¿Qué es la Interculturalidad?
Nuestro número anterior de la Escuela de Animación Misionera lo concluimos haciendo una breve introducción al término Interculturalidad dentro de los diferentes modelos para afrontar la diversidad cultural. En esta sesión nos vamos a centrar sobre lo que es la interculturalidad y como podemos llevarla a la práctica para favorecer el diálogo entre los miembros de distintas culturas.
Publicado en: 01 junio 2005
A
modo de definición
Aquí se propone una definición a partir: a) el contexto sociopolítico
donde puede y debe darse la interculturalidad. b) la "clave relacional"
que entraña la interculturalidad, y c) los principios de fondo en los
que debe basarse y fundamentarse.
La interculturalidad se entiende como:
a. Un planteamiento pluralista sobre las relaciones humanas que debería
haber entre actores culturalmente diferenciados en el contexto del Estado
democrático y participativo y de la Nación pluricultural, multilingüe
y multiétnica.
b. La promoción sistemática y gradual desde el Estado y desde la sociedad civil, de espacios y procesos de interacción positiva que vayan abriendo y generalizando relaciones de confianza, reconocimiento mutuo, comunicación efectiva, diálogo y debate, aprendizaje e intercambio, regulación pacifica del conflicto, cooperación y convivencia.
c. Sobre la base de tres principios:
a. El principio de ciudadanía, que implica el reconocimiento pleno
y la búsqueda constante de igualdad real y efectiva de derechos, responsabilidades,
oportunidades, así como la lucha permanente contra el racismo y la
discriminación.
b. El principio del derecho a la diferencia, que conlleva el respeto a la
identidad y derechos de cada uno de los pueblos, grupos étnicos y expresiones
socioculturales de una nación.
c. El principio de unidad en la diversidad, concretado en la unidad nacional,
no impuesta sino construida por todos y asumida voluntariamente.
La interculturalidad tiene en cuenta no sólo las diferencias entre personas y grupos sino también las convergencias entre ellos, los vínculos que unen, la aceptación de los derechos humanos, los valores compartidos, las normas de convivencia ya legitimadas y aceptadas, las instituciones comúnmente utilizadas aunque requieran adaptación y mejora, los intereses comunes en desarrollo local, la identidad nacional en algunos casos, y otros puntos en común.
Multiculturalismo e interculturalidad
El multiculturalismo y la interculturalidad han sido los dos modelos de respuesta
a la diversidad cultural más valorados por los agentes sociales a la
hora de crear programas educativos y de acción social. Ambos modelos
comparten numerosos rasgos. He aquí algunos de ellos:
1. La afirmación inequívoca de igualdad de todos los seres humanos y de que todos nacemos por naturaleza libres e iguales ante la ley.
2. el convencimiento de la igualdad de todas las culturas, en el sentido de que todas ellas son expresiones creativas y genuinas de la Humanidad y de que en todas ellas se presentan bagajes complejos y valiosos de conductas y formas de significación e interpretación de la realidad natural y social.
3. La defensa de la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de todos los ciudadanos ante la ley.
4. Una actitud antirracista y antidiscriminatoria.
5. La valoración positiva de la diversidad sociocultural existente en la sociedad y en la humanidad en general.
6. El respeto de las otras culturas.
7. El reconocimiento del Otro como tal en sus códigos, capacidades, costumbres, etc. y como interlocutor de uno.
Pero hay determinados aspectos más propios de la interculturalidad; rasgos que, en cualquier caso, y sin ser exclusivos del interculturalismo, son siempre más enfatizados en textos y programas de interculturalidad. He aquí algunos de ellos:
1. El convencimiento de que hay vínculos, valores y otros puntos en común entre las culturas.
2. La concepción de que las culturas no se desarrollan aisladamente sino en interacción y "en constante cambio e interdependencia entre ellas, no siendo suficientes en sí mismas sino que se necesitan unas de las otras.
3. La conciencia de que es preciso aprender a convivir entre culturas diferentes.
4. La necesidad de potenciar el interés de las personas por las culturas ajenas o por determinados aspectos de ellas.
5. Un cierto grado mínimo de distanciamiento crítico de las personas respecto a la propia cultura, sin que ello, signifique merma en la identificación étnica o cultural de la persona o en su sentido de pertenencia.
6. La búsqueda y aprovechamiento de las convergencias, intereses comunes, etcétera, a que antes nos referíamos.
7. Una voluntad y disposición clara de aprender del Otro y su cultura.
8. El esfuerzo por prevenir los conflictos interétnicos y por regularlos y resolverlos pacíficamente.
9. La superación no sólo, del etnocentrismo (actitud de considerar y juzgar al Otro desde los códigos o parámetros culturales de uno) sino también del extremo relativismo cultural, entendido éste como el convencimiento de la inconmensurabilidad de las culturas se trata de no confundir el respeto a otra cultura con la indiferencia o la evitación del necesario debate.
