¡Otra economía es posible!
Carlos Ballesteros *
Publicado el 01 de marzo
2009
Desde hace tiempo, nos vienen tratando de convencer que la única manera que tenemos de participar en la economía es ir a la compra. Pero esto no es así.
Igual que las personas, que cuando estamos estresadas sacamos fuera angustias y agresividad, esta economía estresada que actualmente vivimos saca sus resultados en términos de desesperanza, concentración de la riqueza, pobreza y desigualdad, degradación del medioambiente o guerras, sin darse cuenta que lo importante no son los resultados sino los procesos.
Las propuestas de la socioeconomía solidaria, sin embargo, no buscan administrar o compensar esos resultados, sino desarrollar el polinomio Producir-Ahorrar-Consumir desde las personas. Busca articular y vincular esferas sociales, políticas y económicas desde abajo y desde adentro para así construir un mundo diferente en base a los actos cotidianos.
La economía solidaria es un movimiento de transformación de la realidad socioeconómica, diverso en cuanto a su procedencia social, forma de organizarse y sector de actuación, pero que tiene en común una misma filosofía y esquema de valores. Desarrollar proyectos basados en las personas supone trabajar por la creación y estabilización de empleo; promocionar un modelo de empresa participativa, donde las personas puedan desarrollar sus capacidades; apostar por modelos de gestión democráticos, transparentes y equitativos; respetar el medioambiente; favorecer relaciones comerciales justas o recuperar actividades productivas tradicionales.
No se trata tanto de una crítica al modelo de empresa tradicional, como de materializar esta otra economía en soluciones concretas, a la búsqueda de un cambio social mucho más profundo. A esto, algunos, le han llamado movilizar el factor C: Comunidad, Cooperación y Corazón. Comunidad porque se hace con la visión de que lo comunitario está delante de lo individual; cooperativo porque frente a la competitividad, si todos arrimamos el hombro, el resultado es bueno y el proceso para llegar a él es educativo y enriquecedor; corazón, porque queriéndonos más trabajaremos mejor. Yo además incluyo la C de Coherencia entre lo que compras y lo que piensas.
Desde hace tiempo, nos vienen tratando de enseñar que participar en la economía es ir a la compra, pero yo estoy convencido que ¡otra economía es posible, si participamos!
* Profesor Propio de la Universidad Pontificia de Comillas