LO QUE CASI NADIE CUENTA

¿Cómo un Instituto Misionero maneja las ayudas a las misiones?

M. Marini y R. Cogliati

Vivimos momentos en los que varias ONG se enfrentan a los tribunales por un uso ilegal de la ayudas recibidas. Momentos en que el Iglesia española pone publicidad en las cadenas de televisión para financiarse. Ello ha creado una polémica sobre dónde van los fondos de la Iglesia y de las ONG que dicen ayudar al Tercer Mundo.
En el editorial de mayo de 2007 de Antena Misionera dejamos clara nuestra postura en torno a las ONG. Las instituciones de la Iglesia rara vez explican cómo manejan los fondos que reciben para ayudar a las misiones.
El pasado mes de diciembre nos visitaron el administrador general de los Misioneros de la Consolata, Marco Marini, y quien en poco tiempo le sustituirá, Rinaldo Cogliati. A ellos les pedimos que nos explicaran cómo funciona la ayuda económica a las misiones entre los Misioneros de la Consolata.
Hablamos de uno de los servicios misioneros menos conocidos.

Publicado el 01 de enero de 2008

La finalidad de la acción misionera de la Iglesia es el anuncio del Reino de Dios. La actividad económica es uno de los medios para este fin, orientado por los valores evangélicos: comunión, solidaridad, compartir, transparencia. Por ello, nuestra economía trata de ser una “economía de comunión”.

Sabemos que cuando manejamos dinero, estamos administrando algo que no nos pertenece, sino que está al servicio del Reino. Como decía el P. Allamano, nuestro fundador, somos canales, no estanques, a través de los cuales la ayuda que recibimos llega a los más pobres y necesitados.
Durante los últimos 20 años hemos aplicado el criterio de “ganancia cero”. Todo lo que cada año es “ganancia” en nuestra gestión económica no puede ser capitalizado. Se reparte en proyectos de promoción humana, evangelización y mantenimiento de nuestras actividades misioneras al finalizar el año.

Proyectos a los que se apoya
Las ayudas que nos llegan de los bienhechores van destinadas a proyectos concretos. Esos proyectos, ante todo han de ser apoyados por la población local que es quien mejor conoce sus necesidades, además deben estar avalados por la Iglesia local, y los demás misioneros que trabajan en el país, de forma que se garantice la continuidad de una ayuda y la gente del lugar pueda continuar la actividad con sus medios cuando termine la ayuda del exterior. Además de la rendición de cuentas sobre cómo se utiliza el dinero, se exige un tiempo máximo para la realización del proyecto.

Algunos proyectos que realizamos los misioneros por sus caracteristicas son financiados por ONG y grupos de solidaridad.
En ocasiones se dan situaciones de emergencia, frente a las cuales se pide la ayuda de todos los países donde estamos presentes y en casos extremos se puede modificar el destino con el que fue dado un donativo, eso siempre de acuerdo con la persona que lo hizo, para nosotros es fundamental respetar la intención de quien da una ayuda para un proyecto concreto.

El envío de las ayudas
Las nuevas tecnologías nos permiten tener un sistema informático común en todos los países donde estamos presentes. Eso nos permite que normalmente un mes un donativo entregado, por ejemplo, en Madrid con destino a una misión del Congo, llegue integro a destino en menos de un mes. Consideramos fundamental que las ayudas económicas lleguen cuanto antes a sus destinatarios.

Las colaboraciones sin destino concreto
Os ponemos un ejemplo. Si la suscripción a Antena Misionera es de 20 ó 25 Euros y alguien manda una cantidad superior a esa cifra lo que sobrepasa la suscripción va al “fondo donaciones” y se utiliza para otras actividad de nuestra familia misionera, especialmente en los países de misión.

Llega el fin de año, cada país puede quedarse con el equivalente a los gastos del último año, o la media de los gastos de los tres últimos años. La verdad es que en poco lugares se llega alcanzar esa cantidad, pero si lo sobrepasa ese dinero va a un fondo común que se reparte entre los lugares donde las necesidades son mayores. A través de la comunión de bienes procuramos una equidad lo mayor posible, poniendo por delante las situaciones de mayor pobreza.

Control y conversión
Mentiríamos si dijéramos que todo es perfecto en nuestra familia misionera a nivel administrativo y económico, pero sinceramente el sentido de solidaridad y de compartir es fuerte. Una de las tareas de nuestra estructura administrativa es detectar los problemas y resistencias para la realización plena de una economía de solidaridad entre nosotros y hacia las comunidades humanas y cristianas con las que compartimos la vida.

Estamos convencidos de que también en el ámbito económico y administrativo el “éxito” está ligado a la medida en que nos dejamos impregnar y convertir por la palabra del Evangelio.


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