Instrumentos para trabajar la interculturalidad
Para poner en práctica la interculturalidad y favorecerla existen una serie de instrumentos que podemos utilizar y en los que nos tenemos que formar para favorecer el diálogo y el entendimiento entre las personas de diferentes culturas. En este nuevo tema de nuestra Escuela de Animación Misionera vamos a presentar algunos de esos instrumentos que pueden ayudarnos en el diálogo intercultural.
Publicado en: 14 octubre 2005
1.
La comunicación intercultural
El primer elemento en el que vamos a profundizar es el de la comunicación
intercultural. La comunicación es un elemento esencial para poder llegar
a un entendimiento entre las personas y cuando ésta se realiza entre
personas de culturas diferentes hay ciertos elementos que tienen que ser considerados.
Podemos decir que la comunicación intercultural consta de tres fases:
1º La descentración
La descentración es el proceso que permite a las personas tomar conciencia
y distancia de sus referentes culturales para llegar a una relativización
de sus propios puntos de vista. El reconocer nuestros referentes culturales
nos permite aceptar nuestra identidad cultural con sus elementos positivos
y también con sus limitaciones.
Se trata, pues, de aprender a llevar una mirada crítica sobre sí mismo y sus propios marcos de referencia. La noción de identidad es el concepto clave de este trabajo. La identidad de un individuo puede ser comparada con un prisma con distintas caras que comporta una parte dada por la cultura y una parte construida por el individuo, por su propia voluntad y por los acontecimientos de su vida.
2º La penetración del
sistema del Otro
Comprender el sistema del Otro consiste en dar pruebas de una actitud de apertura,
un esfuerzo personal de curiosidad para descubrir lo que da sentido y valor
al Otro, para darle la palabra y que exprese lo que fundamenta sus roles,
sus funciones, sus creencias, siempre interpretadas de manera única
por el individuo.
Se trata de adentrarse en la cultura del Otro teniendo en cuenta que la cultura es algo dinámico y que se ve influenciada por las circunstancias de cada persona. El objetivo será conocer el sistema de valores que guía el comportamiento y las reacciones del Otro.
Para poder llegar a ello se proponen diversos medios:
• La recogida de información a través de la lectura o de prácticas que toquen a la cultura del Otro. Esta actitud es importante, pero no suficiente, e incluso peligrosa, en la medida en que este enfoque puede reforzar los estereotipos y ocultar la variable de apropiación propia e individual de la cultura.
• Informarse por medio del mismo interlocutor, considerado como primera y, sin duda, mejor fuente posible de información, a la hora de explicar sus valores y los factores que guían su comportamiento.
• Estar atento a los comportamientos no verbales y al lenguaje utilizado por las personas.
• En definitiva, "dar tiempo al tiempo" porque descubrir el universo del Otro, mediante la interiorización de sus códigos de referencias y descentrándose de los propios, no puede realizarse rápidamente.
3º La negociación-mediación
La negociación-mediación se inscribe en la fase de resolución
de problemas, en la fase de crisis. Cuando se crean tensiones o incluso conflictos
entre miembros de diferentes culturas y se pueden ver amenazadas nuestras
propias identidades o bien el Otro se puede ver excluido y empujado hacia
la marginalidad. En definitiva situaciones que pueden llevar a la ruptura
de las relaciones o el diálogo.
Frente a estas situaciones hay algunos elementos a tener en cuenta:
° Nos situamos ante un conflicto de valores.
° El Otro debe ser considerado como igual interlocutor, parte y socio necesario para la resolución del problema.
° Se debe conceder al Otro el mismo grado de racionalidad que a uno mismo.
° El cambio debe provenir de las dos partes.
° El análisis intercultural debe constituir la base de la negociación; evitando todo aspecto personal.
° El valor de la persona debe ser reconocido.
° Se debe estar de acuerdo en que la resolución sea pacífica y evitar todo tipo de violencia.
2. El análisis de la realidad
El análisis de la realidad es un elemento muy necesario para un proceso
de dinamización y construcción de la interculturalidad. Esto
implica conocer la realidad para transformarla, saber dónde se está,
para saber dónde ir – qué construir- y cómo hacerlo.
El análisis de la realidad requiere también una serie de actitudes y premisas que orienten nuestro trabajo:
El análisis tiene que ser algo instrumental para la acción personal, interpersonal o social. Una acción útil para actuar sobre la realidad.
Una acción que se oriente hacia el cambio personal o social: nosotros mismos o nuestra realidad como un proyecto de transformación.
Debemos usar una metodología que cuente con la participación voluntaria y activa de las personas o los colectivos involucrados en el encuentro y diálogo intercultural. Todos tenemos algo que decir de nuestra realidad, y cada uno aportamos posiciones, percepciones o matices diferentes.
Este tipo de lectura de la realidad es en sí mismo acción porque se cuenta con los protagonistas o agentes del cambio, seamos nosotros mismos, otra persona o la comunidad o el colectivo. Las partes implicadas son protagonistas desde el inicio del proceso y esto ya es en sí una acción hacia la interculturalidad.
Debe haber una relación proporcionada entre los datos que se recogen y los que se usan. No se debe acumular datos con los que no se vaya a hacer nada porque es una pérdida de tiempo.
Tenemos que llevar a delante un análisis accesible para las personas o colectivos incluidos en el estudio, tanto en la forma de hacerlo como en la comunicación posterior y consenso de los resultados. Debemos evitar usar una metodología o lenguaje demasiado sofisticado que haga imposible la participación de todos los implicados.
Tiene que ser un tipo de análisis que sirva de espacio para la creatividad individual y social, donde hagamos capaces de diseñar el tipo de realidad individual y colectiva que queremos vivir.
El modo de acercarse a la realidad debe ser crítico tanto a nivel individual como colectivo, a través del análisis del propio discurso y las propias acciones.
No se puede olvidar que la realidad es siempre cambiante y dinámica. Muchos datos van apareciendo o cambiando en el transcurso de la propia acción y tiene que ser un proceso abierto a nuevos análisis y obtención de datos.
Para la reflexión en grupos
1. ¿Qué elementos crees que debemos tener en cuenta cuando entablamos un diálogo con personas de otras culturas diferentes a la nuestra?
2. ¿Cómo piensas que podemos adentrarnos en la realidad del Otro y conocerlo mejor?
3. ¿En caso de tensiones o conflictos entre personas o colectivos culturales diferentes qué actitudes debemos potenciar?
4. ¿Intenta describir la realidad multicultural que te rodea, en tu barrio, escuela, lugar de trabajo, diversión, etc? ¿Qué características destacarías?