Niger
Níger en manos de los militares
Publicado el 30 de julio 2010
Leonídio P. Ferreira
En febrero de este año los militares de Níger se hicieron con el poder a través de un golpe militar. Han prometido organizar elecciones y devolver el poder a los civiles.
Argumentan que han actuado para evitar el abuso de poder de Mamadou Tandja, el presidente depuesto. Ahora lideran uno de los países más pobres del mundo, que tiene poco más para exportar que el Uranio.
Cuentan quienes viajan de Benín hacia Níger, procedentes de Cotonou, el puerto de mar más cercano a Niamey (capital de Níger), que aunque no hubiera puestos fronterizos entre las dos antiguas colonias francesas el cambio de país sería evidente.
La carretera en territorio de Benín está bien conservada mientras que del lado de Níger comienzan inmediatamente los baches.
Considerada una de las naciones más pobres del mundo, Níger ni siquiera ha conseguido una mínima ayuda para reconstruir una carretera que es esencial para sus comunicaciones con el exterior, ya que el país, a pesar de su gran extensión, no posee ninguna salida al mar.
Quedan muchas dudas sobre los logros de estabilidad política y económica proclamada por el presidente Mamadou Tandja como su gran legado antes de ser destituido a mediados de febrero por el golpe militar. El líder depuesto había sido ya polémico al negar el hambre que afectó en 2005 a 2 ó 3 millones de personas, entrando en conflicto con las ONG presentes en el país.
Tandja confía en el uranio
A pesar de todo, el mayor pecado de Tandja según sus críticos habría sido el referéndum que organizó el año pasado para mantenerse en el poder después de cumplir dos mandatos (fue elegido en 1999 y en 2004) y las posteriores elecciones legislativas boicoteadas por la oposición. Condenado por la comunidad internacional y mal visto por sus propios vecinos, interesados en promover a África Occidental como un pueblo de democracia, Tandja confiaba en el éxito de grandes proyectos, como una mina gigante de uranio, entregada a los franceses, o las prospecciones de petróleo confiadas a los chinos para levantar la economía nacional y garantizar su popularidad entre los nigerinos.
Los militares se cansaron y apelaron a las armas contra el antiguo militar, antiguo ministro, y antiguo embajador que desde hacía más de una década gobernaba el país que ocupa la ultima posición en el índice de desarrollo de las Naciones Unidas. Prometen ahora organizar elecciones libres nombrando un primer ministro y prohibiendo que ellos mismos sean candidatos en la próxima convocatoria electoral. Sin ironía, la junta militar ya fue bautizada como Consejo Supremo para la Reconstrucción de la Democracia. Su líder es el coronel Majsalou Djibo un militar con alguna experiencia, ya que ha sido entrenado en el extranjero y participó como casco azul en dos operaciones de paz de la ONU.
Al-Qaeda amenaza al turismo
Además de organizar las elecciones, promesa que muchos nigerinos creen que va a ser cumplida, la junta militar está teniendo que gobernar un país donde el hambre es un fenómeno cíclico, debido a la irregularidad de las lluvias, que exporta pocos productos a parte del uranio (es el cuarto productor mundial) y donde en el norte a parte de la rebelión de los Tuareg, existen grupos de Al-Qaeda en el Magreb que amenazan a los turistas que visitan la ciudad de Agadez, una de las atracciones del Níger en el Sahara, país semi-desértico y que cuenta con una importante fauna en el extremo sur, de clima tropical.
El aumento poblacional es otra de las amenazas para el desarrollo del país, ya que es el que más crece en el mundo, lo que mina cualquier esfuerzo económico. Las mujeres nigerinas tienen una media de 8 hijos y casi la mitad de la población tiene menos de 15 años.
Confianza exagerada
“Estamos orgullosos de lo que los soldados han hecho, y confiamos que consigan llevar a cabo una transición limpia y honesta, porque estos soldados que se han revelado no son corruptos o ambiciosos, no quieren el poder para sí”, como afirmó un hombre que quiso mantener su anonimato a un periodista de la BBC en un mercado de Niamey. Es bueno algo de optimismo en este año en que Níger celebra medio siglo de independencia de Francia.