El diálogo interreligioso
El diálogo intercultural e interreligioso ha sido el motor que nos ha hecho proyectar y dar forma al proyecto de creación del Centro de Diálogo Malaika. A lo largo de este año 2003-2004 en el que nuestras puertas han estado abiertas a la diversidad cultural de nuestra ciudad, hemos tenido diversas experiencias de compartir, enseñar y aprender de las distintas culturas, religiones y/o tradiciones religiosas que conviven en Málaga así como de profundizar en la nuestra para valorar tanto lo bueno como lo menos bueno que estas nos aportan. En esta escuela de animación misionera y a lo largo de nueve meses nos gustaría compartir con vosotros parte de lo aprendido, vivido y profundizado para así poder hacer del DIÁLOGO una constante en nuestra vida diaria.
Publicado en: 11 enero 2005
“Promoveremos
el diálogo y la armonía entre las distintas religiones y en
el interior de cada una de ellas, reconociendo y respetando la búsqueda
de la verdad y de la sabiduría en las religiones que no sean la nuestra
propia. Dialogaremos con todos, estableciendo una sincera y amistosa colaboración
con quienes comparten este peregrinaje que es la vida. Arraigados en nuestra
fe, edificaremos una cultura de paz basada en la no-violencia, la tolerancia
y el diálogo, el entendimiento mutuo y la justicia.”
(Extraído de la Declaración sobre el papel de la religión
en la promoción de una cultura de la paz de la UNESCO y Centro UNESCO
de Cataluña en 1994)
El hecho religioso parece que es una constante en la historia de la especie humana. En el pasado, la mayoría de las manifestaciones culturales o simplemente humanas de cualquier sociedad estaban vinculadas al fenómeno religioso. En la actualidad, unas cuatro quintas partes de la población del planeta orientan su propia vida, de algún modo, en función de su tradición o de sus tradiciones religiosas: la religión condiciona ( en diferentes grados, ciertamente) su manera de pensar, de actuar y de sentir. El hecho religioso, pues, ha sido y es una elemento constitutivo de todas las culturas, incluso de la cultura occidental, a pesar de que, actualmente, todo el planeta esté viviendo un proceso profundo de transformación y de desarrollo incierto. Conocer el hecho religioso resulta imprescindible para entender el pasado, el presente y el futuro de la humanidad.
En un mundo en el que es frecuente convivir con
personas de otros países, culturas y religiones, se hace necesario
conocer la fe que cada uno profesa, y saber dar razón de las propias
creencias. El diálogo entre las religiones pasa por el mutuo conocimiento
y por la puesta en común del conjunto de creencias, ritos y tradiciones
para, desde ese compartir, encontrar las afinidades y puntos comunes, dar
la medida justa a las diferencias y buscar una convivencia pacífica,
tan necesaria como posible. Todos los miembros de las distintas religiones
estamos llamados a convivir en un determinado lugar creando lazos de amistad
y solidaridad, ayudando a todos los miembros de la sociedad a superar los
prejuicios y respetar los derechos humanos de todos sus miembros.
¿QUÉ ES EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO?
El diálogo interreligioso es el establecimiento de una comunicación
entre miembros de tradiciones religiosas diferentes en una actitud de mutuo
respeto e igualdad. Una comunicación que se puede realizar a distintos
niveles, vital, espiritual, de acción, de expertos.
El diálogo interreligioso es un querer
buscar juntos la VERDAD con mayúsculas.
El diálogo en un contexto de pluralismo religioso significa el conjunto
de relaciones interreligiosas positivas y constructivas con personas y comunidades
de otras confesiones tendentes a un conocimiento y enriquecimiento recíproco
en la obediencia a la verdad y el respeto a la libertad. Esto incluye tanto
el testimonio como el descubrimiento de las respectivas convicciones religiosas.
El reconocer y respetar al otro son expresiones esenciales de la convivencia humana. Esto también es esencial entre religiones, pero a menudo no es fácil cuando un grupo es el dominante frente a otras minorías. Se pueden producir intentos de asimilación y de etnocentrismo.
¿POR QUÉ EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO?
