Continuando la misión en Mozambique

Francisco Lerma
Obispo de Gurue

Publicado el 30 de julio 2010

Después de largos años en Mozambique, donde llegué en 1971, me toca empezar una nueva etapa en mi vida misionera, ahora como obispo. Acabo de recibir el pasado 30 de mayo la ordenación episcopal como obispo de la Diócesis de Gurue en el norte del país. Os cuento algo de mi nuevo servicio misionero

 

Un territorio enorme
La extensión de la diócesis es enorme, 42.450 km², casi cuatro veces la región de Murcia (mi tierra natal), con una distancia de un extremo a otro de 600 km. Cuenta actualmente con 1.800.000 habitantes, segundo el censo de 2007. La población pertenece al pueblo Lomwe y su lengua, del mismo nombre, pertenece a las lenguas bantúes.

Su diversidad
El territorio es montañoso en la parte norte, zona de extensos cultivos de te; y de amplias llanuras hacia el sur y hacia el mar. Sus tierras son fecundas en el centro, muy apropiadas para el cultivo de cereales. En dirección a la costa el terreno es arenoso y poco propicio para la agricultura. En el litoral es abundante la pesca, rica en mariscos y pescado de primera calidad.

Niveles de pobreza absoluta
A pesar de las buenas condiciones para la agricultura y la pesca, más de 50% de la población no ha salido de niveles de pobreza absoluta, de 1 dólar por día. La población vive en situaciones precarias en relación a la vivienda, alimentación, saneamiento del medio, agua potable y electricidad, medios de transporte y vías de comunicación, acceso a los bienes de consumo más elementales, asistencia sanitaria, red escolar y comercialización de los productos.

Asistencia sanitaria
La asistencia sanitaria es muy deficiente, está bajo los niveles medios del país. Los puestos y centros de salud o las maternidades no llegan a todas la poblaciones; sus instalaciones son muy rudimentarias y la falta de médicos, personal sanitario y medicinas es gravísima. Las enfermedades más frecuentes son la malaria, que es todavía hoy la primera causa de muerte; las enfermedades bronco-pulmonares y el SIDA, ésta última con porcentajes supriores al 16% de la población comprendida entre los 14 y 45 años. Los afectados por estas enfermedades no reciben el tratamiento exigido para combatirlas y mucho menos la alimentación adecuada.

La enseñanza
La tasa de analfabetismo supera también la media nacional, llegado a niveles superiores al 70% de la población. La red escolar, a pesar de los grandes avances conseguidos desde la Independencia (1975) y después de la guerra de los años 1976-1992, enfrenta situaciones graves: falta de instalaciones, edificios en mal estado de conservación, falta de mobiliario escolar, número y formación de profesores insuficiente. Por todo ello, la calidad de la enseñanza presenta niveles muy bajos.

El diálogo inter-religioso
Los católicos son unos trescientos mil entre los casi dos millones de habitantes. Los restantes siguen la Religión Tradicional (el 40%), forman parte de las Iglesias de la Reforma (15%), o practican el Islamismo (15%). El clima reinante entre los practicantes de las diversas religiones es de respeto mutuo y de sana convivencia. Hay un diálogo práctico de base y de colaboración en las cuestiones sociales. En ciertos días del año (fiesta de la Independencia, navidad ecuménica, semana de la unidad) y en circunstancias especiales se reúnen para la oración en común y celebraciones ecuménicas o interreligiosas.

Las comunidades cristianas
La diócesis cuenta con alrededor de tres mil pequeñas comunidades, organizadas en zonas pastorales que, en su conjunto, forman las parroquias o misiones. Cada comunidad está organizada siguiendo el modelo de la Iglesia ministerial fundamentado en la triada Fe, Esperanza y Caridad, que corresponden respectivamente a los ministerios de la Palabra (anuncio, catecumenado, catequesis sacramental), la Celebración (Presidencia de la comunidad, Celebración de la Palabra y de los sacramentos y demás celebraciones) y la Acción social (Cáritas, justicia y paz, administración de la comunidad).

Animadores laicos
La diócesis cuenta a penas con 32 sacerdotes nativos y otros tantos misioneros, por lo que la mayoría de nuestras comunidades están privadas de la Eucaristía durante la mayor parte del año. Viven fundamentalmente de la Celebración dominical de la Palabra, orientada por los animadores laicos. A ellos se debe toda la organización y vida de nuestras comunidades. Sin ellos no existirían o serían comunidades desorganizadas e incluso muertas.

La mies es grande
Éste es sumariamente el panorama que tengo delante al empezar esta nueva etapa de mi vida misionera, como pastor de esta joven Iglesia local de Gurue. Los desafíos, como os he indicado brevemente, son enormes en cada uno de los sectores de la vida social, económico y religioso. Hay mucho trabajo por delante. La mies es grande y los operarios son pocos. Rezad para que el dueño de la mies envíe operarios a su mies. Entusiasmo no falta. Con dedicación y mucho amor comenzamos la tarea.


 

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