Estoy hecho un lío

Hablo con un joven:
-¿Que tal estás?
-Mal, todo me sale mal. En los estudios no doy una. En casa a mis padres casi ni los veo y cuando los veo hay camorra. No me entienden ni yo los entiendo, yo ya no soy un niño pero me tratan como a un niño. Con los compas voy de juerga, pero a decir verdad no me divierto, para pasarlo bien tengo que meterme una papelina. Estoy hecho un lío. Pienso que nadie me quiere realmente, nadie me valora...

P. Luis Jimenez
malagaimc@terra.es

Publicado el 01 de junio de 2005
Se pregunto: ¿qué crees que te pasa?

- No lo sé, no tengo ilusión por la vida.

-¿En qué crees?

-Pues... no lo se, bueno sí, creo en el dinero, pues cuando tengo dinero me compro mis caprichos. Creo en la panda, pues nos vamos a la movida y bebemos, charlamos de la moto, de la última carrera, de Alonso, Schumacher...

- Y entonces, ¿por qué estás hecho un lío?

-Porque en el fondo no soy feliz. Cuando llego a casa me siento solo, sin ganas de estudiar, me pongo a chatear, pierdo el tiempo, creo que no tengo ganas de vivir.

-¿Tienes algún motivo, algo o alguien que te empuje a vivir?

-No.

-¿Crees que existe algún motivo, alguna causa, alguna persona que pueda ser un “referente” para ti, que te ayude a encontrar un sentido en tu vida?

- No lo se, ¿Qué es un “referente”?

-Yo creo que aquí está tu problema. No sabes ni si quiera qué es un “referente”. Algo o alguien que está ahí, que te empuja a vivir, a luchar, como un modelo en el cual tú puedes reflejarte, con el cual tú puedes identificarte.

- ¿Tú lo tienes?, me pregunta.

- Pues sí, para mí el referente de mi vida es Jesús.

- Explícamelo mejor.

-Mira, cuando vivimos sin un referente en nuestra vida vamos dando bandazos, no sabemos a dónde queremos ir, qué queremos conseguir, cuál es nuestra meta, el sentido de nuestra vida, cuáles son los ideales, los valores que nos guían y por los que luchamos y en Jesús de Nazaret yo los he encontrado. ¿Sabes? La vida se nos da y la merecemos dándola. Este valor, este referente, nos ayuda a dar un sentido a nuestra vida que no es sólo el pasárselo bien y luego volver a casa y sentirse mal. El saber que dando tu vida, tu tiempo tus buenas capacidades te llenas, es como un empuje en tu vida. Mientras, si sólo piensas en ti mismo y en que los demás te den, te quieran, te valoren, sentirás una gran frustración. En Jesús yo encuentro el valor de la entrega a los demás sin límite. Él amó, curó, compartió su tiempo, su vida y fue un referente para los demás y por eso lo seguían y los que lo seguían eran felices. Por eso yo intenté seguirlo.

- Sigue, parece que me estoy enterando de lo que es un “referente”.

- Jesús encontró el sentido de su vida amando a los más débiles, poniéndose al lado de los que sufren y así quiso ser un modelo, un referente para ti y para mí, para que tú y yo hagamos lo mismo y haciéndolo nos promete que seremos felices.

- Pero Jesús vivió hace dos mil años.

-Sí, pero Él es un referente de valores permanentes, que no pasan, no se hacen viejos. Él nos habló de entregar nuestra vida por los valores del Reino. Un Reino de justicia de paz y de amor. Y cuando en tu vida te identificas con los valores del Reino luchando por un mundo más justo, verás que hay algo que te empuja, que te alienta y sientes ganas de vivir, de luchar por la justicia. Claro que esto no lo puedes hacer solo, necesitas encontrar a otros que te apoyen, metiéndote en un grupo de gente que busca lo mismo que tú y sentirás alegría, te sentirás bien y cuando vayas a tu casa ya no te sentirás mal, ya no te sentirás solo, porque sabes que estás trabajando y luchando por algo importante, por algo que merece la pena. Hacer un mundo mejor.

Y cuando en tu vida te identificas con el valor de la paz, la no-violencia, verás que merece también la pena vivir para luchar y trabajar por ello. Y te sentirás bien porque tienes otro referente que da sentido a tu vida.

Y así podríamos seguir descubriendo un montón de “referentes”, de valores que están en la persona de Jesús. Y por eso ser cristiano es una misión: la de descubrir y hacer presente en el mundo, en la sociedad, entre los amigos, los valores por los cuales vivió Jesús. Y cuando nos ponemos decididamente a imitarlo, cuando nos identificamos con ellos, nuestra vida cambia, nuestras ganas de vivir aumentan, nuestro deseo de trabajar y luchar nos hacen ser felices, porque sabemos que no estamos aquí sólo para disfrutar de la moto, de la movida, del botellón. Percibimos que nuestra vida tiene un sentido y una misión que cumplir. Y cuando estamos en esa onda, la alegría nos sale a borbotones y eso se contagia. Sí, se contagia, y eso es lo que nos hace seguir luchando el ver que otros nos siguen y se apuntan a esa maravillosa tarea de construir un mundo más humano, más justo, donde todos somos iguales y no hay quien pase hambre porque todos nos hemos comprometido en compartir lo que tenemos, pero sobre todo lo que somos, animándonos unos a otros.

-Pero eso es una utopía.

-Sí, es una utopía, pero el cristianismo es una utopía realizable, porque es un proyecto que cuenta con las potencialidades tuyas y mías y eso es posible cuando tú y yo nos ponemos seria y decididamente a trabajar por ello sin descanso. Tú tienes una capacidad de amar sin límites, sólo los que tú te pongas. Puedes amar hasta al que te odia, puedes poner la otra mejilla al que te pega. Sólo así podremos construir un mundo pacífico donde no hay muertes por la envidia, donde poco a poco hemos desterrado la violencia. Tienes una capacidad de trabajar por la paz sin límites y puedes con firmeza trabajar por la fraternidad, el respeto a todos, aunque piensen distinto a ti, aunque tengan una religión distinta a la tuya. Es una utopía, pero Jesús vivió por ello y empujó el mundo hacia ello. Algo hemos conseguido. Tenemos que seguir intentándolo con todas nuestras fuerzas.

-¡Ah! Eso del referente no lo entendía, ahora lo veo más claro y aunque me parece un poco difícil, lo voy a intentar. Gracias.


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