El precio de la guerra
Servimedia
Publicado el 01 de marzo de 2008
La guerra de Irak le va a costar a Estados Unidos tres billones de dólares, algo más de dos billones de euros al cambio actual, lo que equivale al PIB de dos años de un país como España. Ésta es la estimación que realiza el premio Nobel de Economía Josep Stiglitz en el libro "La guerra de los tres billones”. Stiglitz asegura que es evidente hasta qué punto estaba equivocado George W. Bush sobre los costes y beneficios que reportaría la guerra de Irak.
A día de hoy, afirma, el coste directo de la guerra, sin incluir los gastos a largo plazo de cuidar de los soldados heridos y otros, es un tercio superior a la de Vietnam, que se prolongó durante doce años, y duplica al desembolso exigido a las arcas estadounidenses por la Primera Guerra Mundial.
Únicamente la Segunda Guerra Mundial ha sido más costosa para Estados Unidos, dado que en ella llegaron a participar 16,3 millones de soldados, con un coste total, ajustado a dólares de 2007, que se eleva a 5 billones de dólares (3,37 billones de euros).
Pero incluso si se toma la Segunda Guerra Mundial como referencia resulta que, cuando todo el Ejército norteamericano estaba comprometido en la lucha contra los japoneses y los alemanes, el coste por militar, actualizado a 2007, era de menos de 100.000 dólares, mientras que cada soldado desplazado a Irak cuesta 400.000.
Stiglitz recuerda que, siendo secretario de Estado de Defensa, Donald Rumsfeld, llegó a tildar de "chorrada" la estimación de uno de los asesores del presidente Bush, que calculó que la guerra de Irak le costaría a Washington 200.000 millones de dólares, una cifra ya ampliamente superada por la realidad. Además, Paul Wolfowitz, entonces número dos de Rumsfeld, llegó a decir que los trabajos de reconstrucción posteriores a la guerra se pagarían por sí mismos, con los ingresos procedentes del petróleo de Irak.
Estamos ante un fracaso militar, económico, político y, especialmente humanitario (las vidas humanas no se pueden valorar en dólares o euros) sin precedentes. Y el gasto seguirá aumentando.
La realidad dice que las guerras no solucionan los problemas. Pero pareciera que somos incapaces de buscar otros caminos.