Gabón
Un país abierto al futuro
Publicado el 01 de marzo 2010
Enrico Casale
Omar Bongo Ondimba murió a mitad de 2009. Habían pasado de 42 años de poder absoluto. Un símbolo del neocolonialismo francés. Propio de un sistema que hace pasar hambre a los pueblos africanos y que enriquece a poquísimos además de beneficiar a las multinacionales. Pero Gabón, rico en petróleo y uranio, sigue estando fuertemente en las manos de una familia.
“¡Bongo a muerto, viva Bongo!”
Como ya ha pasado tantas veces en África, también en Gabón el mantenimiento de los delicados equilibrios políticos permite a un pequeño sector gobernar y enriquecerse a costa de la mayoría de la población, sintiéndose seguros con la sucesión del padre al hijo. Así, después de 42 años de gobierno semidictatorial de El Hadji Omar Bongo Ondimba (fallecido el 8 de Junio de 2009), ahora gobernará su hijo Ali Ben Bongo.
Los resultados de las elecciones del 30 de agosto de 2009 fueron criticadas por fraudulentas. El ejército de Libreville, la capital del país, debió fortalecer los controles y la represión policial. Pero después de los primeros incidentes violentos, la calma ha vuelto al país y muy probablemente la situación se estabilizará.
Alí Bongo Ondimba, el heredero, continuará tranquilamente la obra iniciada por el padre. Pero ¿cómo se ha llegado a esta situación?
Dinosaurio político
Omar Bongo ha sido uno de los líderes políticos africanos que ha estado más tiempo en el poder desde la descolonización, de hecho era el “decano” de los presidentes africanos. Nacido en 1935, era diplomado en el Instituto técnico de Brazzaville. Muy joven se enrola en la aeronáutica francesa donde estuvo un año de servicio en la base de Fort Lamy (Hoy N´Djamena) en el Chad.
Se dice que durante el servicio militar estuvo cerca de los servicios secretos franceses, de los que parece que fue uno de sus agentes. Prueba de esto no se tienen, pero no podemos dudar de que su estrecha relación con Francia y con los “servicios” transalpinos siempre fue muy estrecha. Cuando en 1960 su país consigue la independencia, Omar Bongo vuelve a su patria.
Su carrera política se inicia pronto. En 1962, con sólo 27 años, es jefe de gabinete del primer presidente del Gabón, León M´ba. En 1965 es vicepresidente y en 1967, al fallecer M´ba, se convierte en presidente del país. Cargo que mantuvo hasta su muerte.
Su permanencia política está unida a dos factores que tienen íntima conexión entre ellos: la amistad con Francia y el petróleo.
Omar Bongo ha sido siempre uno de los pilares de la así llamada “França- frica”, es decir, ese sistema creado por París para mantener una estrecha relación político-económica con las excolonias.
La unión entre la ex madre-patria y los nuevos estados eran una mezcla de ayuda al desarrollo, asistencialismo y apoyo militar. Todo condimentado con la corrupción, el mal hacer y la escasa atención a los derechos humanos.
De este tipo de sistema, Bongo era prototipo. Desde De Gaulle hasta Sarkozy (el actual presidente francés) no le ha faltado nunca la ayuda política. De hecho, Bongo fue el primer presidente que llamó por teléfono personalmente a Sarkozy cuando éste fue elegido presidente. Así las cosas, Francia apoyó la victoria en las elecciones presidenciales del hijo Alí Ben Bongo, favoreciendo también el enriquecimiento del propio clan y ofreciendo ayuda militar. En Libreville hay aún una base militar con mil soldados franceses.
Por su parte los poderosos de Gabón, y el nuevo gobierno se comprometían a apoyar la política internacional de Francia y abrir las puertas del país a las multinacionales francesas, especialmente las petrolíferas.
Petróleo y masonería
Es gracias al oro negro (el petróleo) que Bongo Ondimba ha acumulado una fortuna enorme. Es conocida su colección de automóviles: dos Ferrari, seis Mercedes, tres Porsche, un Bugatti, dos Rolls-Royce y un Maybach.
Además de 39 apartamentos de lujo en territorio francés y 70 cuentas bancarias. Pero el petróleo no ha sido sólo un medio para enriquecerse; también ha sido un instrumento político.
Un misionero que hace años está trabajando en el país dice: “Bongo ha gobernado durante 42 años porque, gracias al petróleo, conseguía ganarse tanto a enemigos como a amigos. Hacía como las arañas: atraía a los opositores hasta entrar en la red, y así los neutralizaba. También la religión la sabía usar para sus fines políticos. Nació católico, pero para ganarse el favor de los árabes se convirtió al Islam. Ya en los últimos años se fue acercando más a las religiones tradicionales. Eso, sin contar con su antigua militancia en la masonería.
