BRASIL
Despierta Amazonia,
muestra tu lucha
Un festival de colorido, banderas, cantos, danzas
y pancartas invadía en todo momento el pabellón donde se celebraba
el encuentro. Rincones con artesanía indígena y regional, con
semillas y fibras naturales. Homenajes a Chico Mendes, Zumbi dos Palmares
o la hermana Dorothy Stang, mártires de la Amazonia y de sus pueblos.
Eran cerca de 700 personas, entre pescadores, indígenas, pequeños
agricultores, moradores de periferias de ciudades, gente sencilla. Jóvenes,
adultos y mayores, hombres y mujeres; laicos, agentes de pastoral, religiosos
y religiosas, sacerdotes y obispos. Expresión del Pueblo de Dios, que
hizo su morada en medio de este altar de la Madre Tierra que es la Amazonia.
Son las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Amazonas y Roraima, reunidas
durante cinco días en Manaus bajo el lema CEBs: Iglesia Misionera y
Libertadora con rostro amazónico.
Luis Ventura Fernández
Laico Misionero de la Consolata
Publicado el 01 de diciembre
de 2007
Comunidades
Eclesiales de Base: el modo de ser Iglesia
Las CEBs son una expresión clara del camino que la Iglesia de América Latina fue construyendo a partir del Concilio Vaticano II, y que confirmaron las Conferencias Episcopales de Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y, ahora, Aparecida (2007). Una Iglesia que asume su identidad de Pueblo de Dios y que apuesta por pequeñas comunidades que viven su fe de un modo nuevo. Según el obispo Pedro Casaldáliga, el modo en que toda la Iglesia debería vivir.
Éstas son algunas de sus características:
Un fuerte protagonismo laical, con ministerios asumidos por laicos y una organización
de red de comunidades, autónomas y solidarias entre sí, diferente
al modelo tradicional de Parroquia.
Una presencia central de la Palabra de Dios, centro de la vida comunitaria, con actividades como Círculos Bíblicos y Lectura Popular de la Biblia. Son comunidades que no pueden celebrar la eucaristía todas las semanas, pero celebran la Palabra con mucha intensidad.
Unidad entre fe y vida, llevando a un compromiso social y político con la realidad, sea en los barrios, en los movimientos sociales o en partidos políticos. En uno de sus cantos se dice que “la fe y la política son dos carriles que sustentan el tren de la vida, el tren de la historia”. Miran a la realidad con la mirada crítica de quien no asume la pobreza y la injusticia como algo irremediable, sino como algo producido, histórico, perverso a los ojos de Dios y, por tanto, transformable.
Una mística profunda y libertadora. Las CEBs viven una espiritualidad profunda y cotidiana. Se reúnen frecuentemente para orar en las casas de las familias, visitar los enfermos o rezar en las casas de aquellos que no pueden salir. Es una mística de esperanza y de resistencia, de saber que el Dios de la Vida está acompañando y va a ayudar para transformar esta historia de sufrimiento y de injusticia. Una mística libertadora, que bebe de la vida de aquellos que dieron sus vidas en la defensa de los derechos humanos, de la justicia y de la paz, en un continente donde el martirio es parte y hace parte de la vida cotidiana.
La dimensión de la fiesta, continuamente presente en sus encuentros a través de cantos, danzas, expresiones culturales. Retoman la fiesta como elemento fundamental de lo que se celebra. Alegría siempre presente y desbordante.
Comunidades plurales, que acogen la diversidad que hay en ellas, principalmente en este mosaico cultural que es la Amazonia. Expresiones religiosas y culturales de origen afro, indígena, nordestino, europeo. Las CEBs se convierten así en espacio donde es posible el diálogo ecuménico, el diálogo inter-religioso.
Por último, comunidades populares, de origen sencillo, que nacieron no en las iglesias o salones parroquiales, sino en los patios de las casas, en las pequeñas reuniones de calle, en los terrenos de las favelas y de los barrios de periferia.
