África austral. El sur de África es silenciado

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Uno de los problemas que afligen hoy al continente africano especialmente al África austral es el tráfico de seres humanos. A la luz del día se trafica con mujeres y niños, adolescentes y jóvenes, se venden de un país a otro. Todo el mundo habla de esto en conferencias, reuniones... pero nadie pone fin a este drama que es profundamente humano.

 

 

Este tráfico humano nace generalmente en los países del nordeste de África. A mujeres y jóvenes se les promete un futuro laboral o de formación. De ahí pasan principalmente a los países situados alrededor de Sudáfrica. Son canales de tránsito de esta corriente de esclavitud.
Normalmente el sistema que se usa es que cogen a mujeres, jóvenes o niños, entre los 12 a 15-16 años con promesas de estudios en otros países. Quienes hacen estas promesas son personas conocidas de confianza y además conocen la geografía. Viajan con ellos a otro país, les quitan cualquier documento que les pueda identificar y cambian las personas que les acompañan y los vehículos en que viajan. Sin la seguridad de un documento, sin la seguridad de poder comunicarse ya que el idioma es distinto, sin la seguridad de conocer el medio ambiente, No saben en qué país están, son personas que están totalmente indefensas.

 

Luego ya se les lleva al sitio donde se les va a utilizar normalmente en la prostitución. Generalmente desde países como Mozambique, Zambia, Zimbabue en dirección a Sudáfrica.
También se habla mucho del tráfico de órganos humanos cuando son más pequeños.

 

 

Son palabras de Francisco Lerma, misionero de la Consolata y desde hace unos meses obispo de Gurue (Mozambique) cuando pasaba recientemente por Madrid.


El tema fue uno de los que más tiempo ocupó en la IX Asamblea de las Conferencias Episcopales del Sur de África celebrada en Pretoria (Sudáfrica) en diciembre del año pasado.
Cuando todos los medios de comunicación se ocupan de los graves problemas y los cambios que se están dando en los países árabes del norte africano y de Oriente Medio. El extremo sur del continente vuelve a quedar en el olvido.

 

Una experiencia de comunión eclesial
Los primeros pasos se dieron durante el Sínodo de 1974 en Roma. Pero fue en la reunión celebrada en Lesotho donde quedó constituida la Conferencia Interregional de los Obispos del África Austral, conocida como IMBISA por sus siglas en inglés.


IMBISA nació en momentos difíciles, la zona estaba marcada por problemas como el apartheid, las guerras civiles y las guerrillas.


Los obispos de países como Angola, Botswana, Lesotho, Namibia, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe, Sudáfrica y Zimbabue crearon este organismo para afrontar juntos los problemas sociales, políticos y religiosos de la zona.


IMBISA es una realidad desconocida para la mayor parte de la Iglesia. Pero está siendo un instrumento valioso para la comunión y el trabajo en común de la Iglesia en los países del cono sur africano.

 

Líneas generales
IMBISA se ocupó desde el primer momento de la situación de los refugiados en la región, de las guerras civiles que estaban a la zona y las actividades de la guerrilla, de las comunicaciones sociales, de la integración de la enseñanza social de la Iglesia y su aplicación a las situaciones de vida del pueblo. Fueron y continúan siendo sus líneas de orientación fundamentales:


• promover y mantener la unidad y la comunión entre las Iglesias locales;
• consultar y colaborar en asuntos de interés común;
• informar sobre la situación real de los respectivos países.

 

La IX Asamblea General Plenaria
La última Asamblea Plenaria, celebrada en Pretoria, tuvo como tema central “El Buen Gobierno en las Instituciones eclesiales y en la sociedad civil”.


Este tema es la continuación lógica de la sesión anterior que trató sobre “La Ética laboral para un desarrollo integral”, y que iluminó los programas pastorales del trienio 2007-2010.
También se reflexionó sobre las conclusiones del reciente 2º Sínodo especial para África: Justicia, paz e integridad de la creación; y sobre algunas situaciones alarmantes en los países de la región, especialmente Zimbabue y el tráfico humano.

 

Solidarios con Zimbabue
Zimbabue está atravesando una grave crisis política, económica y social. Esta situación mereció una larga reflexión por parte de los obispos participantes en la Asamblea. Lanzaron una llamada a los gobernantes de los países de la Comunidad Económica del África Austral, para que renueven su esfuerzo por encontrar una solución justa y democrática a la situación que se va agravando día tras día. Enfrentamientos violentos entre el partido en el poder y la oposición, inestabilidad social y destrucción de la economía nacional. Una llamada a la comunión y esperanza para con los hermanos de Zimbabue que viven un periodo muy triste de su historia.


