Taiwán

La isla rebelde y dividida

 

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En los últimos años a penas se leen o escuchan noticias de Taiwán (la antigua Formosa), la isla que se separó de China continental el 1949.


Su población se encuentra hoy dividida, casi en un 50%, entre los llamados “nacionalistas” (partidarios de la unión con China continental) y los “demócratas” que siguen mirando hacia occidente, especialmente a Estados Unidos, aunque este país les apoye cada vez menos debido a sus crecientes intereses económicos en China.


La victoria electoral de los nacionalistas en 2008 ha propiciado que el gobierno de Taipei se acerque mucho a Pekín. La muestra más evidente es la adhesión a un acuerdo de libre mercado (ECFA).


Si bien son pocos los taiwaneses que hablan de independencia (se ha convertido el palabra tabú), también son pocos los que se plantean la opción de la unificación con la China continental. Una situación de complicada salida que quizás se aclare con las elecciones previstas para el año próximo
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Llegamos a Taipei, la capital. Para tener una idea de cómo los taiwaneses ven la historia china, basta dar una vuelta al monumento-memorial dedicado a Chang Kai-shek. Una estructura imponente perdida en medio de una plaza inmensa y desierta, en la que dan vueltas algunos taiwaneses comprometidos a difundir lo que está más prohibido en Pekín: el culto del Falun Gong, el grupo filosófico y religioso que está fuera de la ley en China desde 1999.


Para los taiwaneses es un símbolo: aunque hayan perdido la batalla por China (1949), han transformado aquella derrota en la anulación (aunque sea simbólica) de los históricos rivales, los comunistas chinos. Estamos en Taipei, aproximadamente a 3 horas de vuelo desde Pekín (los vuelos directos son posibles sólo desde hace 3 años, antes para ir a China desde Taiwán era necesario salir del país, pasar por Hong Kong y tomar un vuelo hacia la isla considerada todavía hoy rebelde por Pekín). Estamos sólo a 3 horas pero la distancia parece de siglos.


El Partido comunista chino nunca se menciona en el museo de historia nacional, predominan los coches de lujo utilizados por el general Chang Kai-shek y las fotos en que está retratado junto a los líderes que reconocieron a Taiwán. Los chinos charlan y miran atónitos los documentos y la inmensa estatua de Chang Kai-shek al final de las interminables escaleras que llevan al monumento. Otro mito de que China está a punto de hacer caer.


Pekín ya está mucho más cerca. La profunda recesión económica de Taiwán (antes del 2010) parece haber sido determinante para el cambio de las relaciones en la isla rebelde y la gran China, vigorosa y poderosa en su crecimiento económico.

 

¿Un simple acuerdo de libre mercado?
Para entender en qué punto se encuentran las relaciones entre China y Taiwán es necesario analizar cómo, con el reciente acuerdo económico y comercial, se ha movido la aguja de la balanza, creando un nuevo equilibrio. Con el acuerdo se sella opción de la clase política en Taiwán, los nacionalistas del Guomindang, de cara a un acercamiento hacia China en contra de la influencia histórica de los Estados Unidos.


En 2009, por primera vez desde 1949, los líderes de los dos países se han encontrado en Pekín, después de 1 año vivido peligrosamente por las tensiones mutuas. Antes de aquella fecha en Taiwán estaban en el poder los demócratas, partidarios de posiciones independentistas.


En 2008 con la victoria del Guomindang el partido nacionalista de Ma Ying-jeou, todo ha cambiado. China ha aprovechado rápidamente la subida al poder de los nacionalistas partidarios de una posición más favorable a China para dar inicio a una nueva etapa de las relaciones entre los dos países. Un acercamiento confirmado también por las recientes elecciones en noviembre de 2010 en cinco ciudades que han dado, aunque por un margen muy pequeño, la vía libre popular a la opción del Guomindang. La mayoría de la población ha votado a favor de los que pensaban que el acercamiento a la rica China fuera necesario.


El 29 de julio de 2010 había sido firmado el Economic Cooperation Framework Agreement (ECFA , Marco de cooperación económica). Un acuerdo económico que reduce la tarifas de los intercambios comerciales entre los dos países con la consecuente creación de un área de libre intercambio que recuerda muy de cerca las políticas chinas ya antes aplicadas para las zonas económicas especiales y también para Hong Kong. El ECFA ha dividido a la sociedad civil de Taiwán en dos grupos: los que están a favor y los que están en contra de Pekín.

 

Los demócratas no tienen confianza
Existen todavía fuertes diferencias pero como en un juego de espejos: los taiwaneses se consideran más chinos que los habitantes del continente. Utilizan todavía los ideogramas tradicionales. Se dedican mucho más, al menos en apariencia, al culto del espíritu que los híper-materialistas chinos de hoy.


Nosotros no escupimos y somos educados, me cuentan algunos chicos que encuentro en uno de los muchos mercados nocturnos de la ciudad. Son amables, felices de poder charlar con un extranjero y orgullosos de hablar un buen inglés.


