Birmania
Miles de víctimas a causa del ciclón Nargis
Ansa 06/05/2008
Son muchos los miles de víctimas del ciclón Nargis que ha devastado el sudoeste de Birmania (Myanmar), golpeando especialmente a la región de Rangún y del delta del río Irrawaddi, donde ha dejado tras de sí decenas de miles de personas sin techo. El ministro birmano de Asuntos Exteriores Nyan Win, en una aparición en la televisión del estado, ha hablado de “más de diez mil muertos”, un número indeterminado de desplazados y cien mil personas que han perdido su hogar. Sin embargo la agencia Nueva China, citando “cifras oficiales” difundidas por las autoridades locales, habla de más de 15.000 personas muertas por el ciclón y unos 30.000 desaparecidos. Ciertamente las cifras no son definitivas porque aún no se ha podido llegar a muchas zonas afectadas y las cifras podrían crecer de forma espectacular.
De cualquier manera se trata de cifras que presentan un cuadro desastroso de la situación, tan grave que ha llevado a los militares que desde hace 45 años gobiernan el país de forma dictatorial, manteniéndolo aislado del mundo, a aceptar ayudas internacionales bajo la supervisión de la ONU. Paul Risley, portavoz del Programa alimentario mundial (WPF) en Bangkok ha afirmado que “el gobierno birmano ha mostrado la voluntad de aceptar la ayuda internacional a través de las Agencias de Naciones Unidas”.
Desde Ginebra la portavoz de la Oficina de la ONU para la coordinación de las ayudas humanitarias (OCHA), Elysabeth Byrs, ha señalado que se están poniendo a punto los detalles para poder intervenir en Birmania cuanto antes. La Comisión Europea ha destinado dos millones de euros y también la Casa Blanca ha anunciado el envío de ayudas, pero ha avisado que tomará precauciones para que los fondos no puedan ser usados de forma distinta por la junta militar birmana.
La maquinaria de ayudas internacionales se ha puesto en movimiento: la Cruz Roja ha comenzado a distribuir alimentos y ropa en las zonas más afectadas.
El ciclón llegó a las costas birmanas a últimas horas de la tarde del viernes 2 de mayo, con vientos que alcanzaron los 240 kilómetros por hora, destruyendo literalmente decenas de poblados de pescadores y destruyendo más del 70% de las casas de dos localidades situadas en el delta del río Irrawaddi, Japuta y Kyaik Lat.
La mayor parte de las víctimas y desplazados se habría concentrado en la isla Haing Gyi, en el extremo occidental del delta, embestida por enormes olas, pero la furia del ciclón Nargis, ha provocando también ingentes daños en la región de Bago, en los estados de Karen y Mon, y el Rangún, la mayor ciudad y capital de Birmania, donde las calles están obstruidas por los restos de las casas caídas y de los árboles abatidos.
Las imágenes transmitidas por los satélites, hacen que los expertos calculen que el país, uno de los más pobres del mundo, los afectados por el siniestro ronden los 2 millones de personas.
Al drama humano hay que añadir la pérdida casi total de la cosecha de arroz, especialmente en momentos en que los precios de este producto, base la alimentación de la mitad de la humanidad, se ha hecho inaccesibles para muchos. Algo que va a agravar la crisis alimentaria especialmente en Asia.