Año nuevo, ¿Para quién?

Hace pocos días estrenamos el Año Nuevo. Sí, desde el primero de enero, según el calendario gregoriano, ya estamos en el año 2005 de nuestra era. Este acontecimiento me motiva a dar cuerpo a esta provocación misionera.

José Jesús Giraldo Ospina
jose.giraldo@inicia.es

Publicado el 11 de enero de 2005
Es un hecho, vivimos en mundo globalizado. Pero cuando hablamos, desde nuestro calendario occidental, del Año Nuevo, asociado con el primero de enero, creo que vale la pena relativizar la globalización.

Como misioneros, no podemos aceptar la corriente que quiere que nuestra cultura sea una cultura con pretensiones de universalidad. Con esta forma de pensar se pretendería dejar en penumbra la particularidad de las diversa culturas y religiones.

A pesar de vivir en un mundo globalizado, no podemos darnos el lujo de ignorar otras realidades culturales y religiosas. Es decir, ni como cultura ni como religión somos el ombligo del mundo. Hay otras culturas, otras religiones que nos animan, desafían e interrogan.
Me explico un poco mejor ayudado por la estadística. Para dos de cada tres seres humanos, o sea, dos tercios de la población mundial, el uno de enero, (según el calendario gregoriano), aunque conocido, puede significar muy poco o incluso nada.

Como misionero, esta realidad no me deja indiferente. ¿Y a ti?
Qué bueno sería tener la capacidad de escuchar lo que nos dicen otras religiones, otras culturas. Creo que en este inicio de año, valdría la pena “dejarnos picar por la curiosidad de saber”, al menos, en qué culturas, nuestro primero de enero, no es celebrado como año nuevo.

En otras palabras, creo que vale la pena poner en práctica esa expresión, usada en otra cultura, que dice: “Ojos abiertos, oídos despiertos”, para enterarnos en dónde viven y qué hacen esos dos tercios de la población mundial, para los cuales, nuestro Año Nuevo carece de significado.

Es un hecho innegable. Son muchos los seres humanos que han forjado una cultura distinta a la nuestra. Conocerlas, escucharlas, es una verdadera provocación misionera. Creo que el acercamiento y el diálogo con otros pueblos, con su cultura y su religión, es participar del sueño que nuestro Dios tiene para la humanidad que no excluye, sino que implica la opción por el diálogo, la justicia y la fraternidad.

¿Conoces alguna cultura que no celebre, al mismo tiempo que nosotros, el año nuevo? Seguramente que sí. En fin, vale la pena recordar que entre las colectividades más importantes con calendario diferente al nuestro (cristiano – occidental), se destacan la china, la judía, la musulmana, la hindú etc. Sin pretender hacer una exposición minuciosa, quiero dar una breve pincelada.

El Año Nuevo Chino, llamado Yuan Tan, se celebra dependiendo de la temporada de la luna nueva cada año. Por eso cambia todos los años y puede acontecer entre finales de enero y febrero. El próximo año nuevo es el año 4703. Será el año del Gallo, 9 de febrero del 2005.

Para los judíos el cambio de año (Rosh Hashaná) cae entre fines de septiembre y principios de octubre. Para saber en qué año se encuentran es necesario saber si se cuenta el comienzo de año partiendo desde el primero de Nisan o el primero de Tishre. ¿En qué año están y cuándo celebrarán los judíos el año nuevo?

El calendario musulmán es lunar. Este calendario tiene su punto de partida en la Hégira, o sea, la emigración del profeta Mohammed y los primeros creyentes de la Meca a Medina el 16 de julio del año 622 de nuestra era y dio comienzo a la era musulmana. El próximo 10 de febrero, será Fatih Mouharram (Año Nuevo Musulmán).

Y según el calendario gregoriano entramos en el año 2005 el primero de enero.
Estos ejemplos, aunque generales, quieren ser una invitación para valorar positivamente la pluralidad cultural y religiosa del mundo en que vivimos. Ojalá, esta realidad, fuese un aliciente que nos cuestionara y, por qué no, nos hiciera entrar en una sana crisis.

¿Cuál podría ser el mejor testimonio que pueden dar las culturas y las religiones en un mundo crispado como el nuestro, en el que se recela de las diferencias y se sospecha de todo aquello que es diverso de lo conocido desde siempre?

Las últimas aperturas de los misioneros y misioneras de la Consolata han sido en países con culturas y religiones muy distintas a la nuestra; Mongolia y Yibuti. Quiero invitarte para que estas opciones, en este tiempo de Año Nuevo, sean una ocasión propicia de provocación misionera ... sean una ocasión propicia de desafío misionero.

La misión ad gentes es algo más que un slogan. También hoy tiene sentido el “salir” hacia las otras religiones y culturas. También hoy tiene sentido el entablar un diálogo interreligioso e intercultural en el cual “nos damos” ... y ... más aún ... “recibimos”. ¿Te animas?

P. José Jesús Giraldo Ospina
morandoimc@telefonica.net


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