Canadá

Minas anti-personas

IPS 04/12/2007

Se festejó ayer en Ottawa en forma solemne el décimo aniversario de la firma del Tratado para la prohibición de las minas antipersonales, conocido también con el nombre de la ciudad canadiense que el 3 de diciembre de 1997 hospedó a los delegados de los 122 estados que adhirieron por primera vez. Desde entonces las adhesiones han pasado a 156 y de los 39 que aún no han firmado solo dos continúan utilizando las minas con objetivo bélico (Rusia y Myanmar).

Quienes no han adherido son, entre otros, Estados Unidos, China, India y Pakistán. “El próximo desafío —dijo a MISNA Simona Beltrami, la portavoz de la campaña que en 1997 obtuvo también el reconocimiento del Premio Nobel de la paz— es la de asegurar una asistencia cada vez mayor a las víctimas de artefactos indiscriminados que golpean sobretodo a los civiles.

En el mundo hay actualmente 473.000 personas que, sobrevivientes a la explosión de una mina, fueron obligadas a vivir con discapacidades físicas y mentales en contextos frecuentemente pobres, marcados por la guerra y sin infraestructura adecuadas”. El último en adherir al Tratado de Ottawa algunas semanas atrás fue la ex colonia de los Estados Unidos de quien obtuvo la independencia en 1994. “La decisión de Palau —dijo la portavoz de la campaña— es significativa, porque manda una señal positiva de voluntad política, un ejemplo para los estados más grandes e importantes que no han firmado aún”.

En diez años, según los datos dados por el informe publicado cada año desde la campaña, el número de Países productores de minas pasó de 50 a 12 y se destruyeron depósitos equivalentes a 418 millones de minas. En 2006 fueron recuperados 456 kilómetros cuadrados de terrenos minados. El número de las víctimas en 2006 se redujo en un 16% respecto del año anterior. Hay aún 70 países y siete territorios que en el interior de sus límites tienen áreas minadas por recuperar.


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