El diálogo interreligioso (2)
En nuestro número anterior comenzamos a sumergirnos en el tema del diálogo interreligioso y vimos cómo se podía definir este diálogo, el porqué de éste, sus protagonistas y los requisitos necesarios para que este diálogo se pueda llevar adelante.
En esta nueva sesión de nuestra escuela de diálogo vamos a continuar con este tema de introducción al diálogo interreligioso, pero intentando tocar temas más prácticos de cómo llevar a cabo dicho diálogo.
Publicado en: 31 enero 2005
“Comencemos
con una breve cita de la Carta Pastoral de los Obispos con motivo del día
de las migraciones:
“Crear espacios en los que sea posible llevar a cabo una verdadera pedagogía del encuentro a fin de hacer real el intercambio de experiencias y dones, el conocimiento y enriquecimiento mutuos, el descubrimiento de las semillas de la verdad en las diversas culturas y credos. Espacios de encuentro que nos permitan pasar de la mera tolerancia al respeto real de las diferencias, vencer toda tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y transformar el egoísmo en generosidad, el temor en apertura y el rechazo en solidaridad. Espacios de confianza, en que aprendamos unos y otros a superar los propios temores y encontrar luz y estímulos para vivir juntos, a partir del Evangelio de Cristo, un camino de fraternidad y reconciliación”. ( Esta casa es de todos. La construimos juntos, 28 de Septiembre de 2003.)
Principales métodos para el diálogo interreligioso
El diálogo interreligioso se puede producir a diferentes niveles y
en cada uno de estos niveles el modo como se realizará requerirá
medios y actitudes diferentes.
A. El diálogo de la vida: éste es el diálogo que se realiza en la vida cotidiana e implica interés por el otro en las relaciones diarias. Nosotros nos encontramos a miembros de otras tradiciones religiosas en muchos de los ámbitos de nuestra vida. Es en estas situaciones diarias donde tenemos que comenzar a practicar el diálogo interreligioso. Un diálogo que está lleno de pequeños detalles hacia el otro. Pero esto requiere una actitud de acogida hacia el otro, ser buenos vecinos, estar dispuesto a encontrarnos con el otro, hacer invitaciones, ayudarle, tener una relación fraternal en la cotidianidad, en el barrio, el trabajo, colegio… Estar dispuesto a dar y a recibir. Se necesita espontaneidad y al mismo tiempo esfuerzo y tener el interés en crear relaciones armónicas con miembros de otras religiones diferentes a la mía.
B. El diálogo de las obras: éste es un diálogo que promueve la paz y la justicia. Las religiones están llamadas a promover conjuntamente la paz y la justicia en el mundo. Realizar proyectos conjuntamente a nivel del barrio, la ciudad, etc. Miembros de diferentes religiones trabajando juntos en un espíritu de respeto y aceptación, cada uno encontrando sus motivaciones en su propia tradición religiosa. Trabajar conjuntamente compartiendo valores comunes. En este campo del diálogo de las obras encontramos muchos proyectos a lo largo y ancho de este mundo de creyentes de diferentes religiones trabajando mano con mano en actividades de apoyo a los refugiados, las mujeres, niños, etc.
C. El diálogo intelectual o teológico: éste es el diálogo a nivel de reflexión y estudio sobre diferentes temas tanto doctrinales, como sociales, morales, etc. analizados desde las distintas perspectivas religiosas. Éste es el diálogo que se realiza entre intelectuales o estudiosos de las distintas religiones para tratar temas de interés y buscar puntos en común que puedan ayudar al mejor entendimiento. Este diálogo ayuda a superar los numerosos prejuicios existentes entre los miembros de las diversas religiones debido fundamentalmente al desconocimiento o a los malentendidos sobre algunas de sus doctrinas.
D. El diálogo de experiencias espirituales y religiosas: éste diálogo consiste en entablar una relación a nivel de oración, reflexión sobre la vida espiritual, la mística, etc. Este tipo de diálogo requiere un gran respeto y humildad frente a las formas de expresión del otro. El intercambio espiritual puede enriquecer las diferentes tradiciones adentrándolas en prácticas y experiencias espirituales que a veces se encuentran más acentuadas en unas tradiciones que otras. Aunque también es necesario tener precaución para no caer en el sincretismo.
E. El diálogo de participación: este diálogo consiste en estar atentos a las celebraciones religiosas de las diferentes tradiciones. Recordar las fiestas importantes de las otras religiones o iglesias para felicitarlos o compartir con ellos dichas celebraciones. Visitar los templos y mostrar nuestra amistad a los fieles de otras religiones, invitar a miembros de otras religiones a participar en las celebraciones propias, etc. Es un estar presentes en los momentos importantes de las otras religiones para mostrar nuestro interés por el otro.
