Inmigración


Más control, más fronteras y 921 víctimas, lo que pasó en la frontera sur en 2007

                                                                                                Canal Solidario 18/03/2008

El año pasado, 921 personas perdieron la vida en su aventura de cruzar el Estrecho, pero la cifra podría llegar a 3.500. Unos datos que, según APDHA, cuestionan el ‘triunfalismo’ del Gobierno y las políticas restrictivas.

La alerta la recoge la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) en su informe Derechos Humanos en la Frontera Sur 2007. Según esta investigación, sólo teniendo en cuenta los datos oficiales y las noticias aparecidas en medios de comunicación se sabe que durante todo el año pasado un total de 921 personas murieron cuando intentaban llegar al Estado español. “Pero no es nada exagerado estimar en al menos 3.500 los seres humanos que se han dejado la vida como resultado de políticas de control de fronteras cada vez más represivas y crueles”, afirman desde la APDHA.

Según esta organización, en enero y febrero de este año ya han muerto 89 personas en alta mar. “Y no contabilizamos aquí, porque resulta prácticamente imposible, a las víctimas que cayeron en la ruta que atraviesa el Sahel y se dirige hacia Argelia o Libia. Alguno altos cargos del Ministerio del Interior han llegado a admitir que el desierto del Sáhara se ha convertido en una inmensa tumba de arena”, añade.

La versión de la APDHA contrasta con el discurso que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantiene sobre el tema migratorio. Según el Ministerio del Interior, el Estado español repatrió en 2007 a cerca de 56.000 inmigrantes en situación irregular, un 6% más que en 2006, y recibió un 53’9% menos de llegadas de inmigrantes en embarcaciones.

Pero desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía explican que los datos se han presentado de manera “triunfalista” y que no es cierto que los flujos migratorios sean cada vez más ordenados. El discurso oficial, dice la APDHA, orienta el debate migratorio “hacia una problemática de orden público, presenta a los inmigrantes como un problema de seguridad”, lo criminaliza y “alienta el imaginario colectivo de ‘invasión’ y permite el surgimiento de recelos” y xenofobia.

Los daños ‘colaterales’ del control de fronteras

Entre las cuestiones más debatidas por parte del informe destacan las políticas migratorias de control y el traslado de las fronteras cada vez más lejos de Europa y más cerca de los países del Sur y de procedencia de la inmigración.

Según la APDHA, el despliegue de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex) y su actividad en las costas de los países de origen podría provocar “una reactivación de la emigración clandestina hacia las costas andaluzas” debido a “las travesías más largas y dificultosas de otras rutas”. Sin embargo, “parecen pensar que se trata de un ‘daño colateral inevitable de sus políticas de migratorias de control”, dice APDHA sobre el Gobierno español y de la Unión Europea, a los que acusa de ignorar las causas de las migraciones.

Como explica la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, este tipo de políticas pone “en juego” muchas cuestiones. La primera de ellas es la cooperación español y las relaciones de España con los países africanos, que “se condiciona de forma inmoral a los objetivos del control de fronteras y de la inmigración”.

“Se pone en juego la política de las cañoneras de triste recuerdo, en la que son los buques de la Guardia Civil o de otros países europeos los que controlan las fronteras de los países africanos, devolviéndonos la imagen de la más rancia época colonial”, y se ponen en juego también “las vidas humanas” y el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, apunta el informe.

Propuestas al nuevo Gobierno

Para cambiar la situación, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía propone al nuevo Gobierno que surgirá tras las elecciones del 9 de marzo que diseñe una nueva política migratoria que tenga en cuenta las causas de la migración forzada. No condicionar la ayuda al desarrollo a la cooperación en la lucha contra la inmigración clandestina y cerrar o modificar el funcionamiento de los centros de internamiento son otras de las propuestas del informe Derechos Humanos en la Frontera Sur 2007.

“África tiene que ser incorporada a los procesos migratorios hacia Europa, dando salida a las generaciones, a esa franja de personas de entre 15 y 35 años que tiene muy interiorizada la voluntad de fugarse”, advierte la APDHA. Y concluye: “Ello sólo puede hacerse mediante una gestión legal de los flujos, más abierta, más racional… que puede ayudar paradójicamente a reducir la irregularidad, que potencia precisamente las políticas de cierre de fronteras. Y también, por tanto, las muertes y el sufrimiento de tantas personas”.


           


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