Honduras
El peligroso retorno de los golpes de estado
Adital 30/06/2009
Las diversas denuncias de movimientos sociales y ciudadanos hondureños del inminente golpe de Estado en Honduras no impidieron que el acto se concretizara en el país. En la mañana del día 28, el entonces Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado de su residencia y llevado a una base aérea en Tegucigalpa, capital hondureña. Desde allá, fue trasladado a Costa Rica, donde fue recibido como Jefe de Estado constitucional por el presidente Óscar Arias.
Después de la destitución de Zelaya, el Congreso Nacional de Honduras, en una sesión de emergencia, aprobó el decreto en el cual destituyó a Zelaya y nombró a Roberto Micheletti -presidente del Congreso- como nuevo mandatario hasta el 27 de enero de 2010, fecha en que termina el mandato de Zelaya.
En la ocasión, José Alfredo Saavedra -secretario de la Cámara Legislativa y, ahora, presidente del Congreso- leyó un decreto legislativo en el cual el primer artículo establece que el Congreso Nacional reprueba las aptitudes de Zelaya y lo retira del cargo de Presidente.
"El Congreso Nacional en la aplicación de la Constitución de la República acuerda en lo literal A: reprobar la conducta del ciudadano Presidente de la República, Manuel Zelaya, por sus reiteradas violaciones a la Constitución de la República y a las leyes, y la no observación de las resoluciones y órdenes de los órganos jurisdiccionales", se indica.
Micheletti asumió la presidencia con la aprobación de la mayoría de los diputados del Congreso y garantizó que las próximas elecciones presidenciales se realizarán en noviembre de 2009, conforme lo que ya había sido convocado por el Tribunal Supremo Electoral. Para evitar posibles disturbios que perturben el proceso de transición presidencial, Micheletti decretó el toque de queda para las próximas 48 horas.
El golpe de Estado fue realizado momentos antes de que el país iniciara la consulta popular. El Presidente legítimo de Honduras, electo por el pueblo en 2006, Manuel Zelaya, había convocado a una encuesta popular a realizarse el 28 de junio, donde los hondureños y hondureñas decidirían sobre la instalación de una cuarta urna en las elecciones generales de noviembre. Si fuere aprobada, la urna preguntaría a la población si estaba a favor o en contra de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para elaborar una nueva Constitución para el país.
La iniciativa de Zelaya generó una polarización en Honduras. Mientras los movimientos sociales estaban a favor de la consulta, los miembros del Congreso no concordaban con la propuesta, pues la consideraban un intento de continuismo. La tensión se agravó la semana pasada, cuando Zelaya destituyó del cargo al Jefe Militar del Estado Mayor, general Romeo Vásquez, por no colaborar con la distribución de las urnas. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional anularon la decisión del primer mandatario y restituyeron al militar.