Diálogo entre culturas

En los próximos temas de nuestra “Escuela de Animación Misionera” nos vamos a centrar en el “diálogo entre culturas”. Durante varios meses hemos tratado sobre el diálogo interreligioso, el cual en muchas ocasiones está íntimamente ligado al diálogo entre culturas. La religión y la cultura son dos elementos que en la mayoría de las sociedades van muy unidas y difícilmente se pueden separar. De cualquier modo, en estos temas que siguen intentaremos centrarnos sobre los elementos culturales y los factores que debemos tener en cuenta a la hora de entablar un diálogo entre culturas. Un diálogo que es cada vez más una realidad patente en nuestra sociedad y con el que nos topamos frecuentemente en nuestra vida diaria.

Publicado en: 28 abril 2005

Para comenzar intentemos aclarar algunas cosas sobre el término cultura. Existen muchas formas de definir y entender este término. Veamos a continuación algunas de ellas que nos puedan servir y debemos tener en cuenta al entrar en diálogo con otras culturas.

De manera general, los antropólogos y los sociólogos llaman cultura al conjunto de las producciones de un grupo que tiende a responder a sus necesidades, en el seno de un proyecto colectivo sometido a ciertas normas.
Podemos añadir que una cultura se delimita también por otras fronteras que pueden ser lingüísticas, políticas, jurídicas...

Una definición, de las muchas que existen, y que nos puede servir de base para entender a lo que nos referimos cuando hablamos de cultura es la siguiente: “el sistema de creencias valores, costumbres, conductas y artefactos compartidos, que los miembros de una sociedad usan en interacción entre ellos mismos y con su mundo, y que son transmitidos de generación en generación a través del aprendizaje.” (Plog y Bates)

La cultura podemos compararla a una vidriera de colores a través de la cual contemplamos el mundo y a nosotros mismos, una visión selectiva, coloreada y deformante.

Después de haber sido captada, la información será tratada, es decir, interpretada, digerida, asimilada y eventualmente reexpresada en forma de pensamiento, expresión verbal, comportamiento, poniéndose en marcha un conjunto de sensaciones, emociones y procesos mentales almacenados en la memoria.

Tomemos un ejemplo un poco extremo que nos ayude a comprender este concepto. Si por ejemplo consideramos el pecho descubierto de una mujer adulta en una aldea africana al sur del Sahara, sus senos van a pasar inadvertidos para las personas del entorno aldeano. Si esta escena tuviera lugar (cosa impensable) en el Norte del Sahara, los presentes percibirían inmediatamente el acontecimiento, y su "procesador" se pondría al instante en marcha para encontrar una explicación al fenómeno, para integrarlo mentalmente. Al momento aflorarían una serie de emociones fuertes: vergüenza en la mujer, escándalo, deseo sexual, indignación, etc. Y rápidamente se pondrían en marcha diversas acciones: interpelaciones, discusiones, intervención directa, llamada a la policía, etc. Un mismo acontecimiento frente a dos "programas" culturales diferentes. La cultura de una sociedad tiende a ser similar en muchos aspectos de una generación a la siguiente. En parte, esta continuidad en los estilos de vida se mantiene gracias a la experiencia de aprendizaje parcialmente consciente y parcialmente inconsciente a través de la cual la generación de más edad invita, induce y obliga a la generación más joven a adoptar los modos de pensar y de comportamiento tradicionales. De este modo el nuevo miembro del grupo reproduce el mismo sistema cultural de la generación precedente.

La incomprensión de cómo se forman las pautas de conducta y pensamiento de cada grupo da lugar al fenómeno que llamamos etnocentrismo. El etnocentrismo es la creencia de que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas, hermosas o importantes, y que los extraños, por el hecho de actuar de manera diferente, viven según patrones salvajes, inhumanos, repugnantes o irracionales. Las personas intolerantes hacia las diferencias culturales normalmente ignoran el siguiente hecho: si hubieran sido educado en el seno de otro grupo, todos estos estilos de vida supuestamente salvajes, inhumanos, repugnantes e irracionales serían ahora los suyos. Reconocer la falacia del etnocentrismo lleva a la tolerancia y curiosidad por las diferencias culturales.

Cuatro ideas especialmente relevantes para el encuentro entre culturas
1º Existen distintos “niveles de cultura”: cultura nacional, internacional, local, subcultural, etc. A la hora de formular propuestas, diseñar programas y establecer un diálogo es conveniente tener en cuenta a qué nivel nos referimos y por qué y cómo cambiamos de uno a otro según se hable.

Subcultura: grupos de personas dentro de una determinada sociedad cuyos estilos de vida no son compartidos por el resto de la sociedad. Estas subculturas pueden estar asociadas con grupos como varones y hembras, o niños y adulto. Y en sociedades más grandes y complejas podemos encontrar subculturas asociadas con grupos basados en diferenciaciones étnicas, religiosas o de clase.

2º Al enfocar la apabullante diversidad humana, pueden distinguirse los “universales” que compartimos todos los humanos, sea cual sea nuestra cultura, las generalidades que tienen en común determinado grupo de culturas y las particularidades propias o exclusivas de ésta o aquella tradición cultural.

