TEOLOGÍA FEMINISTA

La marca de la pluralidad

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Para conocer mejor la teología feminista, que aunque profundamente desconocida es criticada e, incluso, condenada con facilidad, es necesario aclarar, en primer lugar, que no hay una sola teología feminista, sino muchas, porque la experiencia de las mujeres no es ni única ni unívoca.
La teología feminista cristiana, desde sus comienzos, tiene la marca de la pluralidad. Nacida como disciplina, en los años 60, en los Estados Unidos y en Europa, se desarrolló en forma de teologías diversas, tanto por la variedad de las disciplinas teológicas abordadas, como por la multiplicidad de métodos o enfoques teológicos utilizados, en función de las diferentes trayectorias biográficas e intelectuales de las autoras.

 

Además, en los años 80, surgieron otras voces teológicas feministas, las de las mujeres de los márgenes, que advirtieron del peligro de identificar la experiencia particular de un grupo de mujeres con la de “la mujer” en general y cuestionaron, por tanto, que las euroamericanas blancas fueran suficientemente representativas de la experiencia de todas las mujeres.

 

Las voces de estas mujeres, que percibieron la multiplicidad de opresiones a las que las mujeres estaban sometidas, y su efecto multiplicador, abrieron una nueva etapa en la teología feminista y dieron lugar a diversas teologías feministas: la teología womanista, que es la teología feminista cristiana elaborada desde la perspectiva de las mujeres afroamericanas; la teología mujerista, que arranca de la propia experiencia de fe de las mujeres latinas de Norteamérica; las teologías feministas latinoamericanas, que surgen de mujeres que descubren la ausencia de la voz de las mujeres en la producción teológica liberadora; las teologías feministas asiáticas, cuyas teólogas, dado su contexto, trabajan intensamente en el ámbito del diálogo interreligioso e intercultural; las teologías feministas africanas, que reivindican el derecho a hablar por sí mismas como condición necesaria para su propia emancipación; las teologías feministas negra e indígena latinoamericana, que no renuncian al potencial de las tradiciones ancestrales…

 

Pero también hay teologías feministas no cristianas que parten de tradiciones religiosas diferentes, y otras, las llamadas teologías postbíblicas y postcristianas, que consideran que las religiones tradicionales no pueden ofrecer nada a las mujeres, por lo que indagan otras posibilidades.

 

Todas ellas, de muy diversos modos, tienen el mismo objetivo: la liberación de las mujeres y el reconocimiento de su plena humanidad.


* María José Ferrer Echávarri *
*Filóloga y miembro de la Escuela Feminista
de Teología de Andalucía (EFETA)

07/02/2012