Guatemala

Los obispos preocupados por el clima de tensión

Misna 08/06/2009

“Nos preocupa, como a todos los ciudadanos guatemaltecos, la actual situación del país, marcada por un clima de tensión, confrontación y polarización, consecuencia de las seculares desigualdades sociales, culturales, étnicas y económicas, de la falta de ética y de la prevalencia del interés individual y egoísta de muchos”, dicen los obispos de Guatemala en un comunicado difundido al concluir su Asamblea Ordinaria.

El comunicado, “ante las actuales circunstancias del país” resalta los problemas que más afectan al país, obligado a hacer frente a una reciente crisis política derivada de una acusación por homicidio contra el presidente. “Nos alarma y nos duele también el aumento de atentados y muertes violentas (...) Nos indigna la situación de impunidad, con que se trata de cubrir las continuas acciones criminales de todo tipo, que refleja la ya muchas veces mencionada debilidad del sistema de justicia en nuestro país”, siguen diciendo los prelados en la nota que lleva las firmas del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Pablo Vizcaíno Prado, y del Secretario General, monseñor Gonzalo de Villa.

Los obispos exigen “investigaciones imparciales y transparentes que aclaren todos los crímenes y lleven a debido proceso a los responsables de los mismos”.

Guatemala tiene un promedio de más de 5.000 homicidios al año, más alta que el promedio de bajas de los años de la guerra civil (1960-1996), por lo que los obispos insisten: “queremos que se conozca la verdad. Asimismo subrayamos que la atención a las necesidades básicas de la población (salud, vivienda, trabajo, educación y atención a la problemática agraria y ambiental) sigue siendo el imperativo para atacar de raíz los males que aquejan al país”.

La nota recuerda las palabras pronunciadas por el Papa Juan Pablo II en su primera visita a Guatemala en 1983: ““Para evitar cualquier extremismo y consolidar una auténtica paz, nada mejor que devolver su dignidad a quienes sufren la injusticia, el desprecio y la miseria”. Los obispos concluyen pidiendo “a la ciudadanía que afronte la situación del momento actual con cordura, sentido del bien común y no violencia”.

 

 



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