3º Las culturas son internamente diversas, y tener en cuenta su diversidad interna según etnias, religiones, lenguas, género, clases, etc., puede ayudar a no caer en estereotipos y a dificultar los intentos de las élites dominantes de cada cultura, de monopolizar interesada y unilateralmente la definición de lo que esa cultura es.

4º Las culturas son cambiantes, dinámicas, abiertas, lo cual hay que recalcarlo mucho hoy día, cuando el nuevo racismo está tratando de presentarlas como rígidas, inadaptables, estáticas, cerradas.

La diversidad cultural
A lo largo de la historia han existido diversas formas de abordar la diversidad cultural. En algunos casos con sistemas de exclusión y dominación. Entre esos modelos se ubican el racismo y la xenofobia (o rechazo del extranjero y del foráneo), con todas sus implicaciones de discriminación y segregación. El etnocidio, el holocausto, el "apartheid", la "limpieza étnica", son algunas de sus manifestaciones en distintas épocas y lugares. Por otro lado, otras sociedades han intentado responder a esta diversidad cultural con diferentes modelos que buscaban la convivencia pacífica entre sus miembros pertenecientes a diferentes culturas. Analicemos brevemente a continuación algunos de ellos.

a. Asimilacionismo
Algunos sistemas se han formulado sobre el supuesto de superioridad de un grupo respecto al resto. Uno de ellos es el asimilacionismo concretado en distintas formas como, por ejemplo, "occidentalización", "americanización"; "anglicización", etc.

El asimilacionismo se basa en dos convicciones centrales:
1º El convencimiento en la bondad, necesidad y posibilidad de la homogeneidad sociocultural. Por tanto son los nuevos miembros de la sociedad (refugiados, inmigrantes, etc.) los que unilateralmente “tienen que” dar el paso hacia el otro, cambiar si quieren ser “iguales”. Son ellos, y no la sociedad en general, los que deben abandonar o no expresar sus culturas propias para incorporarse plenamente a la de la sociedad dominante o receptora.

2º El supuesto de que una vez asimilado la minoría o los foráneos, vivirán sin discriminación en igualdad de condiciones que el mayoritario o el autóctono. La sociedad que acoge hace la promesa al inmigrante, si te acomodas, incorporas, asimilas, entonces pasarás a formar parte de una sociedad de ciudadanos con iguales derechos, estarás plenamente integrado. Ciertamente serás de origen marroquí, pero serás un español más, etc. El proceso que da como resultado la asimilación de los grupos inmigrantes se percibe como un proceso globalizante. Si te “conviertes” a nuestra cultura completamente tendrás plenos derechos en nuestra sociedad.

b. Integración
Antes de pasar a analizar el pluralismo cultural es necesario aclarar otro término muy usado cuando se habla de los inmigrantes, la integración.

El riesgo de entender la integración como asimilación o como un proceso unilateral de cambio por parte del minoritario o del inmigrante ha llevado a enfatizar que el proceso de integración afecta al conjunto de la sociedad, o si se quiere al todo y no sólo a una de sus partes.

Tomemos como definición de integración la propuesta por Cáritas: “un proceso que tiene como objetivo unir a todos los elementos que constituyen un conjunto. La integración social significa garantizar que cada persona encuentre su sitio y función en la comunidad, pueda desarrollar sus potencialidades, asuma sus responsabilidades como ciudadano/a y tenga la voluntad de asentarse y participar en la vida social. A cambio, la sociedad le garantiza el disfrute de todos los bienes colectivos y la igualdad de derechos.” (Programa de Inmigrantes de Cáritas Española ,1996)

c. Pluralismo cultural
Modelo internacionalmente hegemónico desde la segunda guerra mundial, y más marcadamente desde los años sesenta. Esta filosofía de la diversidad parte, precisamente, de que no es legítimo destruir o trastocar las culturas y de que es perfectamente posible la unidad en la diversidad. El pluralismo cultural ha sido entendido y, formulado también de muchas formas pero, en general, puede sintetizarse en dos grandes principios: la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades
(principio que podemos denominar de ciudadanía común o general) y el respeto a las diferencias etnoculturales (o derecho a la diferencia).

d. Multiculturalismo
Este término es usado con dos sentidos:
1º En su sentido fáctico o de hecho, es decir, la convivencia en un mismo espacio social de personas identificadas con culturas variadas.

2º En su acepción normativa (cómo debe procederse a organizar la vida social y pública) el respeto a las identidades culturales, no como reforzamiento de su etnocentrismo, sino al contrario, como camino, más allá de la mera coexistencia, hacia la convivencia armónica.

Principios básicos del multiculturalismo son el respeto y asunción de todas las culturas, el derecho a la diferencia y la organización de la sociedad de tal forma que exista igualdad de oportunidades y de trato y posibilidades reales de participación en la vida publica y social para todas las personas y grupos con independencia de su identidad cultural, etnoracial, religiosa, o lingüística.

La interculturalidad
Se ubica dentro del pluralismo cultural. Pero de ella trataremos en la próxima “Escuela de Animación Misionera”.

 

Para la reflexión en grupos

1. ¿Cómo definirías el termino “cultura”?

2. Piensa en algunos ejemplos que se den a tu alrededor de “etnocentrismo”.

3. ¿Cuáles crees que son algunos elementos universales comunes que deberían ser respetados por todas las culturas?


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