Diálogo Interreligioso

Otro camino de Emaús

Juan Masiá Clavel *

 

Publicado el 01 de mayo 2009

Iban a Emaús: ellos, cariacontecidos; ella, exultante. “Alegrad esas caras”, dice Myriam a Cleofás, “el campo está precioso, almendros en flor y aroma de tomillo”.

“Déjate de bobadas, en pleno duelo”, dice Lucas. “¿Cuánto tendré que repetirlo para que me creíais? Él vive, lo ví de madrugada, nos aguarda en Galilea, quería abrazarlo, pero antes era lo de subir a Abba”. “Calla ilusa”, dicen ellos.

Se acerca un peregrino: “Shalom”. “Hola”, contestan de mala gana. “¿Por qué esas caras largas?”, dice él. “¿Eres el único sin saber lo del Gólgota?”. “¿Qué?”. “Lo de Jesús, se lo cargaron los jefes. Nosotros esperábamos su liberación, pero... está enterrado”.

Entretanto, Myriam y el peregrino se miran con complicidad. “¿No leéis las Escrituras?”, dice el peregrino, “Tenía que pasar lo de siempre, al inocente lo asesinan, pero Abba le da la razón y su Espíritu lo saca de muerte a vida: Éxodo, Tránsito, Pascua”

Descansan bajo una higuera, Myriam saca pan: “Peregrino, vas a necesitar esto para convencerlos”. El peregrino mira al cielo y parte el pan. “¡Conque eras tú!”, exclama atónito Lucas. Pero desapareció de su vista. De pie, pan en mano, solo está Myriam, diciendo: “Abba, envía tu Espíritu que transforme y consagre la vida de quienes comparten”.

“¿Eras tú o él? ¿Fue ilusión?”, pregunta Cleofás. “No, dice Myriam, quien me ve haciendo lo que Él hizo en memoria suya, le ve a Él”.

“Pero... ¿Adónde se ha ido? ¿Por dónde vino?”. “Ni se va ni viene, Tathâgata es Así-Siempre-Presente, decía el oriental que me mostró de pequeña secretos de iluminación en la flor del Loto. Cuando se lo conté a Jesús, dijo: el Espíritu sopla donde quiere. Déjate llevar y te dará vida”.

Cleofás y Lucas despiertan: “¿Cómo no nos dimos cuenta mientras comentaba las Escrituras?”. “Corramos a Jerusalén, a contarlo, dice Myriam. Él vive, esto ya no hay quien lo pare, el amor es más fuerte que la muerte.”