La cumbre de Buenos Aires ultima un acuerdo mínimo para proteger el clima
Países petroleros y Estados Unidos bloquearon hasta el último momento el diálogo futuro para hablar de futuros compromisos. La dura posición de EE.UU. torpedea el protocolo de Kioto, pues es el primer generador de gases, más de un 25%.
ANTONIO CERRILLO - 00:00 horas - 18/12/2004
Fecha Publicación:
21 de diciembre del 2004
Los negociadores de la cumbre de Buenos Aires ultimaban anoche un acuerdo
mínimo para que la comunidad internacional siga hablando en su conjunto
sobre los planes para combatir el cambio climático. Eso ocurría
después de que la conf luencia de intereses entre países árabes
petroleros (liderados por Arabia Saudí y Qatar) y EE.UU. -que no han
ratificado el protocolo de Kioto- mantuvieran bloqueadas las conclusiones
en la jornada final la décima conferencia de la Convención sobre
Cambio Climático de la ONU.
El único acuerdo posible esperado anoche para evitar que EE.UU. quedara desenganchado de este proceso era la celebración de un seminario el año próximo donde la Administración Bush también estuviera presente. "Antes la gente hablaba para ponerse de acuerdo, pero ahora hay que ponerse de acuerdo para hablar", decían algunos delegados.
Las características del seminario donde se seguirá hablando con EE. UU. sobre estabilización o reducción de gases invernadero, así como las compensaciones a las naciones petroleras para poder adaptarse a los efectos adversos que supone el cambio climático en sus economías, centraban los desacuerdos.
Todos los esfuerzos de la presidencia de la conferencia eran para buscar una fórmula de pacto para mantener viva la llama de la negociación y evitar que EE.UU. quede en la cuneta al no haber ratificar el protocolo de Kioto.
El objetivo inicial de la cumbre era aclarar cómo se abordarán el año próximo las conversaciones sobre los nuevos límites de reducción de gases de efecto invernadero que deberán regir a partir del 2012 (horizonte que marca Kioto a los países industrializados para reducir el 5% sus gases respecto a 1990).
En 2005 se deben iniciar estas negociaciones, pero el problema es que al entrar en vigor el 16 de febrero, EE.UU., quedaría al margen del proceso de diálogo emprendido en Kioto y pasaría a ser un mero observador de las reuniones del protocolo.
Tal exclusión trastocaría la lucha contra el cambio climático, pues EE. UU. es el principal generador de gases de efecto invernadero al aportar más de un 25%.
La presidencia de la conferencia había propuesto un seminario para negociar sobre los nuevos objetivos más allá del 2012 con la intención de que sus resultados se comunicaran en la próxima conferencia en noviembre (undécima de la Convención y primera de las partes del protocolo de Kioto).
Pero EE.UU. sólo está dispuesto a participar en una reunión informal para hacer un "intercambio de información sobre la aplicación práctica de las políticas nacionales", sin hablar del post Kioto. Al final, se buscaba una fórmula para que el seminario sirviera para incrementar los compromisos recíprocos en "el futuro" y para compartir información y estrategias, según el presidente de la conferencia, Ginés González, ministro de Salud y Ambiente argentino.
El texto de acuerdo estaba ligado además al otro asunto: Qatar y Arabia reclaman recursos de "diversificación económica" a las naciones productoras del petróleo.
Interpretan que sus economías tienen que "adaptarse" a las consecuencias del cambio climático, dada la tendencia polìtica y ambiental a prescindir del petróleo y derivados (agravantes del efecto invernadero y el cambio climático). Pero la UE se resistió hasta última hora.