Colombia

Presencia en el
corazón del Amazonas colombiano

 

Publicado el 01 de octubre 2009

P. Manuel Loro Jover

Después de varios años de trabajo en España, el P. Manuel Loro volvió a América Latina el pasado mes de febrero, concretamente a Colombia.
Se encuentra trabajando en pleno Amazonas colombiano, en la parroquia de Solano, a donde sólo se puede llegar en barca por los ríos.
Desde allí nos escribe contándonos la realidad a la que le toca enfrentarse en este nuevo trabajo. Una situación marcada por la pobreza y la violencia.


Contexto geográfico
El número de habitantes de nuestro municipio de Solano ronda las 15.000 personas. Están dispersas en un territorio de aproximadamente unos 43.122 km2, mayor que toda la Comunidad Autónoma de Extremadura o que países como Haití o Jamaica y a lo que habría que añadir la dificultad de la casi inexistencia de carreteras, ni siquiera de tierra.

La mayoría son campesinos que, poco a poco, se han adentrado en esta región amazónica para ganar a la selva algunas hectáreas de terreno y hacerlas productivas. Provienen de distintas partes del país y por tanto carecen de identidad cultural común que les una.

En los últimos 20 años han padecido el flagelo de la violencia por parte de los grupos armados al margen de la ley y también por los distintos “programas” del gobierno con la excusa de la “seguridad nacional”.

La única cultura de este pueblo es la supervivencia en un medio hostil y violento.

Junto a los campesinos existen algunas comunidades indígenas de Huitotos, Coreguajes, Inganos y grupos reducidos de Nazas, que fueron arrinconados por los colonos hasta que el gobierno los envió a reservas, donde se han convertido en pedigüeños.

Tanto campesinos como indígenas comparten la situación de abandono y marginación por parte del Estado y la violencia por los grupos armados.
El territorio en su mayoría es selva y el único medio de transporte son las canoa y el caballo, ya que no existe ni una carretera.

El territorio está atravesado por dos grandes ríos: El Caquetá y el Ortegaza que desembocan en el Amazonas y son los que sirven como vías de comunicación.

Contexto socio-económico
La mayoría de la población se dedica a la agricultura de subsistencia (yuca, maíz, plátano, arroz) y al cultivo clandestino de la coca; algunos se dedican a la ganadería.

La comercialización de los productos a causa de la no existencia de vías “normales“ de comunicación hace casi inviables la salida de los productos, pues el transporte encarece mucho los precios y esto los hace invendibles en la ciudad, y de otro lado por la misma causa, aquí los productos traídos de fuera son mucho más caros que en la ciudad de Florencia o de Bogotá.
El boom de la coca ya pasó y los campesinos se ven ahogados pues también los insumos para su procesamiento subieron muchísimo, aparte de la erradicación y fumigación por parte del gobierno; esto ha hecho que muchas familias se vean en la pobreza.

El narco-cultivo también trajo a la región la pérdida de valores humanos, se impusieron: la violencia, la desconfianza, la inmoralidad, la corrupción, la pérdida de fe, de identidad y de historia.

Los problemas económicos se reflejan también en el terreno educativo y de la salubridad. Son pocos los que logran terminar sus estudios primarios y salen mal preparados pues en muchos sitios sólo existe un maestro para todos los grados a la vez. El analfabetismo trae consigo también la maternidad precoz y que la mayoría de las jóvenes madres terminen casi siempre abandonadas.
La salud es también precaria, sólo existe un médico en Solano, y el hospital casi no cuenta con medios.

El agua de los ríos y caños esta muy contaminada pero debe ser utilizada para saciar la sed, como para guisar y hacer limpieza.

Amazonas Colombiano
El Departamento del Amazonas pertenece a Colombia y fue creado por la Constitución Nacional el 4 de julio de 1991. Una porción de el hace parte del denominado Trapecio amazónico, lugar donde se encuentran las fronteras de Colombia, Brasil y Perú. El Departamento hace presente a Colombia en la gran cuenca amazónica que comprende Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil. Es también el territorio más austral del país ubicándose en gran parte al sur de la línea ecuatorial. Es además uno de los territorios más forestales del país y tiene ribera sobre el Río Amazonas, lo que le ha dado el título a Colombia de la "Patria de los tres mares". La capital del departamento es la ciudad de Leticia.