Prácticas de diálogo interreligioso
Todos estos niveles a los que se puede realizar el diálogo interreligioso
no se excluyen entre sí, sino que pueden ser practicados conjuntamente.
Aunque cada persona deberá intentar practicar el diálogo que
se ajuste más a su situación o circunstancias.
Nuestros grupos deben convertirse en foros de diálogo, de cualquier dimensión y formato, que promuevan el intercambio entre miembros de diferentes religiones.
Debemos fomentar actividades conjuntas entre las comunidades pertenecientes a diferentes tradiciones religiosas. Actividades que pueden ser de tiempo libre, de compartir experiencias, proyectos de ayuda, iniciativas de justicia y paz, etc.
Podemos organizar encuentros de oración o celebraciones interreligiosas en las que recemos juntos y compartamos nuestras experiencias espirituales.
Debemos también fomentar el conocimiento y estudio de las distintas tradiciones religiosas e invitar a miembros de otras religiones para que nos presenten sus doctrinas y prácticas. Estos encuentros pueden ser un momento muy importante para aclarar dudas y prejuicios que tengamos sobre ellos.
Todas estas prácticas y métodos de diálogo nos tienen que ayudar a trabajar conjuntamente por un mundo mejor, un mundo donde se puedan superar los conflictos causados por motivos religiosos. Un mundo donde miembros de diferentes religiones se unen en la lucha por la paz y la justicia.
La dificultades del diálogo interreligioso
Veamos a continuación algunas de las dificultades que nos encontraremos
al intentar implementar este diálogo interreligioso y de las que debemos
ser conscientes para no desanimarnos en el camino.
Este diálogo intenta establecer una verdadera comunicación sin disponer de un lenguaje común. El lenguaje y la terminología que usamos los creyentes de las diferentes religiones no es el mismo y los fundamentos sobre los que basamos nuestras acciones también difieren. Esto puede hacer que a veces no sea fácil el diálogo y necesitemos tiempo para explicarnos las cosas.
También es necesario estar alerta de nuestros prejuicios inconscientes para saber convivir con ellos y con el peso de la historia. Cada uno de nosotros ha sido educado en un contexto muy concreto que nos ha hecho crear ciertos prejuicios sobre las otras tradiciones religiosas, prejuicios que muchas veces tienen sus orígenes en la historia de las naciones.
El diálogo es algo que tiene que ser cultivado por su valor gratuito, más allá de su eficacia. Cuando iniciamos un diálogo lo debemos hacer sin tener grandes pretensiones. El dialogar es ya un gran paso adelante aunque no veamos resultados concretos. Esto hace que el diálogo interreligioso requiera una enorme paciencia que no se vea desanimada por la falta de resultados.
Los riesgos y tentaciones del diálogo interreligioso
El diálogo interreligioso también conlleva algunos riesgos y
tentaciones de los que debemos ser conscientes.
Se puede reducir el diálogo a un simple intercambio de cortesía, un guardar las apariencias pero sin realmente tener interés por el otro.
También es fácil quedarse en la superficie de las tradiciones. Sólo considerar los tópicos o lo folclórico de las diferentes religiones pero sin profundizar en lo importante de sus doctrinas y prácticas.
No debemos hacer comparaciones injustas: no es
justo comparar las prácticas del otro con los ideales propios, hay
que comparar ideales con ideales y prácticas con prácticas.
Muchas veces cuando nos quedamos sólo en lo superficial es fácil
criticar al otro por los elementos externos sin adentrarnos en su auténtico
significado.
Además de estos riesgos que ya hemos visto también pueden surgir
algunas tentaciones cuando entablamos este diálogo. Algunas de ellas
pueden ser las siguientes:
La primera tentación que necesitamos superar es el de los prejuicios sobre el otro y el querer convertir al otro a nuestra religión.
Otra tentación que se puede dar es aceptar sin ningún tipo de criba todo lo que el otro nos ofrece cayendo en un sincretismo.
O la tentación de pensar que todas las religiones son iguales y por tanto caer en el relativismo.
Para la reflexión en grupos
1- ¿En qué ámbitos de tu vida crees que podrías
realizar alguna experiencia de diálogo interreligioso? ¿Cómo?
2- ¿Cuál de los niveles a los que se puede realizar el diálogo interreligioso crees que es el más importante y que debería ser potenciado? ¿Por qué?
3- ¿Qué prácticas de diálogo interreligioso crees que podrías promover en tu grupo o con tus amigos/as?
4- ¿Cuál crees que es la mayor dificultad para llevar a cabo el diálogo interreligioso? ¿Por qué?