Informe de UNICEF
Disminuye la mortalidad infantil,
pero sigue siendo demasiado alta

Agencia ADITAL

Publicado el 01 de febrero de 2008

Entre los “Objetivos del Milenio” fijados por la ONU, uno de ellos hace referencia a la reducción de la mortalidad infantil. Un reciente informe de UNICEF nos ayuda a valorar los logros y la tarea pendiente.


Por primera vez en las últimas décadas, la tasa mundial de mortalidad infantil está por debajo de 10 millones, 9,7 millones. Sin embargo, el dato, divulgado el 22 de enero en el informe “Situación Mundial de la Infancia 2008” del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), está lejos de alcanzar las metas del Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) – previstas para ser cumplidas antes del 2015. Para cumplirlos, el mundo tendrá que reducir el número de muertes de niños a un ritmo mucho más rápido que el registrado desde 1990. El ODM número 4 apunta a reducir en dos tercios la tasa global de mortalidad infantil entre 1990 y 2015. Como en 1990 ese número era cerca de 13 millones, el cumplimiento del ODM 4 implica una reducción del 50% en el número de muertes de niños durante los próximos siete años, cayendo a menos de cinco millones por año, o menos de 13 mil muertes por día. El informe muestra también que las causas de muerte de niños, en la mayoría, son completamente evitables.

En este sentido, UNICEF pide una acción conjunta de los gobiernos para llegar a los millones de niños todavía excluidos de las intervenciones de salud. Cada día, en promedio, más de 26 mil niños menores de 5 años de edad mueren en todas partes del mundo. Casi todos viven en el mundo en vías de desarrollo.

En América Latina y el Caribe, los niveles de reducción de la mortalidad infantil desde 1990 fueron sorprendentes, pues esa tasa cayó en casi el 50%. Pero de cada mil niños nacidos en la región, 15 miles mueren antes de cumplir 24 horas de vida y la tasa de mortalidad de menores de 5 años quedó debajo de 30 muertes por mil nacidos vivos. Números todavía bastante inferiores a los de los países industrializados.

UNICEF señala algunas causas para esa diferencia entre las regiones: Servicios de salud y nutrición carentes de recursos, ineficaces y culturalmente inadecuados; inseguridad alimentaria; prácticas alimentarias inadecuadas; falta de higiene y de acceso al agua limpia o a condiciones de saneamiento adecuadas; analfabetismo de la mujer y embarazo precoz.

Para los investigadores del informe, normalmente esos niños mueren “sin acceso a servicios de salud esenciales y recursos básicos que podrían salvarlos de la muerte. Algunos niños sucumben a infecciones respiratorias o diarreicas que actualmente ya no constituyen amenazas en los países industrializados, o mueren debido a enfermedades de la primera infancia, como el sarampión, que pueden ser fácilmente evitadas por medio de vacunas”.

También según el informe, en cerca del 50% de las muertes de menores de 5 años, una causa subyacente es la desnutrición, que priva al cuerpo y la mente del niño pequeño de los nutrientes necesarios para su crecimiento y su desarrollo. Agua de mala calidad, saneamiento precario e higiene inadecuada contribuyen aún a la mortalidad y la morbilidad de niños.

Lo que hace el alcance de los ODM todavía más difícil es el hecho de que “la mayor parte de los esfuerzos debe concentrarse en las situaciones y circunstancias más difíciles: en los países más pobres, en medio de las localidades y comunidades más empobrecidas, aisladas, ignorantes y marginadas, en naciones devastadas por el sida, por conflictos, por gobiernos débiles y por situaciones crónicas de baja inversión en sistemas de salud pública y en infraestructura material”, expresa el informe.

Sexto ODM
El sexto Objetivo de Desarrollo del Milenio busca reducir las inmensas cargas provocadas por el HIV y por el Sida, por la malaria y por otras enfermedades importantes. Tiene también un profundo impacto directo e indirecto sobre los bebés y los niños. Además del número de bebés infectados con HIV, que muestra que el 50% morirán antes de cumplir 2 años de edad, otros 15 millones de niños menores de 18 años serán afectados por la muerte de uno de sus padres, o por la de ambos. En América Latina y el Caribe, actualmente, cerca de 54 mil niños, entre 0 y 14 años, viven con HIV.

 


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