones solidarias, así que “ la unión hace la fuerza”.

- Intenta asumir un estilo de vida austero y sobrio y ahorrar algo de dinero para ayudar a los pobres.

- Participa en las convivencias, charlas, actividades solidarias que los misioneros te ofrecemos.

- Sobre todo interrógate sobre el futuro de tu vida: si tantos hombres y mujeres se sienten plenamente felices y realizados en la vocación misionera... ¿por qué no lo puedes ser también tu?

Amigo, joven, no te quito más tiempo... pero quiero que sepas: Vale la pena darse a los demás, ser personas felices que derraman amor entre tantos hermanos que lo pasan mal, ser personas valientes que siembran esperanza de vivir... respondiendo con generosidad a la llamada misionera. Anímate..... y serás feliz.

P. Tiziano Viscardi
C/ Morando, 2, 1º, 1ª
28029 MADRID
Tfno. 91 733 15 62
morandoimc@telefonica.net


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