La situación de África frente a la crisis
Alhassan Attah-Quayson*
Publicado el 01 de junio
2009
Los expertos en economía internacional advierten que África está dejando de recibir fondos con los que contaba para su desarrollo, a causa de la crisis global de las finanzas. No es el único elemento que muestra cómo la crisis mundial está afectando al continente africano.
Un sistema financiero está hecho de principios e instituciones que aseguran que, en una sociedad dada, tanto individuos como organizaciones con superávit que ahorrar, así como aquellas que necesitan esos superávit, se encuentren por todos los medios posibles para asegurar que los fondos se muevan del sector con superávit al sector deficitario.
El sistema financiero mundial es una compleja colección de instituciones establecidas con la intención de unir a la gente que quiere tomar prestado y a aquellos que quieren prestar para asegurar y mejorar la transferencia de capital.
De este modo, la crisis financiera mundial podría verse como un debacle sistemático de las diferentes instituciones, así como de las partes constituyentes del complejo sistema financiero mundial.
Las causas
El origen del problema, según varios análisis, se ha establecido en el colapso del mercado de las hipotecas sub-prime (hipotecas de riesgo elevado).
El sub-prime es un tipo de préstamo que se hace a prestatarios que, en condiciones normales, no podrían acceder a créditos dado su pobre historial financiero y la baja fiabilidad que representan.
Estos prestatarios sub-prime pagan por ello unas tasas de interés más altas de lo normal. Todos los grandes bancos de EE.UU. se involucraron en el mercado de los préstamos sub-prime porque era un negocio bastante lucrativo.
Los préstamos sub-prime aparecen habitualmente como de dudoso cobro debido al alto riesgo asociado.
Los expertos financieros en EE.UU. fueron muy hábiles al empaquetar estos créditos en forma de pagarés y venderlos para deshacerse de estos activos tan arriesgados que ponían en peligro sus carteras de inversión.
En esencia, este mercado se convirtió en un aspecto fundamental del sistema financiero internacional; consecuentemente su colapso tuvo un efecto contagioso en todos los países.
Las primeras consecuencias
El impacto inmediato de la crisis, además del hundimiento de los bancos en algunos casos, ha sido la congelación de créditos incluso entre bancos, una disposición muy crítica dentro del sistema financiero que mejora, y en ocasiones supone la clave para canalizar los fondos de un sector a otro, mediante diferentes procesos de mediación e instrumentos.
El colapso del sistema financiero, que se quedó con buena parte de la riqueza de muchos individuos y corporaciones, supuso una repentina y aguda caída para diferentes tipos de ingresos, especialmente para los ingresos permanentes.
El desarrollo de los acontecimientos continuó con una repentina caída de la demanda (ya que la demanda depende aún más de estos ingresos permanentes) y la correspondiente caída en los suministros y de ahí a la producción.
Las consecuencias llegan a África
Los cortes en la producción necesitaban reajustes en el empleo así como los ingresos los implicaron en la demanda. Esto ha tenido repercusiones dinámicas en África, que en principio aparecía como "bastante aislada" de los impactos de la crisis financiera.
Por primera vez las subvenciones y préstamos, que suponen más del 40% de nuestros presupuestos nacionales, están amenazados con caer bruscamente a corto plazo por razones obvias.
Los países industrializados en particular, y otras economías emergentes que han estado apoyando a los gobiernos africanos, se han visto profundamente implicados en la reciente debacle.
La mayoría de ellos han realizado compromisos por valor de la tercera parte de su tamaño total. Ellos mismos tendrían que acudir a las reservas de los países ricos para pedir su ayuda.
El Primer Ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown visitó los ricos países árabes del Golfo Pérsico para persuadirles de que ayuden a abordar la crisis.
La situación se agrava para el comercio africano
La siguiente consecuencia de la crisis es el impacto sobre los envíos de dinero, cuya importancia en África aumentó significativamente durante la pasada década, aunque ya han empezado a descender, hasta adoptar un modo mucho más lento.
Con la economía global en proceso de recesión, otra de las preocupaciones ha sido el impacto en las exportaciones (en especial de los recursos extractivos), así como en la producción y el empleo en África.
En un artículo, Serena Chaudry, de la agencia Reuters, mencionó que Lonmin PLC, el tercer mayor productor de platino del mundo, advirtió a los trabajadores de posibles despidos debido a significativas bajadas de la demanda y de los precios del metal.
El valor del metal ha caído más de la mitad de su valor durante los pasados cuatro meses (debido a los bajos datos de ventas y al pronóstico de la demanda).
En otro caso, cuatro compañías mineras en Ghana han despedido a cientos de trabajadores como resultado del crack de los créditos, lo que ha significado para estas compañías mineras la revisión de muchos proyectos que han tenido que cerrarse o reducir su alcance.
La Anglo Gold Ashanti de Sudáfrica, el tercer productor de oro más grande del mundo, ha manifestado que pretende reducir sus inversiones de capital en 400 millones de dólares, mediante el cierre de diversos proyectos, lo cual más adelante empeorará aún más la situación.
Teniendo en cuenta la gran dependencia de los recursos naturales a lo ancho de África, estos sucesos tienen serias implicaciones para las diversas economías del continente.
De crisis económica a crisis
humanitaria
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, ha dejado claro que la crisis financiera podría convertirse más adelante en una crisis humanitaria en el mundo en vías de desarrollo.
En otro lugar, un miembro fundador del Grupo Evian, un think tank (comité de expertos) que se centra en el estudio de las economías internacionales en la era de la globalización, también ha puesto de manifiesto que la crisis podría tener consecuencias a largo plazo en los países en vías de desarrollo.
Ha dicho "va a ser importante en el sentido de que vamos a ver un montón de dinero que debería dirigirse hacia el desarrollo, yendo en cambio dirigido hacia la sostenibilidad, y siendo usado para limpiar todo el desorden financiero".
Pero, ¿que podría y debería hacerse por parte de los gobiernos del África sub- sahariana?
Bien, dado el peligro inminente, es inevitable que los programas y proyectos de algunos gobiernos tendrán que posponerse durante los próximos años.
También es relevante mencionar que cuando se produjeron las subidas de los precios de la comida y del combustible el año pasado, los gobiernos de todo el continente eliminaron parte de impuestos y tributos a la importación para disminuir la carga de los ciudadanos.
Todas estas situaciones apuntan al hecho de que los fondos generados internamente han ido disminuyendo y seguirán haciéndolo, especialmente porque los gobiernos dependen profundamente de estos impuestos.
Quizás sea hora de que los gobiernos impulsen la creación de pequeñas y medianas empresas, ayudándoles con la disminución o eliminación de barreras para que puedan tener éxito, por ejemplo contribuyendo con facilidades a estas empresas en modo de impuestos más bajos.
Pero por encima de todo lo demás, los líderes africanos deberían desarrollar y mantener gobiernos pequeños e inteligentes, no como los grandes e ineficientes gobiernos que han sido un desagüe para los precarios ingresos de los pobres africanos.