Un tren arraigado en el corazón del mundo
La figura del tren es un elemento simbólico importante para las CEBs,
que se ven a sí mismas como un tren que camina con el pueblo, trayendo
algo realmente nuevo, y que anda sobre dos carriles: el seguimiento de Cristo
Resucitado, esperanza de los pobres; y el compromiso con el mundo de la exclusión.
Estos dos pies resumen la identidad y la fuerza de estas comunidades.
Las Comunidades Eclesiales de Base están hoy presentes en toda América Latina y Caribe, y en algunos lugares de África y Europa. La V Conferencia Episcopal de América Latina y Caribe, realizada en Aparecida, defiende que las CEBs han sido, en estos años, “verdaderas escuelas” de discipulado, de entrega generosa, “hasta derramar su sangre”, y que recogen la experiencia de las primeras comunidades cristianas, tal y como son descritas en el libro de los Hechos. Los obispos describen las CEBs como “arraigadas en el corazón del mundo” y como “alternativa a la sociedad actual, fundada en el egoísmo y en la competencia despiadada”.
Despierta Amazonia y muestra tu lucha
Las CEBs del norte de la Amazonia (Amazonas y Roraima) se reunieron entre
el 19 y el 23 de septiembre en Manaus, para fortalecer su camino y asumir,
con más ímpetu, las causas de los pueblos de la Amazonia y de
la Madre Tierra.
Siguiendo la simbología de la región, muy marcada por los ríos, los participantes se dividieron en siete grandes Barcos temáticos: la destrucción de los valores culturales amazónicos; la exclusión social; la opresión y masacre de los pueblos indígenas; la carencia misionera y ecuménica de la Iglesia; la exclusión vivida por la juventud: el machismo y cuestiones de género; y la destrucción del medio ambiente. Todas las tardes, los Barcos llegaban al Puerto, representado por la Comunidad de San Jorge. Era el tiempo de compartir, cenar juntos y retomar la fiesta.
A través del método Ver – Juzgar – Actuar, que la Iglesia latinoamericana había desconsiderado en su Conferencia de Santo Domingo (la más polémica de todas las conferencias) y que retomó con fuerza ahora en Aparecida, las CEBs presentes en el encuentro asumieron compromisos concretos y definieron propuestas de acción, tanto para el fortalecimiento de una Iglesia de base y comprometida como para la defensa de los derechos de los pueblos de la Amazonia. Según la carta final del encuentro, “constatamos el crecimiento de la pobreza, la violencia y la exclusión social… del desempleo, el éxodo rural… La invasión de tierras indígenas, pesca predatoria, madereras, garimpos, agronegocio, construcción de hidroeléctricas, consecuencias del proyecto de desarrollo económico capitalista neoliberal”.
Frente a todo eso, se presenta el proyecto del Reino, sueño de Dios, pasión de Jesús. En marzo, la Congregación de la Doctrina de la Fe desautorizaba los escritos del teólogo Jon Sobrino, uno de los mayores exponentes de la Teología de la Liberación. Se argumentaba que su defensa de un Jesús profundamente humano, identificado con los pobres, podía confundir al pueblo. Muchos teólogos respondieron esta decisión del Vaticano con un libro reciente, pero en el encuentro de Manaus un sacerdote colombiano indígena levantaba su voz diciendo: “Cristo nos fue impuesto por la fuerza; pero nosotros, indígenas, en esa fuerza, descubrimos un Cristo que era sufridor, como nosotros, con nosotros”.
Al final de la carta, después de reafirmar “nuestra opción por los pobres, excluidos y excluidas”, las CEBs de la Amazonia celebran la esperanza y determinación: “Con la certeza del Dios de la Vida, Padre y Madre de toda la Creación, proclamamos que la Amazonia es nuestra, en ella vivimos, existimos y resistimos. ¡Despierta Amazonia, muestra tu lucha!”. Despierta Amazonia, y despiértanos contigo.