La silenciosa guerra en tierras africanas
P. Bernardo Baldeón
Publicado el 01 de febrero 2010
Sin duda para todos han sido un motivo de alegría los acuerdos de paz entre la República Democrática del Congo y Ruanda tras años de conflicto armado.
Acuerdos de paz, más que patrocinados, impuestos por Estados Unidos, en la zona y que están suponiendo un desplazamiento ingente de la población que busca volver a su lugar de origen. Se está creando una bomba de relojería.
Según cálculos recientes, un pequeño país como Ruanda, con a penas 26.000 Km2 de extensión, pasará de los 10 millones de habitantes que tenía en 2009 a los 20 millones en pocos años.
Es como si Galicia, con 29.500 Km2 y 2 millones 700 mil habitantes multiplicara su población por 10 y contara con casi 800 habitantes por Km2 sin recibir ayudas externas. Una locura.
Cómo va a meter a tanta gente en tan poco terreno un país africano tan pobre y olvidado. Ruanda, si se cumplen las previsiones, se convertirá en un inmenso “piso-patera” en el corazón de África.
No es casualidad el hecho de que simultáneamente a esta noticia, aparezca otra en todos los medios de comunicación diciendo que China está a punto de convertirse en la primera economía de Asia, superando a Japón, y la segunda del mundo.
Tratando de buscar más información, sólo se encuentran cosas sueltas. Si tratamos de unir esos cabos sueltos podemos llegar a algunas conclusiones.
Se dice que el crecimiento de China, un 10% el año pasado, se debe al auge de su economía interna. Sin embargo el desempleo en el país ha aumentado y hay millones de desplazados internos en busca de trabajo hacia las pocas zonas industrializadas del país.
Todo el mundo sabe que desde hace unos años China optó por aumentar su presencia económica e invertir en África. Siendo conscientes de los errores de la colonización europea en el siglo pasado ha buscado, con éxito, evitarlos ganándose la amistad de varios gobiernos africanos. Evitan dar la imagen de “nuevos piratas” y van creando infraestructuras, especialmente en la comunicación (carreteras y ferrocarriles), que también les servirán a ellos.
Los países europeos tienen mala prensa, por su pasado colonizador, aunque mantengan sus intereses en algunos países.
Pero África es una gran fuente de materias primas. Estados Unidos, consciente de ello, ha ido entrando silenciosamente en el “supermercado” africano. Prueba de ello es la visita a distintos países de continente de la Secretaria de Estado americana Hillary Clinton hace seis meses. Supuestamente los motivos eran humanitarios, en realidad las razones eran fundamentalmente económicas y financieras.
Las gestiones de paz entre Ruanda y la República Democrática del Congo estaban destinadas a rebajar la creciente tensión entre los intereses chinos y norteamericanos.
De hecho hay una guerra económica entre las dos grandes potencias para controlar las riquezas naturales del continente africano.
Los epicentros de esta “guerra sin soldados” serían la República Democrática del Congo, Angola, Sudáfrica y Nigeria.
Una guerra silenciosa y atípica. Si para seguir peleando entre ellos por las materias primas hay que imponer la paz entre pueblos africanos, se impone de mutuo acuerdo.
La factura la van a pagar países como Ruanda cuando se vea con una superpoblación, fruto de este nuevo tipo de guerra, y sin medios para hacer frente a esa nueva realidad. Pero cuando Ruanda llegue a ese punto, apelaremos a la solidaridad internacional. Mientras tanto hemos inventado la “guerra sin sangre”. Imaginación no nos falta.