2010: Año Europeo contra la Pobreza y la Exclusión Social
Publicado el 01 de abril 2010
Redacción
La Unión Europea es una de las
regiones más ricas del mundo, y sin
embargo, el 17% de los europeos carecen de los recursos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.
La pobreza suele asociarse a los
países en desarrollo, en los que la
desnutrición, el hambre y la escasez de agua potable son a menudo un desafío cotidiano. Pero la pobreza y la exclusión social también se dan en Europa. Quizás en menor medida, pero no por ello deja de ser inaceptable. La pobreza y la exclusión de una sola persona equivalen a la pobreza de una sociedad en su conjunto. La fortaleza de Europa depende del pleno desarrollo del potencial de cada uno de sus habitantes.
No existe la panacea para acabar con la pobreza y la exclusión social. Sin embargo, una cosa está clara: no podemos combatirlas sin tu ayuda. Ha llegado el momento de renovar el compromiso con la solidaridad, la justicia social y una mayor inclusión. Ha llegado el momento del Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.
Objetivos
Los objetivos y principios directores de este Año Europeo, aprobado en octubre de 2008 son los siguientes:
a) reconocimiento de derechos: reconocer el derecho fundamental de las personas que se encuentran en situación de pobreza y exclusión social a vivir con dignidad y a desempeñar un papel activo en la sociedad. El Año Europeo aumentará el grado de sensibilización pública sobre la situación de las personas en situación de pobreza, en particular de los grupos o personas en situaciones vulnerables, y ayudará a promover su acceso efectivo a derechos sociales, económicos y culturales, así como a recursos suficientes y servicios de calidad. El Año Europeo contribuirá igualmente a la lucha contra los estereotipos y la estigmatización;
b) responsabilidad compartida y participación: aumentar el compromiso de la opinión pública a las políticas y acciones de inclusión social, insistiendo tanto en la responsabilidad colectiva como individual en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y la importancia de promover y respaldar las actividades voluntarias. El Año Europeo promoverá la participación de los actores públicos y privados, entre otros, mediante asociaciones dinámicas. Fomentará la sensibilización y el compromiso, y ofrecerá oportunidades para la contribución de todos los ciudadanos, en particular de las personas con una experiencia directa o indirecta de la pobreza;
c) cohesión: promover una sociedad más cohesiva, sensibilizando sobre las ventajas para todos de una sociedad en la que se erradique la pobreza, se permita la distribución justa y no se margine a nadie. El Año Europeo fomentará una sociedad que apoye y desarrolle la calidad de vida, incluida la calidad de las especialiciaciones y del empleo, el bienestar social, incluido el bienestar de los niños, y la igualdad de oportunidades para todos. Además, garantizará el desarrollo sostenible y la solidaridad entre distintas generaciones y dentro de la misma generación, así como la coherencia política con la acción de la Unión Europea en todo el mundo;
d) compromiso y acciones concretas: reiterar el firme compromiso político de la Unión Europea y los Estados miembros de influir de forma decisiva en la erradicación de la pobreza y la exclusión social, y promover dicho compromiso y las acciones en todos los niveles de gobierno. Basándose en los logros y el potencial del MAC en materia de protección social e inclusión social y centrando la atención política y movilizando a todas las partes interesadas, el Año Europeo reforzará el compromiso político de prevenir y luchar contra la pobreza y la exclusión social, e impulsará en mayor medida la acción de los Estados miembros y de la Unión Europea en este ámbito.
Acciones previstas
La finalidad principal de este año es sensibilizar a los ciudadanos sobre la problemática de los millones de europeos condenados a vivir en la pobreza y renovar el compromiso político de la UE y los Estados miembros con la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
El principio rector del Año Europeo 2010 es canalizar las preocupaciones de las personas que sufren la pobreza y la exclusión social y fomentar la participación de los ciudadanos europeos y otras partes interesadas en estas cuestiones vitales.
Este Año Europeo pretende además combatir los estereotipos y la imagen que tiene la gente de la pobreza. Partiendo de los principios europeos de solidaridad y cooperación, 2010 quiere hacer un llamamiento para abordar directamente las causas de la pobreza y asegurarse de que todo el mundo participa plenamente y de forma activa en la sociedad.