Los obispos manifestaron su solidaridad para con todo el pueblo de Zimbabue a la vez que pidieron a los políticos que respondan a los legítimos deseos de paz y justicia de este pueblo.
Se hizo una renovada llamada a la responsabilidad dirigida a los gobernantes, a los partidos políticos, a los agentes sociales, a las comunidades cristianas y ciudadanos en general.
Ya no valen los paños calientes, ni el electoralismo, ni las promesas. Ante tanto sufrimiento, pérdida de vidas humanas y bienes, deterioro alarmante del nivel de vida, el camino no puede ser otro que el unir fuerzas, dejar de parte intereses partidarios y ansias de poder, y aplicar medidas eficaces con el mayor consenso posible para abrir un futuro justo, libre democrático y pacífico.


Estos dos temas: el tráfico humano y la situación en Zimbabue ocuparon gran parte de nuestra asamblea. Y centraron las prioridades del Plan Pastoral para el próximo trienio: “El buen gobierno, la justicia social y la familia”.

 

La corrupción en África
En muchas partes me preguntan sobre la corrupción en África. Es a la vez una realidad y un estereotipo. En cualquier parte del mundo, en países pequeños o grandes, pobres o ricos existe la corrupción, es una lacra, una enfermedad que afecta a todos los que usan el poder en general. De forma concreta hay gente que usa bien el poder y otros que se aprovechan. No es un problema específico de África sino que la corrupción se da en todos los países y en cualquier parte del mundo donde haya un ser humano.


No pretendamos justificarnos cargando sobre los países pobre problemas que son comunes a todos.

 

Las relaciones de la Iglesia con los gobiernos y con el pueblo
Como África Austral está formada por un mosaico de países, no puedo dar una opinión genérica para todos. Por mi experiencia personal de los países en los que he estado como Angola y Mozambique, puedo decir que la relación iglesia-estado es normal, de respeto y colaboración. En Mozambique por ejemplo desde la revolución de la guerra civil, podemos decir que son normales. Incluso se está preparando actualmente una especie de concordato o acuerdo bilateral entre la santa sede y el gobierno mozambiqueño. Para la Iglesia es un reconocimiento jurídico. Se la reconoce como una entidad de derechos y deberes. Estará establecida en la educación, en la sanidad, en la parte social… es una especie de acuerdo global.


En cuanto a las relaciones iglesia-pueblo, son también normales, bien recibidas en todos sitios, incluso las relaciones con otras iglesias de inspiración evangélica son buenas, no hay fricción. No se puede hablar de una guerra interreligiosa.


Habrá grupos fundamentalistas, pero los hay dentro también de nuestra propia Iglesia. Lo que socialmente se llaman sectas también las hay, pero tenemos que hacer también nosotros un examen de conciencia para ver si dentro de la Iglesia católica no adoptamos también muchas veces posturas fundamentalistas, en grupos, movimientos. Pero podemos decir que en líneas generales y concretamente hay buen ambiente.


En cuanto al pueblo, tampoco hay ninguna lucha. Las comunidades cristianas estamos en esta fase de un cierto estancamiento. Ha habido un tiempo en el que la Iglesia en Mozambique ha sido una iglesia de futuro, una iglesia profética, con todo el cambio que se dio con la iglesia piramidal y pasó a una iglesia de ministerios.


Llegaron unos años de estancamiento. Y esta ahora resucitando a ver si encontramos la fuerza que caracterizó a la iglesia de Mozambique en los años pasados. Las comunidades son vivas, han ido adelante gracias a los seglares o laicos, por ejemplo en nuestra diócesis de Gurue, hay comunidades cristianas en cada aldea. Son alrededor de 2000 aldeas que conforman la diócesis. Sacerdotes poquísimos. Las comunidades han crecido gracias a la dedicación, al trabajo de los animadores laicos. Lo importante ahora es recuperar de nuevo ésta conquista de la iglesia ministerial, de una iglesia de comunión.


Ese trabajo eclesial y el saber responder a las situaciones sociales que agobian al pueblo son nuestras líneas de trabajo en el anuncio del Reino.


 

Francisco Lerma y Redacción *

01/04/2011