Brasil
Se reactiva la campaña de desarme
Argenpress 01/02/2008
El gobierno del presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, reactivará en febrero la campaña de desarme entre la población para reducir los crímenes violentos en el país.
Las
autoridades aseguran que el retiro de armas en poder de los civiles durante
la campaña de 2004 disminuyó ese año los homicidios en
Brasil, al igual que en 2005 y 2006 como efecto residual.
El año pasado, Da Silva afirmó que de la forma como ha combatido y reducido el hambre, su próximo objetivo será vencer al crimen, al que describió como afrenta al estado, la democracia y al ciudadano.
La derrota de la delincuencia se mantiene como uno de los propósitos pendientes de Da Silva, quien comenzó este enero su quinto año de gobierno.
Las autoridades brasileñas expresaron preocupación ante un informe de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana, según el cual la cifra de homicidios aumentó 20 por ciento, de 38.888 en 1996 a 46.660 en 2006.
De acuerdo con el estudio 'Mapa de la Violencia' difundido el martes, el aumento en 20 por ciento de los homicidios sobrepasó al crecimiento de la población de 16,3 por ciento en ese periodo.
Tras la puesta en marcha de la campaña de desarme en 2004, los homicidios disminuyeron ese año 5,4 por ciento y 2,9 por ciento anual hasta 2006. Hasta 2003, los asesinatos de personas aumentaban 4,4 por ciento anual.
Tras la difusión del estudio, el gobierno anunció que relanzará la campaña, en la que recogió 450.000 armas en el país de julio de 2004 a septiembre de 2005.
El secretario ejecutivo del ministerio de Justicia, Luiz Paulo Barreto, anunció que la nueva campaña será retomada en febrero. La campaña prevé la entrega de dinero a quien entregue o regularice sus armas.
'El desarme (en 2004) se mostró eficaz para disminuir la violencia y la criminalidad, los números muestran esa reducción y los estudiosos la atribuyen a esa campaña de desarme, que es la prohibición de que los ciudadanos porten armas', señaló Barreto.
Un aspecto preocupante revelado por el Mapa de la Violencia es también el aumento de 31,3 por ciento en el número de muertes de jóvenes entre 15 y 24 anos en el período 1996-2006, por encima del 20 por ciento general.
Los índices de homicidios juveniles en Brasil son más de 100 veces mayores que en países como Austria, Japón o Egipto.
Para enfrentar el problema, el gobierno lanzó a fines de 2007 Programa Nacional de Seguridad con Ciudadanía (Pronasci), que concedía ayudas de entre 100 y 400 reales (entre 56 y 224 dólares) a policías, jóvenes que viven en las calles y mujeres que ejercen liderazgo en comunidades violentas.
Otra tendencia confirmada por el estudio es la concentración de 73 por ciento de los homicidios en 10 por ciento de los cerca de 5.600 municipios brasileños.
Todos los estados brasileños poseen por lo menos un municipio en el grupo de los más violentos.
Los clasificados como críticos incluyen Amapá y Roraima, en el norte del país, Pernambuco, en el noreste, y Río de Janeiro, en el sureste, porque posee 40 por ciento de sus municipios integrando ese grupo.
La capital estatal del estado de Pernambuco, Recife,
es la más violenta del país con 1.375 homicidios en 2006, lo
que equivale a 90, 5 asesinatos cada 100.000 habitantes.
La ciudad con mayor número de homicidios en 2006 fue Sao Paulo, con
2.546 muertes, seguida por Río de Janeiro, con 2.273, y Recife en tercer
lugar.
Para la organización no gubernamental Yo Soy de Paz, la principal novedad de las estadísticas es la disminución de los homicidios desde la entrada en vigencia del Estatuto del Desarme.