Movimientos indigenistas
La lucha por mantener un desarrollo sostenible
Los movimientos indigenistas están creciendo en América Latina. Los medios de comunicación de nuestros países tienden a “identificarlos” con la política de Hugo Chávez en Venezuela. Es una forma de desprestigiarlos.
¿Motivo? Numerosas empresas europeas y norteamericanas están explotando de forma irracional los recursos naturales en los territorios de los indígenas.
Para defender nuestros intereses económicos se da por supuesta una determinada ideología política a los movimientos indigenistas.
La realidad es que la inmensa mayoría de esos movimientos populares no tienen una ideología política. Su única pretensión, y el motivo de su lucha, es mantener una relación respetuosa con la naturaleza que garantice un desarrollo sostenible. Algo que desde hace más de mil años está profundamente enraizado en las culturas indígenas.
Con el “descubrimiento” de América las cosas empezaron a cambiar. Ahora que nosotros empezamos a hablar de desarrollo sostenible, deberíamos escuchar a los indígenas. En vez de arrasar sus tierras para mantener las nuestras; deberíamos aprender de ellos.
Ponemos como ejemplo el caso de Brasil. Una realidad que se repite en muchos otros países.
Redacción y Marcy Picanço
Publicado el 01 de octubre 2009
Los pueblos indígenas de Brasil enfrentan distintas amenazas como el avance de la monocultura y el impacto de grandes obras sobre sus tierras, pero siguen luchando con fortaleza y confiando en la justicia.
El más duro golpe contra los derechos de los pueblos indígenas es la omisión del Estado brasileño en lo referente a la demarcación de sus tierras. El gobierno federal tiene la obligación constitucional de demarcar las tierras indígenas y protegerlas garantizando el respeto a la diversidad étnica y cultural.
Pasados 20 años de la proclamación de la constitución llamada ciudadana, no ha habido todavía una regulación de las determinaciones que garantizan los derechos indígenas. Los sucesivos gobiernos no actuaron de forma efectiva para resolver los grandes problemas que afectan a los pueblos.
Revelan de esa forma, falta de compromiso político con los intereses indígenas y fomentan las violencias, tales como asesinatos, confinamientos en pequeñas reservas o en campamentos en los arcenes de las carreteras, suicidios, invasión de tierras, depredación ambiental, desnutrición, mortalidad infantil y propagación de enfermedades en las comunidades indígenas. Han sido muchos y graves los ataques a los derechos de los indígenas en Brasil a lo largo de las últimas décadas. Destacan los que atentan contra los derechos constitucionales que, en síntesis, determinan que el gobierno demarque, fiscalice y proteja las tierras y estructure una política indigenista con participación activa de los pueblos.
La paz fruto de la justicia
La política indigenista debe garantizar el protagonismo de los indios, con respecto a la diversidad étnica y cultural, a la asistencia diversificada, atendiendo a las necesidades de cada pueblo y asegurando a cada uno de los mas de 240 pueblos la posibilidad de una vida futura. Por todo ello, el gobierno federal no puede permitir que la demarcación de las tierras sea boicoteada por intereses de terceros, sean políticos, mineros, madereros, hacendados, propietarios, agricultores, u otros.
El gobierno –y las instancias del poder judicial- no pueden transformarse en un mecanismo administrativo sobre el cual intereses extraños ejercen un “procedimiento administrativo” por medio del cual el poder ejecutivo explicita los limites de las tierras ocupadas tradicionalmente por los pueblos indígenas. Permitir que tierras indígenas sean disputadas administrativamente es dar legitimidad a títulos y ocupaciones de invasores cuya nulidad está determinada por la constitución brasileña.
Los pueblos indígenas, las fuerzas políticas progresistas, los movimientos populares, sindicales indigenistas, y otros aliados en Brasil y en el mundo deben movilizarse para que la constitución federal sea cumplida y reglamentada a través de un estatuto de los pueblos indígenas donde estén recogidos y regulados todos sus derechos.
De acuerdo con la constitución, la Unión es propietaria de las tierras indígenas y son reconocidos a los indios los derechos originarios sobre “las tierras que tradicionalmente ocupan” (Art. 231). Ese concepto está definido en base a cuatro conceptos –considerados en conjunto- de acuerdo con los usos, costumbres, de cada grupo indígena. Esos criterios son: las tierras habitadas con carácter permanente, las utilizadas para sus actividades productivas, las imprescindibles para la preservación de los recursos ambientales necesarios para su bienestar y las necesarias para su reproducción física y cultural.
Otra garantía constitucional importante es la que prohíbe la ocupación, el dominio y la comercialización de esas tierras, y la explotación de sus riquezas. Sólo hay una excepción permitida por la constitución: cuando se trata de un interés relevante público de la Unión.
Violencia contra los indios
A pesar de las garantías constitucionales, la realidad brasileña revela la negación de esos derechos, porque de hecho la mayoría de las tierras indígenas está invadida por diversos grupos económicos. Esta realidad ha sido la principal causa de la violencia ejercida contra los pueblos indígenas.
Actualmente, en todos los estados brasileños existen conflictos relacionados con la invasión de tierras.
De entre los pueblos indígenas que perdieron su paz y necesitan justicia, podemos destacar:
• la situación de los Pataxó Hã Hã Hãe (Bahia) y los pueblos de Raposa Serra do Sol (Roraima), que sufrieron distintas formas de violencia en las últimas décadas, luchando contra los invasores de sus tierras ya demarcadas;
• el caso de los Guaraní Kaiowá (Mato Grosso do Sul), que viven confinados en pequeñas parcelas de tierra y a causa de eso se enfrentan a altos índices de suicidios, asesinatos y mortalidad infantil;
• los pueblos de Vale do Javari (Amazonas) que, a causa del caos en los asentamientos, la población indígena tiene un 80% de sus miembros contaminados con hepatitis B. La crisis en la asistencia sanitaria afecta a indígenas en todo el territorio brasileño;
• los cerca de 60 pueblos en situación de aislamiento y riesgo que huyen del contacto con la sociedad envolvente, amenazados por empresas hidroeléctricas, carreteras e invasiones de madereros en las tierras donde viven en el Amazonas;
• la situación del pueblo Guajajara, en Maranhão, víctima de agresiones, con frecuencia armadas, de los pobladores de las ciudades vecinas a su tierra. Además de eso, las tierras son invadidas constantemente por los madereros.
Sin embargo los intereses económicos de las multinacionales son más importantes que los intereses humanos y ecológicos de los indígenas. Ponerles la etiqueta de “revolucionarios” es un buen sistema para callarlos.