República Democrática del Congo
Acuerdo para el desarme de rebeldes
MISNA 14/11/07
“Un progreso decisivo”, así el secretario General de la ONU Ban Ki Moon definió el acuerdo firmado el domingo pasado por Kinshasa y Kigali para el desarme forzado de las milicias armadas de origen ruandés que desde 1994, año del genocidio en Ruanda, se esconden en el bosque del este de la República Democrática del Congo.
“Este nuevo planteamiento ofrece la posibilidad de resolver el conjunto de los problemas fundamentales creados por los grupos armados irregulares presentes en el este del Congo y constituye un paso importante hacia la restauración de la paz y la estabilidad para ambas poblaciones”. El representante de las Naciones Unidas además reiteró su invitación a las milicias irregulares para que depongan las armas y elijan volver a la vida normal.
Por su parte, el representante de la Comisión europea en Kinshasa, Carlo de Filippi, pidió una aplicación rápida de los acuerdos, subrayando que una vez alcanzada la paz la población congoleña podrá beneficiarse de los frutos de sus potencialidades económicas. En base a los términos del acuerdo, Kinshasa deberá preparar un plan detallado para el desarme de las llamadas “fuerzas negativas” antes del 1 de diciembre próximo con el apoyo de la Misión de las Naciones Unidas en el Congo (MONUC), mientras que Ruanda permitirá cerrar su frontera con el Congo, a través de la cual habrían transitado hasta ahora los refuerzos del general disidente partidario de Ruanda Laurent Nkunda, protagonista de la ola de violencias en curso desde este verano en Kivu Norte.