Los taiwaneses comen casi siempre fuera de casa dados los precios económicos y la difusión de los mercados al aire libre, entre humos de tofu, salchichas y cualquier tipo de cocina y cualquier tipo de comida. El plato fuerte es una especie de filete de pollo crocante, que hay que envolver en un trozo de papel y comer con las manos. Las colas son muy largas y con la compañía que se encuentra hay tiempo para charlar, descubro así que se trata de los activistas del Partido Democrático Progresista, la oposición en Taiwán. Están dando papelitos de propaganda y regalando paquetes de pañuelos de papel en donde se puede ver bien el rostro de Tsai Ing-wen, la mujer líder del partido.


Dan vuelta por los distintos mercados, cuando los encuentro están en parados, esperando el filete de pollo. No somos chinos, aclaran no tenemos un partido único somos demócratas. Una vez terminada la comida de pie, mientras observamos el bullicio de gente que se mueve bulliciosa entre los comercios, siguen con su actividad militante. Muchas personas se paran, hablan, otras menean la cabeza y afirman estar a favor del Guomindang.


Mi presencia parece calentar un poco los ánimos, especialmente cuando se me pregunta de dónde llego y mi respuesta incluye en la respuesta China. Muchos dejan de lado el miedo a hablar y sueltan lo peor contra Pekín. Muchos critican al partido del gobierno que, según ellos, han trabajado para empujar a la isla bajo el control de Pekín. Los nacionalistas han vendido Taiwán a China. Es una manera como otra para ponernos en manos de China y garantizar a los ricos taiwaneses sus propios negocios. Los jóvenes representan la base del partido demócrata. Shane Lee es profesora del Chang Jung Christian University de Taipei. Su acercamiento es de una postura intelectual orgánica al partido demócrata, muy atento a las palabras sin evitar golpes duros y a sus adversarios políticos. Es él quien intenta explicarme las razones del malestar de los demócratas hacia el nuevo giro que se dio en el campo de las relaciones entre Pekín y Taipei. “El acuerdo no favorece nuestra industria. El paro subirá y la diferencia entre ricos y pobres también. Los ricos se volverán más ricos y los pobres más pobres. Esperamos que en un futuro nuestro gobierno cambie ese acercamiento de extrema dependencia de China. Estamos muy preocupados porque ya conocemos a los chinos: a través de la economía buscaran cercenar nuestro cuello con un nudo político y al final nos harán perder las conquistas democráticas de nuestra historia. Nuestra gente está muy preocupada de este acercamiento. China nunca ha sido gentil con nosotros. Hoy sin embargo según los sondeos la mayoría de los taiwaneses están a favor de estas relaciones con China, ya sea por razones económicas o ya sean militares. Taiwán militarmente es débil y vulnerable frente a eventuales ataques de misiles desde Pekín. Esto lo saben todos, y este rasgo es una de las principales preocupaciones de la población”.

 

Los nacionalistas: es sólo una cuestión económica
Sun Yang-ming es un ex periodista, vicepresidente del Cross-Strait Interflow Prospect Foundation, una fábrica de ideas que examina las relaciones entre China y Taiwán. La suya es la postura de los que han trabajado en el acuerdo, y de quienes en general más está a favor de Pekín.


“El ECFA es importante para ambos países, pero cada uno tiene sus propias interpretaciones. Pekín cree que este es el momento de ir hacia una intensificación de las relaciones con Taiwán. Para los chinos el ECFA es el primer paso de los muchos que tienen planeados. Nosotros vemos cómo eso funciona, cómo la gente reacciona sobre todo va a ser útil para resolver o levantar nuestra economía. Nosotros no podemos ir tan rápido como China. Nuestro objetivo principal es la estabilidad. También porque hoy en día la posición de nuestro presidente es débil: Ma Ying-Jeou paga la crisis y el ECFA es la primera respuesta”.
Hay que preguntarse especialmente para alguien como Sun Yang-ming, muy cerca de los teóricos de estadounidenses, qué piensa Estados Unidos del acuerdo económico. “Los americanos -dice riéndose- son entusiastas del ECFA. Estaban aterrorizados por los líderes del partido democrático, por sus continuos guiños y alejamientos mediáticos con respecto a China. Para ellos era un problema. Por otra parte con los Estados Unidos también hemos sido claros: ECFA no es un paso hacia la reunificación política. Hemos sido honestos y hemos clarificado todo lo que queremos hacer”. ¿Es la verdad? “Sinceramente –continúa diciéndonos- una eventual unificación política no es una opción válida en este momento desde nuestro punto de vista. A la población de Taiwán no le interesa ser independiente o ser considerada China, quiere simplemente vivir en paz y en una situación económica tranquila. Quiere controlar su propio bolsillo y sentirlo lleno. La gente de Taiwán no puede verse empujada hacia una unificación cuando durante cincuenta años hemos dicho todo lo peor sobre los chinos. Sería absurdo”.


Una situación compleja que quizás se aclare algo con las próximas elecciones.


 

Simone Pieranni

03/10/2011