El tráfico de personas:
una de las principales fuentes
de ingresos en América Latina
Publicado el 01 de abril 2009
La trata y explotación de personas en Latinoamérica representa 17 por ciento del Producto Interno Bruto de los países de la región, dijo Teresa Ulloa Ziáurriz, directora regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe. En el marco de la Primera Reunión Regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe, que se lleva a cabo en México, Ulloa señaló que la explotación sexual es un problema multifactorial y multicausal que afecta directamente a cinco millones de mujeres y niños.
"Cuando tú vendes una dosis de droga, se te acabó la mercancía… A una niña o a una mujer la pueden vender hasta 40 veces al día por 40 o 60 dólares; hasta que te dure cinco años la criatura, luego la tiras, y nadie hace nada", lamentó la feminista.
Ulloa indicó que la trata de mujeres y niñas tiene su origen en la pobreza, la falta de oportunidades, la violencia, la discriminación y los patrones de dominación del patriarcado.
En la Ciudad de México hay 500 mil personas explotadas en el negocio de la prostitución, 90 por ciento son mujeres y niñas; 75 por ciento se iniciaron a los 12 años; 80 por ciento no nacieron en el DF; 78 por ciento son analfabetas, y 99 por ciento bajo el poder de proxenetas o por la industria del sexo, precisó la especialista.
La abogada y pedagoga advirtió que la Ciudad de México se está convirtiendo en un centro de acopio y distribución de mujeres y niñas de América Latina, esto para después enviarlas al mayor consumidor, Estados Unidos.
Por eso, mencionó, hay que combatir estratégicamente la demanda y la legalización de la prostitución, así como educar a la sociedad en la igualdad, no en la dominación patriarcal.
En México, "no hay clara intención política, el tema no está ubicado en la agenda pública". La Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas y su reglamento protegen a los explotadores, pues excluyen de todo delito al acusado cuando supuestamente haya "consentimiento de la víctima. La prostitución no es un trabajo. No hay prostitución forzada o consentida", consideró.
Las mujeres y niñas explotadas tienen derechos, por lo cual requieren asistencia y protección. No persecución, encarcelamiento, represión o faltas administrativas. Quienes deben ser sancionados son "el tratante, el lenón o el padrote", enfatizó.
Sin embargo, hay "grandes cadenas de complicidad política y económica" en México y el mundo. Como se trata de un negocio rentable, las cúpulas en el poder encubren a los delincuentes y castigan a las víctimas, de tal suerte que se genera más impunidad.