Historia Afro en
Estados Unidos:
Luces y sombras
La mayoría de los afro-americanos presentes en los Estados Unidos descienden de los esclavos africanos deportados del oeste y el centro de África durante la llamada “Travesía Transatlántica de Esclavos” (1600-1860).
María Luisa Casiragui
Publicado el 01 de agosto
de 2007
Historiadores
y sociólogos americanos subrayan que los afro-americanos, que viven
en los Estados Unidos, pertenecen a cerca de cuarenta grupos étnicos
provenientes de distintos países africanos: Senegal, Gambia, Guinea
Conakry, Guinea Bissau, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Ghana, Togo,
Benín, Nigeria, Camerún, Gabón, Angola, Congo, Mozambique,
Madagascar...
En los Estados del Sur, el tráfico y el
aumento del número de esclavos estaba unido al rápido desarrollo
del cultivo del algodón. En 1860, en estos Estados más de un
tercio de la población (3,8 millones de personas) estaba formada por
esclavos.
Los inicios por abolir la esclavitud
En el ámbito político y legal el movimiento por la abolición
de la esclavitud, iniciado en Inglaterra en 1807, llegó a América
sólo medio siglo más tarde, cuando en 1863 el presidente Abraham
Lincoln proclamó la “Declaración de Emancipación”
que daba la libertad a los esclavos residentes en los Estados del Sur.
Más tarde, en 1865, se modifica el artículo 13 de la Constitución añadiendo: “en los Estados Unidos la esclavitud es ilegal”; en 1868, con la concesión de la ciudadanía a los afro-americanos se enmienda el artículo 14. En 1870, en el artículo 15 se incluye la concesión del derecho a voto a los afro. Sin embargo, a pesar de las enmiendas legislativas, los intentos de integración entre negros y blancos fracasaron uno tras otro y prepararon el camino de la supremacía blanca.
La emancipación de los afro creó
un doble dilema para la sociedad del Sur: por una parte necesitaba encontrar
el modo de asegurarse el trabajo de los ex-esclavos, sin lo cual la economía
su hundía; y por otra parte era necesario mantener la distinción
de status entre “blancos” y “personas de color”, una
simbólica distinción social para evitar la amalgama con un grupo
considerado inferior y sin raíces culturales.
Iguales pero separados
Después de un largo periodo terminado en los años 1890, durante
el cual a los negros se les permitió votar, acceder a cargos públicos
y finalmente, dentro de ciertos límites, mezclarse con los blancos,
llegó la ley “Jim Crow” (1865-1965): “separados pero
iguales”, un conjunto de normas sociales y legales que prescribían
la completa separación de las razas. La ley, además de limitar
drásticamente las posibilidades de los afro-americanos, les sometía
totalmente a los blancos. Importando del Norte, donde había sido experimentado
dentro de las ciudades, el sistema legislativo “Jim Crow” establecía
que los negros debía viajar en trenes y autobuses separados y esperar
en estaciones distintas; en la ciudad debían residir en suburbios separados
y educados en escuelas distintas. Así se construyeron baños,
fuentes, iglesias... para negros. En los teatros existían las galerías
para negros; en los hospitales separados sólo podían recibir
atención médica por parte de personal “de color”...y,
finalmente, los muertos eran enterrados en cementerios separados.
A estas reglas le siguieron leyes que condenaban la convivencia y el matrimonio interracial.
Desde el punto de vista económico, la tierra permanecía en manos de los blancos, los ex-esclavos eran campesinos dependientes, privados de propiedades, formalmente libres, pero esclavos de la pobreza, de la ignorancia y de la nueva servidumbre de la aparcería: el sistema de las plantaciones de algodón siguió inalterado.
En competiciones deportivas, o en juegos como el dominó o las damas estaba prohibido que participasen blancos y negros. Traspasar la línea del color daba lugar a linchamientos y asesinatos; así nació el Ku Klux Klan en 1867, una organización secreta para contrarrestar la emancipación de los negros del Sur.