Contexto político
La Región del Caquetá donde está enclavado el municipio es una de las más olvidadas y abandonadas por el estado. Apenas existen ayudas oficiales para la población y las pocas que llegan ya vienen cortadas "serruchadas", por la corrupción.

La violencia política que ha azotado estas tierras, ha convertido la región en escenario de duros combates entre el ejército y la guerrilla.

La corrupción, la compra de votos, las promesas incumplidas y los engaños están a la orden del día.

Contexto ecológico
El ecosistema de este territorio ha sufrido muchas y graves alteraciones en los últimos años, sobre todo con la entrada de los colonos. Se ha talado de manera indiscriminada gran cantidad de selva para convertirla en zona agrícola y más que todo últimamente en la zona ganadera, lo que era selva se está convirtiendo en pasto.

La mayor parte del territorio sigue siendo selva pero se necesitaría crear una conciencia y asesoramiento en los campesinos por parte de ecologistas y técnicos

Contexto religioso
La movilidad de la gente, el alto coste del transporte y las enormes distancias hacen difícil la evangelización en la zona. La mayoría de las veredas (pequeñas poblaciones rurales) se ven privadas de la asistencia religiosa asidua. En muchas transcurren incluso años si contar con la presencia del sacerdote.

La religiosidad de la gente es tradicional, traída de sus lugares de origen pero que al chocar con la dureza del ambiente genera crisis, abandono, e incluso lleva a creencias de todo tipo: espíritus, brujería, posesiones y de esoterismo.
El territorio está plagado de sectas evangélicas que con sus enseñanzas sólo han confundido y desorganizado todavía más a las comunidades.

Muchas personas ven a la Iglesia Católica como una instancia de poder y prestigio y que ofrecía y daba trabajo. Hoy, cuando las cosas han cambiado y la Iglesia no se dedica prioritariamente a dar trabajo, muchos la abandonan y se van con las sectas; estaban por un interés, no por convicción.

El aspecto social y político de la fe es difícil de encontrar, pues todavía se ve la religión como algo puramente individual, intimista y moralizante.

La vivencia de los sacramentos es medio ritual y mágica, se bautiza a los niños, hacen la primera comunión que a veces es la última, y es un pequeño tanto por ciento el que acude de manera asidua a la misa dominical.

Los matrimonios son poquísimos y el sacramento de la reconciliación es casi inexistente.

Desafíos y programa pastoral
Los principales desafíos por tanto de esta zona son los de la Evangelización y re-evangelización, y la formación de catequistas y líderes de comunidades para asistir a los cristianos allí donde no podemos tener una presencia medio continua, así como la defensa de los ataques de las sectas a los católicos, pues en muchos sitios sí que está el pastor viviendo en el caserío, sin perder de vista el contexto en el que nos encontramos.

El encontrar agentes de pastoral en los caseríos se hace difícil, de un lado por la falta de disponibilidad de personas que quieran y se comprometan a hacerlo, de otro lado por la gran emigración de las zonas más alejadas, para salir a la ciudad u otros lugares, las personas que emigran buscando mejores condiciones de vida suele coincidir con la gente mejor preparada, y a veces cuando hay alguien que se está formado se marcha del lugar.

Estos son los mayores desafíos de la zona y por tanto del mismo plan de pastoral.

La situación está en concordancia con nuestro carisma y opciones misioneras, pero sí vemos que harían falta más agentes de pastoral en la parroquia: religiosas y laicos.

Nuestro compartir con los pobres lo realizamos a través de nuestra colaboración con programas de ayudas del gobierno: programa de Bienestar Social y con el del Vicariato: Boticas rurales y en casos puntuales con ayudas de remesas a personas concretas, ayuda en compra de medicinas e incluso pago de pasajes en lancha para poder ir a consultas por enfermedad.
También como ayuda a los pobres se plantea la denuncia de situaciones de abandono en los colegios públicos y a nivel sanitario.

Violencia
Otro campo todavía en pañales es la denuncia de la situación de violencia y abuso por parte de las FARC, los paramilitares y las Fuerzas Armadas, así como de los grupos de narcotraficantes.

Se denuncia la violencia pero, por la situación, no se señala hacia nadie, sino en forma genérica, hacerlo directamente te puede costar tener que salir de la zona y no sería raro que la vida.

 

 

 

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