Prohibido aparcar en el Sur

Análisis del informe del Consejo Mundial de Empresas para el Desarrollo Sostenible

Al sur de Beijing (capital china), en la provincia de Guandong, una de las regiones más prósperas del país y pionera de la revolución hacia el exterior impulsada por Deng Xiaoping hace 25 años, 5.000 personas fallecieron en accidente de tráfico durante los primeros seis meses de este año. Las pérdidas económicas directas ascendieron a casi 15 millones de dólares.

Por Óscar Gutiérrez
Periodista
Agencia de Información Solidaria

Fecha Publicación: 22/07/2004
La cifra de vidas estrelladas contra el asfalto, un 7,6 por ciento más que en el mismo periodo de 2003. Las carreteras de China son hoy las más mortales del mundo. Aguantan el peso de tan sólo un 2 por ciento del parque automovilístico y son testigo del 15 por ciento de los siniestros de circulación que se dan en todo el mundo. China es por tanto un paradigma que serviría de motor de arranque para el informe que el Consejo Mundial de Empresas para el Desarrollo Sostenible (WBCSD en sus siglas en inglés – General Motors, Toyota, Brtish Petroleum, Daimler Chrysler, Ford, Honda, Nissan, Michelin, Renault, etc) presentó el pasado 5 de julio. Su destino de partida: transporte sostenible dentro de 50 años’.

El informe tiene como objeto "limitar el impacto social y ambiental de los vehículos automotores". Dicho de otra manera, promover la "movilidad sostenible" entendida como la capacidad de cubrir las necesidades de la sociedad de trasladarse libremente, comunicarse, comerciar y establecer vínculos sin sacrificar valores humanos y ecológicos. Sin sacrificar las 600 personas que mueren a diario en las carreteras chinas o las más de 100.000 que lo hace a lo largo del año.

¿Por qué el año 2050 como fecha límite para un transporte sostenible? Porque será entonces cuando el parque automovilístico, hoy de 750 millones de coches, habrá alcanzado los 1.250 millones. Y si se incrementa el número de coches en circulación también lo hará el petróleo para su combustión. Es aquí donde está el peligro: la producción habrá alcanzado su tope, las reservas de crudo serán mínimas y los precios de extracción muy elevados.

Hacia los países en desarrollo es hacia donde se dirige con mayor atención el informe del WBCSD. Y es que se prevé que ya en el año 2030 la mitad de la población mundial vivirá en áreas urbanas del Sur en desarrollo, que seguro conducirá a una enorme demanda de vehículos y, por tanto, será en estas regiones donde más crezca la flota automovilística mundial y las emisiones de gases de efecto invernadero en segunda instancia. Ejemplo de cómo crece en importancia el mercado del automóvil en las áreas donde se abandona el campo es de nuevo China. En 2000 cruzaban las carreteras del país 16 millones de vehículos y hoy esta cifra supera con celeridad los 20 millones. La insuficiencia de sus infraestructuras y el ritmo tardío de adaptación a la normativa de seguridad vial provoca la alta tasa de siniestralidad.

Este boom del automóvil en China, como en el resto de países en desarrollo viene además acompañado de un tirón de las emisiones de gases de efecto invernadero, segundo eje del informe del WBCSD. Emisiones responsabilidad del transporte motorizado en un 25 por ciento y que aceleran la amenaza del cambio climático, como amenazan la salud de millones de personas: en Austria, Francia y Suiza, el número de muertes por la contaminación del aire causada por el tráfico rodado es ya superior a las atribuibles a los accidentes de tráfico.

Los países en desarrollo están aceptando el relevo de una de las ‘epidemias ocultas’ del siglo XXI como señala el último informe anual de la Organización Mundial de la Salud. Cada año, más de 20 millones de personas sufren traumatismos graves o encuentran la muerte en las carreteras del mundo. Esta cifra es todavía menor en el Sur, pero amenaza con crecer de forma exponencial. Las tasas de letalidad disminuyen en países de ingresos altos y ganan peso en el mundo en desarrollo, especialmente en Asia. Según la OMS, en el año 2020, las defunciones imputables a tráfico rodado habrán aumentado en un 92 por ciento en China, un 147 por ciento en India, y en el resto de países en desarrollo una media del 80 por ciento.

Atención especial merecen las muertes infantiles, los más vulnerables en la vía pública, más si cabe en áreas en desarrollo. Según datos de la OMS, cada año, más de 180.000 menores de 15 años pierden la vida en accidentes de tráfico. En 2002, de todas las víctimas mortales infantiles, el 96 por ciento procedía de países de ingresos bajos a medianos. La razón: en líneas generales, la vía pública suele ser el lugar de recreo elegido por los menores, porque no hay otro, a lo que hay que sumar que los niños son más pequeños y menos visibles que los adultos.

Reducir las muertes en la carretera es tarea de las administraciones en un ejercicio de inversión en infraestructura que sepa absorber la revolución del automóvil en países emergentes a la economía (China o India). Un ejercicio también de educación en seguridad vial y de rigidez en la normativa que regula a los conductores.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es buscar alternativas. El coche híbrido, mitad eléctrico, mitad de combustión, podría ser una de estas alternativas. Es el coche verde que ya comercializan las marcas japonesas Toyota y Honda, que reduce en un 90 por ciento los niveles de contaminación.

Mientras, la sostenibilidad del transporte pasa por “reducir la brecha de oportunidades de movilidad existente entre países, así como entre los países más pobres” como explicaba en la presentación del informe de WBCSD el presidente honorario de Toyota, Shoichiro Toyoda. Reducir la brecha de oportunidades para que el transporte rodado esté también al alcance de los más pobres, trampolín de su desarrollo industrial, sí. Pero siempre al volante de lo que el WBCSD ha defendido con este informe: la salud en la vía pública, la salud en el medio ambiente.


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