Todo ello fue posible debido a la rápida
y casi completa pérdida de los derechos de los negros, y a la aplicación
de la “Ley Negra” por parte de los tribunales, que les concedían
menos derechos de los conseguidos por los ex-esclavos, al ser considerados
tanto propiedad como personas.
Tres figuras determinantes
Durante este largo periodo de sufrimiento, en la historia de los afro-americanos
no faltaron figuras destacadas, basta pensar en Harriet Tubman, Martín
Luther King y Rosa Parks.
Harriet Tubman (1821-1913), analfabeta y de frágil constitución, apodada la Moisés del Sur, llegó a organizar 19 poblados ayudando a más de 300 esclavos a conseguir su propia tierra sin ser nunca capturada.
Martín Luther King (1929-1968), pastor bautista y activista de los derechos civiles del pueblo afro-americano, fue el más joven Premio Nobel de la Paz de la historia en 1964, cuando tenía 35 años, por su actividad de pacifista.
El compromiso civil de Martín Luther King está condensando en las Cartas desde la prisión de Birmingham, escritas en 1963, que constituyen una apasionada proclamación de su indomable lucha por la justicia.
Es célebre su discurso del 28 de agosto de 1963, durante la marcha por el trabajo y la libertad, donde repetía varias veces la frase “hoy he tenido un sueño...” y que resumía su ideal: toda persona, a cualquier raza que pertenezca, tiene los mismos derechos y las mismas prerrogativas.
Rosa Parks (1913-2005) es conocida como la “madre de los derechos civiles”. El 1 de diciembre de 1955, después de una jornada especialmente pesada de trabajo –era costurera en un gran almacén de Montgomery, capital de Alabama- tras una larga espera en la parada del autobús bajo un frío intenso, sube al autobús, estando cansada se sienta en una de las filas del medio (para los negros estaban reservadas las filas del fondo). El autobús continuó cargando pasajeros hasta llenarse. El conductor, viendo a un blanco de pie, pretende que Rosa se levantara y cediese su asiento. Rosa Parks se negó y fue detenida. Comenzó así la batalla no violenta contra la injusticia y la segregación racial.
Tras la detención de Rosa Parks comenzó
un boicot al transporte público por parte de los negros, que duró
381 días paralizando el sistema de transporte en la ciudad, con serias
consecuencias económicas para un negocio que estaba en manos de segregacionistas
y simpatizantes. En 1956, la Corte Suprema se vio obligada a declarar ilegal
cualquier forma de discriminación racial.
Pasos decisivos
El movimiento hacia la emancipación de la población afro fue
sostenido por el nuevo presidente J. F. Kennedy, que en abril de 1963 pide
la promulgación de leyes que garanticen los mimos derechos a todos
los ciudadanos.
En 1964 se promulga el “Acta de Derechos Civiles” y en 1965 el “Acta de Derecho a Voto”, la legislación más completa sobre los derechos civiles aprobada. El sistema de segregación legalizada se quebró, mientras que el principio constitucional de la igualdad se aplicaba de manera decisiva y práctica.
En 2000 unos 8.936 afro-americanos ocupaban puestos de relieve en el gobierno de los Estados Unidos, en 2001 las estadísticas revelaban que 484 eran alcaldes y 38 miembros del Congreso.
El año 2000 Condoleezza Rice, nacida en Birmingham, Alabama, es nombrada Consejera de Seguridad Nacional, la primera mujer en ocupar este cargo; el 16 de noviembre de 2004 sucede a Colin Powell en la Secretaría de Estado.
En la historia de Estados Unidos hay muchos nombres
de exploradores, astronautas, científicos, deportistas, escritores,
banqueros, músicos, bailarines, médicos, matemáticos,
actores...afro-americanos que han contribuido a formar la sociedad americana
y siguen enriqueciendo su historia.
El camino no ha sido fácil.