EL VOLUNTARIADO
Ser “Doña” en Nicaragua
Pilar Orenes *
Publicado el 30 de julio 2010
Hoy por la oficina ha pasado Doña Elba tras su visita a diferentes países de Europa en los que se ha ido entrevistando con miembros de varios parlamentos, con el primer ministro belga, con la Reina Sofía, con Michelle Bachelet, con Mary Robinson… nos contaba cómo les había recordado que ya estábamos en la cuenta atrás para la Cumbre de Objetivos del Milenio de septiembre y que no se había avanzado lo suficiente en conseguir la enseñanza primaria para todos los niños y niñas.
Los ojos le brillan y el aplomo de su discurso no es incompatible con la emoción que pone en él. Ha conseguido contagiarnos cómo sólo pueden hacerlo aquellos que creen en lo que luchan porque saben muy bien de lo que hablan.
Ella tiene nítido en su memoria cuando sus recorridos no eran en avión sino que tenía que caminar tres días entre el lodo y el bosque para conseguir sal; sin embargo su memoria no le da para recordar el día de su cumpleaños…no se puede recordar nada que nunca nadie supo con certeza.
Gracias al empeño de su madre que quería ofrecer a su hija lo que no tuvo, aprendió a leer y a escribir y aunque en un momento abandonó, como tantas niñas, consiguió no sólo terminar la secundaria sino acceder a formación universitaria. Tuvo pronto claro lo que quería hacer y en un terreno de su ciudad natal, Nueva Guinea, creo una escuela con un modelo educativo adaptado a su contexto dónde los padres son parte importante del proyecto.
Hoy enseña, enseña a niños y niñas y enseña a líderes mundiales. Su vida vuelve a poner en evidencia porque invertir en educación es invertir en desarrollo.
En Nicaragua me sigue chocando el uso frecuente del “doña” pero… hay muchas, muchas doñas que bien se lo merecen.
* Miembro e Intermón Oxfam