Porque favorece la comprensión y la
estima de la diversidad. Hoy en día
todos somos conscientes de los cambios que se están produciendo fruto
de los movimientos migratorios. La convivencia pacífica de todos los
ciudadanos es un desafío y una oportunidad. Mientras que en el pasado
las fronteras eran infranqueables, casi impenetrables y en la mayoría
de los casos cultura se identificaba con una determinada religión,
en el futuro la pluralidad tanto cultural como religiosa, cada vez más
se irá convirtiendo en la realidad dominante. Por tanto tenemos que
aprender a convivir juntos de un modo constructivo y no agresivo. De esto
dependerá también la credibilidad de las religiones y su mutuo
enriquecimiento.
Porque refuerza el compromiso con unos valores que se comparten. Respeto, colaboración, libertad, reciprocidad, diálogo son esenciales para una convivencia pacífica tanto a nivel local, regional como mundial. La colaboración entre los movimientos religiosos es uno de los principales caminos para promover la paz y la solidaridad, para ayudar a todos los miembros de la sociedad a superar los prejuicios y respetar los derechos humanos de todos sus miembros.
Las religiones tienen un importante papel en la sociedad, tienen el deber de ser instrumentos de paz, justicia y armonía entre todos los miembros de la sociedad. Esto solo es posible por medio del diálogo y la colaboración. Si la religión se convierte en motivo de división entonces se convierte en parte del problema y un factor determinante de injusticia, opresión, guerras.
La libertad religiosa es un derecho fundamental del ser humano sobre el cual no se puede transigir. Todas las tradiciones deben luchar y promover esta libertad.
Porque profundiza la propia vivencia religiosa o espiritual. El conocer otras vivencias y profundizar en otros valores y actitudes nos hacen también profundizar en nuestros propios valores y actitudes, de modo que podamos así darlos a conocer y compartirlos. El hecho de querer transmitir nuestras creencias de un modo claro nos obliga a conocer de una forma más plena las bases de nuestra tradición religiosa, adquiriendo de esta forma una formación más completa.
¿QUIÉNES SON LOS PROTAGONISTAS DEL DIÁLOGO
INTERRELIGIOSO?
Los hombres y mujeres que dan vida a las tradiciones
religiosas. No sólo los expertos,
los estudiosos o los líderes de una tradición son los encargados
de llevar a cabo este diálogo, sino también los hombres y mujeres
que, sin ser estudiosos, viven y sienten sus creencias.
Los textos, las prácticas, las experiencias, las expresiones artísticas y las instituciones tradicionales de cada confesión. Porque cada religión está compuesta por muchos elementos de los que no se pueden prescindir a la hora de hacer un verdadero diálogo. No nos podemos quedar sólo en los textos o en las prácticas, también el arte y la música son expresión de cada creencia.
La verdad tal como uno, honestamente, la percibe. La verdad desde el corazón y sin condiciones.
¿QUÉ REQUISITOS HACEN FALTA PARA EL DIÁLOGO?
El primer elemento imprescindible para iniciar un diálogo es tener
la mente y un corazón abierto al otro.
Esto significa tener los oídos bien abiertos a lo que la otra persona
dice, ser respetuoso y amable con el otro, querer conocerlo. Escuchar al otro
desde la empatía, intentando entenderle desde dentro, sin abdicar del
propio sentido crítico.
Combinar sabiamente el compromiso con la propia tradición y la apertura confiada a la novedad que el otro me puede aportar, es decir al mismo tiempo que se conoce la tradición religiosa del otro estar dispuesto a transformar y enriquecer la propia. Esto también implica la capacidad de autocrítica y dejarse criticar por el otro, poder preguntar y ser interrogado sin por eso sentirse amenazado.
Respetar la diversidad de las identidades religiosas, no querer convertir a los interlocutores a nuestra religión ni crear una religión única. Tampoco dejarse llevar por lo que el otro nos propone sin valorar lo que uno posee. Es necesario el convencimiento y la aceptación de los valores y la riqueza que uno posee y querer compartirlo con los otros.
Es necesario tener mucha paciencia. El diálogo es un proceso largo que necesita la energía y la fortaleza para no desanimarse a pesar de la lentitud o los contratiempos.
Para la reflexión en grupos
1- ¿Por qué puede merecer la pena el diálogo religioso?
2- ¿Crees que el diálogo interreligioso puede perjudicar tus creencias?
3- ¿Te parece que todas las tradiciones religiosas son igual de válidas?
4- ¿Ves posible realizar cosas con personas de otras tradiciones religiosas?, ¿Qué?, ¿Cómo?