En Gabón, si quieres hacer carrera, debes estar inscrito en la masonería. Los jóvenes lo saben y ya en la universidad piden afiliarse a la logia. Desde la masonería y su relación con las logias que hay en el país, Bongo y sus seguidores más fieles hacían muchos movimientos comerciales y políticos. Gracias al poder económico acumulado él ha hecho de mediador en la guerra civil del Congo Brazzaville y ser promotor de paz en este país”.
El petróleo ha “drogado” la economía de Gabón. Gracias al crecimiento de las rentas, el gobierno ha creado muchos puestos de trabajo públicos. Si por una parte ha sido positivo porque ha dado vida a la clase media del país, por otra, estas rentas petroleras han creado la ilusión de un bienestar a una gran franja de la población que abandonaron la ganadería y la agricultura para irse a vivir a la ciudad. Se ha llegado al punto de que no se consigue producir lo bastante para el mantenimiento de la población y hoy es necesario importar gran parte de los alimentos en un país rico.
Con el tipo de administración impuesto por el gobierno, el petróleo no podía asegurar un bienestar para todos, y se ha creado una inmensa bolsa de población que vive en la miseria.
Para colmo de males, los ricos yacimientos de petróleo de Gabón se están acabando. De 365 barriles al día que se conseguía en 1995, ahora sólo se consiguen 250 barriles. Es verdad que el descubrimiento de nuevos yacimientos ha dado un respiro a este bajón que se ha tenido últimamente. Pero este respiro es para las multinacionales que trabajan allí, y no tanto para las miles de familias que padecen miseria.
Llegan los chinos
En la escena económica de Gabón, ha aparecido en estos últimos años, la presencia de empresarios chinos hambrientos de materias primas (como el petróleo, el uranio, etc.). Pekín se presenta como el rostro un país nuevo que no ha colonizado a África y que está dispuesto a realizar las estructuras necesarias para modernizar Gabón.
Dice el misionero: “Los chinos están por todas partes. A cambio de petróleo (del que ya adquiere el 20% del bruto) construyen carreteras, puentes, ferrocarriles, etc. Los gaboneses están entusiasmados. Pero hay que decir que las infraestructuras realizadas por los chinos, tienen poco valor pues los puentes y carreteras que han construidos, dentro de pocos años estarán inservibles (¡Ya son inutilizables en buena parte del país!). China ya ha superado la primacía económica que hasta hace pocos años tenía Francia sobre Gabón”.
La llegada de los chinos ha enfriado un poco las relaciones entre Gabón y Francia. Una relación que ha empeorado por “culpa” de la magistratura francesa que ha abierto 4 investigaciones judiciales contra Omar Bongo Odimba por acciones poco claras en que se ve envuelto en primera persona.
La ultima acusación ha sido de malversación de fondos públicos, junto con Denis Sassou Nguesso (presidente del Congo Brazzaville y suegro de Bongo) y Teodor Obing Nguema (presidente de Guinea Ecuatorial).
Por este motivo, cuando Bongo ha cayó enfermo, quiso curarse en España por miedo a que en Francia lo arrestasen. Y fue en Barcelona en donde murió en junio del año pasado.
Desaparecido el patriarca, se pensaba en una lucha por la presidencia, ya que Bongo no había indicado un sucesor entre los 30 hijos que ha dejado. De entre todos, pronto apareció la figura de Alí Ben, ministro de defensa. Ali Bongo, 50 años y laureado en la Sorbona, no tiene el olfato político del padre. Carece de visión política, pero ha contado con el apoyo de los intereses económicos internacionales.
“Cercanía” francesa
Francia, también esta vez ha influido en las elecciones políticas que se realizaron el 30 de Agosto de 2009. Si en un principio el presidente Sarkozy se declaró neutral, en los días previos a las elecciones, algunos colaboradores del presidente hicieron declaraciones apoyando al hijo de Bongo.
¿Es neutral y al mismo tiempo correcto que en esos días de elecciones presidenciales, el secretario de estado francés para la cooperación, Alain Joyandet amenazara a los gaboneses con estas palabras: “…si los intereses franceses se ven amenazados, automáticamente intervendremos con nuestras tropas en el país”?
La intervención no fue correcta, pero dio el resultado que Paris deseaba: Ali Ben Bongo salió elegido presidente con 41,79% de los votos frente a los adversarios Pierre Mamboundou (25,64%) y Andres Mba Obame (25,33%).
Ahora París está tranquilo. Mientras Gabón sigue siendo una rica “hacienda familiar”, manejada desde el exterior.