Entre los hijos de Alá
En tiempo de guerras y conflictos por motivos religiosos,
la misión apuesta por el diálogo interreligioso como un nuevo
camino.
El pasado mes de septiembre cuatro misioneras y tres misioneros de la Consolata
partían hacia Yibuti, un país mayoritariamente musulmán.
Por P. Francisco Lerma, IMC
Publicado el 01 de octubre
de 2004
La decisión de abrir una comunidad misionera, compuesta por sacerdotes,
hermanas y hermanos, en una país islámico, con posibilidades
de apertura al diálogo interreligioso, se remonta al X Capítulo
General de los Misioneros de la Consolata, celebrado en Kenya en 1999. La
misma decisión tomaron las Hermanas Misioneras de la Consolata en su
Capítulo General. Tras un tiempo de estudio, ambos Institutos optamos
por un pequeño país en el “Cuerno de África”:
Yibuti, al sur del Mar Rojo. El primer grupo compuesto por cuatro hermanas,
dos sacerdotes y un hermano llegó el pasado mes de septiembre.
Situación actual
Yibuti se encuentra entre Etiopía, Eritrea, Somalia y el golfo de Adén
(Mar Rojo). El país vive una coyuntura con graves problemas sociales.
Algunas situaciones son preocupantes. La mortalidad infantil es superior a
cien de cada mil niños nacidos y el promedio de vida llega a 45 años
y medio. La concentración urbana sobrepasa el 82 por ciento. Persisten
las tensiones entre los distintos grupos que forman el país: los Issa
somalíes, que son la mayoría, y los Afar, la minoría.
Se ha generalizado entre los adultos el consumo del “Khat”, una
droga de efecto similares a la cocaína.
El fundamentalismo islámico, animado sobre todo por predicadores originarios
de Arabia Saudita y de Pakistán, es una fuerza importante capaz de
impedir cambios políticos y religiosos en el corto plazo. Pero encierra
aspectos positivos que mantienen viva la esperanza de un futuro mejor. Los
conflictos armados pierden fuerza, se fortalece la democratización
de la vida política y la autonomía en el ejercicio de los poderes
públicos. Se está tramitando la ley que prohíbe la mutilación
de los órganos genitales femeninos y se abre un camino de mayor tolerancia
religiosa. Se incrementan las inversiones públicas en infraestructuras,
como la construcción del puerto y del aeropuerto.
Organización política
Yibuti es hoy una república con sistema parlamentario, cuyo presidente
es elegido por seis años mediante sufragio directo. El parlamento está
constituido por 65 diputados, elegidos por cinco años. Son cuatro los
partidos con representación parlamentaria. El Estado está organizado
según la visión islámica del mundo. En la Constitución
aparecen expresiones religiosas de gran importancia: “En nombre de Dios
Todopoderoso, el Islam es la religión del Estado”.
El proceso de “islamización”
La religión del profeta Mahoma llegó al Cuerno de África
desde su comienzo. A pesar de encontrar alguna resistencia por parte de cristianos
ortodoxos etíopes y de los pueblos Omoro (los Galla), la “islamización”
fue creciendo a lo largo de la historia, pasando por innumerables conflictos
islamo-cristianos, guerras entre el Imperio Cristiano y los Reinos Árabes
para controlar los puertos y las vías de comunicación hacia
el interior. Fue el comercio lo que determinó la rápida expansión
del Islam por toda la región. En la zona norte, la “islamización”
fue más lenta, pacífica y progresiva. La asimilación
de la cultura árabe-musulmana se realizó a través de
matrimonios y alianzas familiares, así como a la tolerancia y la adaptación
con algunas creencias pre-islámicas. La penetración del islamismo
culminó con el nacimiento de Estados musulmanes entre los años
800 y 1400.
Colonización europea
e independencia
En el siglo XIX la región se convirtió en colonia francesa.
A partir de finales de la década de los sesenta, la Organización
de la Unidad Africana comenzó a exigir la independencia, lo que aconteció
el 27 de junio de 1977, siendo elegido el primer presidente de la nueva República
de Yibuti, Hassan Gouled Aptidon. Tras la independencia continúan los
conflictos armados y levantamientos militares de distintos grupos, organizados
por el Frente para la Restauración de la Unidad y la Democracia (FRUD).
Después de largas y difíciles negociaciones, las partes en conflicto
llegaron a un acuerdo de paz definitivo de “reforma y concordia civil”
entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes, que culminó
en las elecciones del 9 de abril de 1999, ganadas por Ismael Omar Gelleh,
de la Unión Popular para el Progreso, actualmente en el poder. En 2003
se realizaron las elecciones parlamentarias que dieron la victoria a la coalición
Unión para la Mayoría Presidencial (UMP) formada por cuatro
partidos.
La República de Yibuti es miembro efectivo de la Liga Árabe, lo que le permite tener acceso a recursos del Banco Árabe para el Desarrollo. Se legalizó el árabe como segunda lengua oficial, junto al francés, y su enseñanza se convirtió en obligatoria en todas las escuelas. La construcción de nuevas mezquitas, la difusión del uso del velo entre las mujeres y la forma de vestir árabe entre los hombres son consecuencia de la implantación de la cultura musulmana. Se da el incremento de la mentalidad hostil contra el cristianismo, en abierto contraste con la posición dialogante del gobierno.
