Cajas de ahorro vs Banca ética

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En estos meses se ha abierto por parte del Gobierno la llamada reforma del sistema financiero con especial atención al papel que las cajas de ahorro tienen en él. Llevamos ya unos meses atendiendo al pornográfico espectáculo por el cual Banco de España desnuda a las entidades, les hacen pasar por toda clase de pruebas de stress, las posicionan en unos rankings que no hacen sino asustar al ciudadano de a pié (¡Dios Mío, mis ahorros están en la 8º entidad! ¡Pues anda que los míos que están en la 2ª empezando por abajo! ¡Pero si yo cobro mi nómina en la caja que está la número 15!) y concluyen con que es necesario vestirlas de otra forma.

 

En esta reforma, obligada por los mercados y cuyo fin es hacer mas fuerte el sector (¿aún más?) se les va a exigir a bancos y cajas de ahorro un aumento en su coeficiente de solvencia (coeficiente que sale de dividir capital propio sobre endeudamiento) hasta un 8%. Eso les supone a casi todas tener que acudir al mercado de capitales y “pedir”, para lo cual hay dos formas fundamentales de hacerlo: saliendo a bolsa y vendiendo participaciones –lo que equivale a privatizarse- o dejar que el Estado acuda a su llamada, -lo que equivale a nacionalizarse-. Ninguna de las dos me gusta.

 

En estos momentos existen dos iniciativas de Banca ética en España, que reproducen dos modelos: Uno basado en el individuo y en un ahorro responsable (moral, tranquilizador: invierto en este banco porque me da una tranquilidad ética que me permite que mi conducta financiera este alineada con mi sistema de valores, mis creencias). El segundo es transformador, político en el sentido etimológico y profundo de esa palabra. Se empeña en ser un banco en manos de la ciudadanía y la sociedad civil. La idea es que cada persona y cada organización que participe en el banco deben sentirlo como algo suyo. En España este modelo viene representado por FIARE, y en los días en que escribo esta columna celebra que la campaña de recogida de capital social ha alcanzado los 2 millones trescientos mil euros y más de 2000 socios entre personas y entidades.

 


Carlos Ballesteros
Profesor Propio de la Universidad
Pontificia de Comillas

01/06/2011