Al cuerpo hay que darle lo que pide

Como de costumbre, cojo el autobús para ir al centro de la ciudad, es más cómodo y no te vuelves loco buscando donde aparcar.
Durante el trayecto, atrás de pie, cuatro jóvenes charlaban de sus cosas, del último fin de semana, de cómo se lo pasaron pipa. Les presté atención sobre todo por el lenguaje que usaban intercalando constantemente las palabras tío, colega, me flipa... A un cierto punto uno dijo algo en voz baja y el otro respondió: “Al cuerpo hay que darle lo que pide, tío”.

P. Luis Jimenez
malagaimc@terra.es

Publicado el 29 de marzo de 2005
Me quedé pensativo.
Esto es la nueva cultura, es una nueva moral, es un nuevo sentido del placer. Yo estoy anticuado, tengo que entenderlo. Pero pensé que por mucha comprensión que quería tener sobre la frase, había algo que no me cuadraba. ¿Será vedad, que al cuerpo hay que darle lo que pide? Pues si el cuerpo es irracional, entonces, si al cuerpo le damos todo lo que pide “irracionalmente”, sin control alguno, ¿estamos en el camino justo como seres racionales, inteligentes? Parece que no.

Posiblemente tengamos que reflexionar un poco acerca de las tendencias de nuestro cuerpo como tal y de lo que nosotros le damos al cuerpo para que, sin saberlo, nos hagamos esclavos y dependientes de sustancias y drogas que el cuerpo seguirá pidiendo incansablemente hasta verse saciado y cuando no seguimos alimentándolo nos llega el síndrome de abstinencia, el mono, y como no podemos resistir, tenemos que hacer de todo para seguir alimentándolo, hasta robar a nuestra propia familia.

Está claro, que la frase: "Al cuerpo hay que darle lo que pide” encierra una trampa de la que difícilmente puedes escapar. Es la trampa del placer hoy, ahora, pero seguido de un sufrimiento increíble para ti mismo y para todos los que te rodean, porque sin pensarlo te has convertido en un enfermo esclavo de tu propio cuerpo. Es la trampa que tú mismo te has construido pensando que así serías más “libre”.

Y es aquí donde está la raíz del problema: ¿realmente crees que eres más libre cuando le das al cuerpo lo que te pide? ¿Todo lo que te pide? ¿Crees que eres más libre cuando te dejas arrastrar por lo que te pide tu cuerpo aún sabiendo que eso te hará ser un gran esclavo para siempre? Serás esclavo de una sustancia, la que sea, y no podrás salir de la angustia, la desesperación. Hace poco me encontré a un joven por la calle llorando como un niño. ¡Ayúdenme!,- decía. Le pregunté qué le pasaba. Sin dejar de llorar decía: estoy agobiao, no puedo más, ¡ayúdenme! Luego vinieron otras personas y supimos que se había escapado del centro de ayuda al drogadicto. No podía más, estaba agobiado, no era dueño de sí, daba realmente pena verlo.

Pregúntate: ¿eso es ser libre? ¿No será que tenemos una gran confusión en nuestra mente y no sabemos elegir, no sabemos sopesar los riesgos y las consecuencias? Por eso, yo te digo que esa frase: “al cuerpo hay que darle lo que pide”, es una tremenda trampa que te hace pensar que te hace libre, cuando en realidad te está haciendo la persona más desgraciada de este mundo. Se te cierran mil caminos en el trabajo, en la familia, las amistades, al final te sentirás solo, “agobiao”.

Y si por este camino no va la cosa, ¿qué hacer? Cambia el chip. Al cuerpo hay que controlarlo con la mente, a lo irracional hay que controlarlo con la racionalidad de tu mente y de tu espíritu. Por eso, si has entrado en esa cultura de lo irracional, salte de ella, escápate, piensa en otra nueva cultura que te hará definitivamente libre y feliz. Es la cultura de lo que te pide “tu espíritu” Solo serás verdaderamente libre y feliz cuando hayas elegido los valores que te pide tu espíritu, los valores que llenan plenamente tu vida. Cambia de chip y piensa: “al espíritu hay que darle lo que pide”. A poco que te pares a pensar te darás cuenta que tienes otras necesidades que no son sólo las de tu cuerpo. Son esas otras necesidades que vienen a nuestra mente y a nuestro corazón: “si yo pudiera aliviar tanto sufrimiento...” “si yo pudiera hacer sonreír a este niño desnutrido...” “si yo pudiera ayudar a evitar tanta miseria...” A tu espíritu dale lo que te pide, no seas rácano, escucha la voz de tu conciencia y verás que son muchas las cosas que te pide. Entrarás entonces en la nueva cultura del amor, la solidaridad, el darse gratuitamente a los demás, el voluntariado, la lucha por la paz y la justicia, el compromiso por un mundo mejor. Lánzate por alguna, no hace falta que lo resuelvas todo tú solo, ninguno tenemos el complejo de héroe. Cambia el chip y sigue este otro camino que ya nos señaló Jesús de Nazarét y que todos los que lo hemos seguido encontramos lo que tú buscas, la libertad.

Al espíritu hay que darle lo que pide. Sigue este camino y serás libre y feliz.


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