Colombia
Alternativas para mejorar la vida
Jose Svanera
Publicado el 01 de
enero de 2008
P. José Svanera, nacido hace 60 años en Italia, realizó sus estudios de teología en España. Lleva prácticamente su vida trabajando en Colombia y desde allí nos escribe sobre lo que es una lucha continua para buscar alternativas a fin de la mejore su calidad de vida.
Por
estas tierras el verano comienza en diciembre y durará desde Navidad
hasta Pascua.
Es la estación seca. Lloverá poquísimo. Los niños podrán disfrutar de las esperadas vacaciones. Por unos días volverán muchos emigrantes a esta tierra increíblemente fértil donde, sin embargo, no han podido construirse un futuro por mil razones, pero sobre todo por intereses y políticas sociales y agrarias cuanto menos discutibles.
Próximamente tenemos intención de realizar un “Foro” para estudiar la nueva situación que se está creando en nuestro territorio y que comienza a preocupar.
El gobierno colombiano se está dedicando,
como muchos otros países del Sur del mundo, a la producción
del biodiesel y del etanol siguiendo las políticas internacionales.
De un momento a otro, enormes extensiones de tierra aptas para la agricultura
y que siempre se han utilizado para producir alimentos para las personas,
se están dedicando a producir biocarburantes para los coches. Y lo
llamamos “progreso”…
El municipio de Marialabaja ha entrado en esta nueva, peligrosa y polémica realidad. En pocos años se han sembrado casi 5 mil hectáreas de palma africana para la extracción de biodiesel, las perspectivas son de alcanzar las 10 mil hectáreas. Este territorio que desde siempre ha sido considerado la “despensa alimenticia de Cartagena” corre el riesgo de no producir suficiente alimento ni para los habitantes de la región.
En el horizonte aparece otro peligro: otras tantas hectáreas destinadas a cultivar caña de azúcar para producir etanol, otro biocarburante demandado en el mercado internacional. Naturalmente estos proyectos son presentados por la propaganda oficial como la solución ideal a los problemas de la nación y de los agricultores colombianos. Se hacen miles de promesas y se multiplican las ofertas de todo tipo, pero la preocupación aumenta en la medida en que, de hecho, disminuyen los alimentos y aumentan los precios.
Como misioneros, aunque no seamos técnicos ni economistas, estamos realmente preocupados y no bastan las declaraciones de los políticos que afirman: “No tocaremos un centímetro cuadrado de selva. No traspasaremos la frontera agrícola colombiana. Usaremos una tierra que es prácticamente ineficaz”. Marialabaja, por ejemplo, tierra fecunda y fértil, destinada desde siempre a la agricultura tradicional, con un sistema de regadío entre los mejores de Colombia.
Una verdadera locura, el precio que hay que pagar al “progreso” es una vez más… ¡hambre!
El obispo Pedro Casaldáliga afirma que hay sólo “dos absolutos: ¡Dios y el hambre!”. Os puedo asegurar que no resulta nada agradable ver continuamente niños desnutridos y concluir que los responsables somos nosotros cegados por el progreso y esclavos de un capitalismo salvaje y destructor.
Ciertamente que un “Foro” organizado por la parroquia no resolverá estos problemas. Pero esperamos crear una cierta sensibilidad que ayude a tomar conciencia y a buscar posibles alternativas que puedan favorecer a nuestra gente. Mientras tanto continuamos con pequeñas iniciativas para mantener viva la esperanza e indicar el camino a seguir para un auténtico bienestar.
Nosotros nos movemos en la esperanza de que una vez más el pequeño David pueda abatir al gigante Goliat. Pero “si el Señor no construye la casa, en vano se fatigan los… albañiles”, como dice el salmo.
Mientras tanto continuamos con nuestras actividades pastorales. Especialmente la formación de animadores y catequistas en el pueblo y en el campo para construir, a la luz de la Palabra de Dios, un mundo a la medida del hombre. En estos días estamos intentando concretar con la gente un proyecto pastoral que responda a las necesidades de las comunidades de afroamericanos.
Desafíos no faltan. Esperanza, tampoco.