Dependencia externa
Francia mantiene una base militar en el territorio, pagando anualmente 30
millones de euros, que representan el 40% del Producto Interior Bruto . Es
la mayor base militar francesa en el extranjero con 3.200 hombres. Los Estados
Unidos también tienen su base con 500 soldados, pagando 30 millones
de dólares. Gracias a su situación estratégica, esta
base es un centro de recogida y envío de informaciones sobre seguridad
y coordina las actividades de los servicios secretos norteamericanos en la
región.
Actualmente la mayoría de la población (más de dos terceras partes) vive en la capital, a causa de la insuficiencia de recursos en el campo y a la concentración de las actividades económicas en la capital. De hecho, en las zonas rurales, la población carece de servicios esenciales de sanidad, educación, trasportes y comunicaciones.
La llegada del catolicismo
El catolicismo apareció tardíamente en la región, encontrándose
con otras religiones ya implantadas: el cristianismo ortodoxo etíope,
el islamismo procedente de la vecina Arabia y el judaísmo de los Falachas.
A finales de 1800 los misioneros católicos entran en el territorio
que hoy constituye Yibuti. Dos misioneros expulsados del Vicariato Apostólico
de los Galla, en Abisinia, llegan en 1884 a Obock, en el golfo de Tadjourah,
territorio dependiente de dicho Vicariato y fundan un centro. Se trata de
dos capuchinos franceses a quienes el Vicario Apostólico confía
el inicio de la evangelización de Yibuti.
Las dificultades iniciales fueron muchas, tanto en el campo material y social,
como en el económico y político. Esos dos pioneros las enfrentaron
con energía. Pero la mayor de todas fue la oposición de los
pueblos Afar, islamizados. Tenían prohibido ejercer cualquier actividad
religiosa, también por parte de las autoridades coloniales francesas
que preferían mantener relaciones privilegiadas con los sultanes locales.
En 1888 llegan las Hermanas Franciscanas de Calais, que se dedican a la asistencia de los enfermos y a la enseñanza. En ese ambiente hostil, el catolicismo comenzó por ofrecer acogida y promoción a los esclavos liberados y a los huérfanos, numerosos durante la administración colonial. Esas eran las únicas personas que podían ser bautizadas. Después del matrimonio, constituían pequeños grupos de católicos que vivían alrededor de la Misión formando, de ese modo, el primer núcleo católico. Pero el pueblo Afar permaneció contrario a la influencia del catolicismo. En 1986, un siglo más tarde, la comunidad católica estaba constituida por 120 personas, la mayoría extranjeros.
Hoy los católicos constituyen el 4,30% de la
población, formando una pequeña comunidad multicultural de 7.000
personas, que agrupa fieles residentes y de paso, originarios del propio Yibuti,
de Etiopía, Somalia, Líbano, Madagascar y varios países
europeos. Hay otros cristianos de la Iglesia Ortodoxa Copta Etíope
y de otras confesiones cristianas. El cristianismo, aunque minoritario, es
dinámico.
Un equipo de 37 misioneros compuesto por sacerdotes, hermanos, religiosas,
contando con el obispo y una veintena de laicos están al servicio de
la comunidad local. A ese equipo se unen ahora las cuatro misioneras y los
tres Misioneros de la Consolata recién llegados al país.
Los desafíos de esta nueva misión son muchos. Hay que enfrentarlos en el dia a dia. Para comenzar, se trata de entrar en el mundo musulmán con el mayor conocimiento posible: el Islám, su historia, las relaciones que se establecieron con los cristianos a lo largo de la historia, su espiritualidad, etc
Otro desafío es ser plenamente consciente que, para mí se trata de una experiencia nueva. Nueva en muchos sentidos. En estos momentos me viene a la memoria lo que Jesús dijo sobre el vino nuevo y los odres nuevos. En Costa de Marfil conviví con los musulmanes sin ningún problema, pero cada uno quedándose en su lugar. Ahora pienso que debo salir de mi casa y dirigirme a la casa del otro, y con sencillez, pedirle hospitalidad; y al mismo tiempo, dejar abierta la puerta de mi propia vida y hospedar con confianza, con alegría, con generosidad y sobretodo sin hacer proselitismo.
Creo que un gran desafio será nuestra capacidad de testimoniar con mis hermanos y hermanas de comunidad el amor fraterno, que debe ser contagioso para los otros. Frecuentemente pienso en otro desfío, es decir, que siendo Yibuti una realidad de “pequeñez” (país pequeño sin gran importancia en el mundo, pobre, con un número de crisitianos muy reducido), es significativo que algunos de nuestros hermanos se pregunten si una realidad tan “insignificante” vale la pena… Deberíamos cuidar una espiritualidad de pequeñez. Creo que todo esto nos obliga a quedarnos en lo esencial. Se trata de una experiencia de los pobres, sólo Dios basta, Jesús crucificado y una fuerte aspiración de una Tierras sin males.