10. La tolerancia hacia los demás siempre y cuando no cometan violaciones de los derechos humanos.
Fundamentos de la Interculturalidad Pluralismo no asimilacionista
En cuanto a la perspectiva pluralista, es importante asumir que se trata de
una propuesta no asimilacionista. La asimilación es un modelo de organización
social que incorpora paulatina o bruscamente la cultura de las minorías
a la "cultura nacional" dominante resultando en la pérdida
de identidad.
Interculturalidad como meta y
como plan de acción
Cuando proponemos la interculturalidad como planteamiento acerca de las relaciones
humanas que debería haber, estamos asumiendo que esta perspectiva marca
una meta, una finalidad. La interculturalidad señala como objetivo
alcanzar la armonía entre las culturas del mundo. Pero es más
que una meta sólo, es también una propuesta de promoción
desde ya de esas relaciones. Es meta y es instrumento, es objetivo y es plan
de acción.
Interculturalidad y construcción del Estado
Nación democrático y plural
La perspectiva intercultural es una de las vías que potencian la consolidación
de la democracia y la construcción de la nación sobre bases
de pluralismo. Pero, sobre todo, sin democracia y pluralismo no pueden prosperar
las relaciones de interculturalidad.
La cuestión de la igualdad o equidad entre las
partes
Nada sería posible en el plano de las interacciones si hay que esperar
a la igualdad plena para proponer un modelo de sociedad. Pero esto no quita
que exista la necesidad de avanzar en una mayor igualdad. Lo más importante
es que la posición de interculturalismo exige que entre los actores
interrelacionados haya una situación de equidad y reconocimiento. Tenemos
que potenciar los muchos espacios, situaciones y procesos diferentes que en
la sociedad ya hay y las coyunturas que propician las relaciones de intercambio
positivo y convivencia.
Un término relacional
La interculturalidad es, por tanto, una relación de armonía
entre las culturas; dicho de otra forma: una relación de intercambio
positivo y convivencia social entre actores culturalmente diferenciados.
Con el vocablo "intercultural" estamos, sobre todo, calificando con ciertos rasgos o características (intercambio, convivencia y todo lo que de ellos se deriva: interés por el otro, comunicación efectiva, aprendizaje, etc.) un determinado tipo de relación interpersonal, intergrupal o interinstitucional. Como la historia y el presente nos muestran, en los sistemas sociopolíticos basados en la segregación, el gueto, el racismo, etc., lo que predomina es otro tipo de "relaciones interétnicas", basadas en la desconfianza, los estereotipos y prejuicios, la incomunicación o mala comunicación, etc.
La diferenciación cultural
de las partes y el concepto de cultura
A primera vista parece obvio que esa relación de intercambio positivo
y de convivencia social que llamamos interculturalidad lo es entre actores
o sujetos culturalmente diferenciados, pero ¿qué queremos decir
con ello?, ¿qué significa exactamente esto?
Estamos entendiendo la cultura, recordemos lo que dijimos en nuestro número
anterior, como ese conjunto o bagaje, más o menos estructurado, de
conductas aprendidas (normas y prácticas en los ámbitos económicos,
familiares; de organización social, formas e instituciones de autoridad
y poder, etc.) y de modos de significación e interpretación
de la realidad (cosmogonía, creencias, simbolización, cogniciones,
valores, etc.) que los miembros de un determinado grupo comparten (diferencialmente
entre ellos, en función de su edad, género, clase, identidad
étnica, etc.) y utilizan en sus relaciones con los demás y que,
en forma cambiante, son transmitidas de generación en generación.
Dos aspectos de esa concepción de la cultura son claves para el impulso del interculturalismo: la heterogeneidad al interior de las culturas y su carácter cambiante. Al fijarse en los dos polos de la relación social e interétnica de la interculturalidad, debemos tener bien presente:
a) que la identidad étnica de ambas partes no es algo ni cerrado, ni estático, ni exactamente igual a los demás miembros de su grupo;
b) que en ambas partes existen múltiples identidades de clase, género, de pertenencia regional o comunitaria, religiosidad, lengua, subcultura de edades o de generaciones, de grupo ocupacional o profesional. etc. Todo ello debe llevarnos a no agravar el peso de lo étnico sino a ponderarlo con otros factores e identidades.
Para la reflexión en grupos
1. ¿Qué opinas sobre los tres principios sobre los que se basa la interculturalidad?
2. ¿Cuáles crees que son los rasgos distintivos de la interculturalidad?
3. Piensa en situaciones y espacios concretos de nuestra vida diaria que propician el diálogo intercultural.
4. Propón algunas acciones concretas para promover el diálogo intercultural en nuestro entorno.