Las organizaciones de la sociedad civil y los interlocutores sociales colaborarán con los países participantes y la Comisión Europea para organizar una serie de actividades a lo largo de 2010.
Se celebrarán dos conferencias a nivel europeo, la primera tuvo lugar en febrero y la segunda está prevista para diciembre; una exposición acercará el mundo del arte a las personas que padecen la pobreza y la exclusión social, mientras que unas jornadas formativas ofrecerán una visión actual de estos temas complejos a los medios de comunicación y a los responsables políticos.
También se celebrarán actividades nacionales y locales en todos los Estados miembros de la UE, Noruega e Islandia. Entre las actividades se cuentan campañas de sensibilización, talleres y seminarios informativos en colegios. Se producirán películas, revistas y otros materiales informativos para ayudar a los ciudadanos a comprender las repercusiones de la pobreza y la exclusión social en sus comunidades y para que los que la sufren conozcan mejor sus derechos.
Junto a las personalidades, harán de embajadores de campaña personas que han vivido en la pobreza para así aumentar la visibilidad y la credibilidad de las actividades del Año Europeo y fomentar la participación.
La “crisis” justifica el fracaso
Este año concluye el plazo que los dirigentes europeos se auto impusieron para acabar con la pobreza de la UE. Pues bien, estamos en el año 2010 y los objetivos están aún muy lejos de ser alcanzados. Y aún estaríamos más lejos si no hubiera sido porque, ante la perspectiva de unos resultados vergonzosos, en el año 2005 se forzó una revisión a la baja.
Sea como sea, y siguiendo el criterio de que una persona es pobre si su renta está por debajo del 60% del salario medio del país dónde vive, en Europa 80 millones de personas (cerca del 17% de la población) viven por debajo de este umbral. No todas son personas en paro. Hay un 8% de las personas empleadas con unos salarios que no les permiten salir de la pobreza. Esto hacía mucho tiempo que no sucedía, al menos desde la creación de un cierto estado del bienestar, y desmiente a aquellos que sitúan en la “plena ocupación” la solución a la pobreza.
Ahora la crisis sirve para justificar muchas cosas. Pero hay que hacer notar que cuando se revisaron los objetivos el año 2005, estábamos en plena euforia económica y en aquel momento las desigualdades continuaban siendo tan escandalosas que hizo falta la intervención del comisario Barroso y de todo el Consejo Europeo para maquillar el escándalo.
Pero al final, de todo esto nos ha quedado un “año” que al menos nadie se ha atrevido a desconvocar: “el año europeo de la lucha contra la pobreza y la exclusión social”. Ya que está ahí, celebrémoslo, utilicémoslo para denunciar esta realidad en el corazón de la rica y desarrollada Europa.
Seguramente, vista la experiencia de Lisboa, costará que los gobernantes vuelvan a imponerse “objetivos tan elevados”. Aprovechemos el año, pues, para tomar conciencia de la inviabilidad de un modelo que excluye de la vida social y económica (¿también de la política?) a uno de cada cinco europeos.
Recientemente, la Comisión ha vuelto a plantear un borrador que aspira a ser el documento que marque la estrategia de la UE para los próximos 10 años y lo ha abierto a la consulta de ciudadanos y organizaciones. ¿Piensa alguien que se habla ahí de inclusión social, de lucha contra la pobreza o de reducir desigualdades? Marginalmente sí, pero se habla sobre todo de ocupación, crecimiento económico (=PIB), de reforma del mercado laboral, de flexiseguridad… En definitiva, de ir repitiendo el modelo que ha fracasado con palabras nuevas y sostenibles, seguramente para garantizar que de aquí a 10 años el número de personas pobres con trabajo no sea sólamente el 8% sino que llegue al 15 o al 20%.
Al Estado siempre le resulta más caro y molesto un pobre de solemnidad, que alguien con trabajo que contribuye a la riqueza del país, pero que se las ve y se las desea para llegar a fin de mes. Es posible que con esos porcentajes podamos ya jactarnos de haber alcanzado un nivel de desigualdad social irreversible.