EL VOLUNTARIADO

¿Quiénes somos “nosotros”?

Luis Aranguren Gonzalo *

1 de marzo 2010

A Budistas y cristianos podemos meditar en común. Para ambientarnos, una estrofa de Taizé o unos minutos de “shomyo” (equivalente budista del gregoriano). Dos lecturas: de los evangelios y de los “sutras”. Con espacios de silencio, cada creyente reacciona a la Palabra Viva, a través de los textos de su religión.

Para Epifanía escogemos Juan 1,8-12: “La luz verdadera está llegando siempre al mundo... cuantos se dejan iluminar se divinizan”.
Esa vida, que es luz, iluminó las tinieblas de la humanidad y sigue viniendo en cada momento. Damos gracias, animados a seguir la estrella y compartir luz y vida.

Los budistas han elegido el testamento de Shakamuni: “Iluminad vuestro corazón con la luz del Dharma (Enseñanza de la Verdad)”.

En versión popular: “Enciende una vela en tu interior y ofrécela al Dharma”.
Me invita, dice un eco creyente, a mirar la realidad a la luz de mi interior, no de docrtrinas o mandamientos impuestos desde fuera. Pero, sin encerrarme en mí mismo: la luz del fondo mejor de mí mismo refleja al Dharma.

“Apoyaos en vuestro interior, no en la gente, dice el Buda. Pero no en la superficie, sino en vuestro fondo, manantial del Dharma”.

Si solamente ilumino mi interior, me encierro en mí mismo.
Si enciendo una vela al Dharma como a una divinidad lejana, que se me impone desde fuera, no he salido de la religiosidad primitiva.

Si me percato de que el agua que brota allí me desborda, ya no tendré sed. La fuente de agua viva está en nuestro interior. Si profundizo, en el momento presente, en mi fuente interior, brotará agua de luz y vida.

De nuevo, ecos evangélicos: “Si alguien tiene sed, acérquese y beba. De su entraña manarán ríos de agua viva” (Jn 7,37).

Concluimos entonando la plegaria franciscana por la paz, compartible por diversas creencias: “Que seamos instrumentos de paz, que donde hay odio pongamos amor”.


* Filósofo. Experto en Voluntariado
de Organizaciones Sociales
Director de Ediciones de PPC.