Desafíos de la lucha contra la pobreza en África

 

Publicado el 01 de abril 2009

P. Franco Cellana

Con motivo de sus 50 años, Manos Unidas celebró en marzo pasado un Foro en Sevilla. Entre los participantes estuvo el P. Franco Cellana, misionero de la Consolata, que durante años trabajó en España y ahora se encuentra en Kenya.
Ésta es parte de la presentación que hizo sobre los desafíos que hoy enfrenta el África subsahariana ante el drama del hambre.


           África es un continente con una inmensa diversidad y riqueza culturas, que ha vivido y vive procesos históricos muy distintos. Hablar de África como una única realidad es algo imposible. Aunque se trate un tema concreto como el hambre.

Me limitaré a señalar algunos elementos comunes al África subsahariana. Consciente de que vengo de Kenia en donde el año pasado surgió una violenta reacción nacional a causa de la manipulación electoral, que causó muertos, quemas de casas, millares de desplazados en distintas partes del país. Todavía hoy sentimos mucho las consecuencias de esos trágicos eventos.

También desde la conciencia de que como misionero estoy llamado a la lucha por la verdad y la justicia, ofreciendo caminos para superar muchas cicatrices de violencia, odio, división, carencia de educación y dignidad; recordando los valores de Dios puestos en nuestras manos en beneficio de todo, y ser la voz de los derechos humanos fundamentales.

Una visión global de África
Las dificultades que enfrenta gran parte del África subsahariana hoy día son en lo esencial de tres categorías:
* Una situación económica precaria que condiciona los medios sanitarios y sociales, educativos y productivos causando empobrecimiento en la mayoría de la población.

* La presencia de graves enfermedades por falta de agua, de higiene y de condiciones salubres suficientes.

* Un funcionamiento político marcado por el recurso a la fuerza y la mala gobernabilidad, donde la impunidad impera en todos los sectores políticos, donde hay corrupción, prevaricación, extensión de la arbitrariedad, desprecio de las leyes.

El empobrecimiento que están sufriendo los pueblos del África subsahariana se ve agravado por un crecimiento demográfico mal controlado.

Positiva en sí la vitalidad demográfica africana, es una carga cuando impide el crecimiento de ingresos por habitante, cuando altera los equilibrios sociales, y cuando provoca fenómenos de exclusión social que se han hecho masivos, con la incapacidad de alimentar a una población que aumenta explosivamente.

La falta de alimentos es el caldo de cultivo que favorece el crecimiento de enfermedades como: malaria, tuberculosis, cólera, parasitosis y Sida, que diezman a la población.

Además de vulnerable, África ha quedado marginada desde el punto de vista económico y comercial en el conjunto de las naciones. “La globalización” se manifiesta en su aspecto más negativo con tráficos ilegales de todo tipo: seres humanos, armas, mercancías de segunda calidad, drogas, residuos venenosos y tóxicos que producen degradación en los suelos, en las aguas y en las infraestructuras locales.

En África viven 900 millones de personas distribuidas en 48 países. El 33% de la población en el África Subsahariana (cerca de 320 millones) está desnutrida sobreviviendo con menos de un dólar al día. En ésta parte de África 22 millones de personas viven con Sida.

La grave crisis alimentaria del África subsahariana se ha triplicado en los últimos 20 años. La población rural, los nómadas dedicados al pastoreo, los habitantes de los suburbios de las grandes capitales, las mujeres y niños, son los grupos más vulnerables. En este área del continente el 70% de la población vive de la agricultura, pero los gobiernos dedican solamente el 5% de los presupuestos a este sector.

Los prestamos del Banco Mundial para la agricultura en estos países, han caído un 30% entre 1997 y 2002.

El 50% de la crisis alimentaria tiene que ver con situaciones de conflicto y desplazamientos masivos de los grupos humanos por causa de guerras, violencias, opresión. La desertización en África subsahariana avanza a un ritmo de 3.5% anual.

Causas remotas de la pobreza en África
África es el continente y el lugar donde hace unos 7 millones de años divergieron las líneas evolutivas de los primates antropomorfos y protohumanos. Continúa siendo el único continente que nuestros antepasados habitaron cuando el “Homo Erectus” salió de África para dirigirse a Europa y Asia. Las poblaciones de estos 3 continentes, un millón de años atrás siguieron trayectorias evolutivas tan diferentes que se convirtieron en grupos humanos distintos. África propició luego la evolución del “Homo Sapiens”, que se expandió por otros continentes con distinto desarrollo de lenguaje, de cultura, arte y usos sociales.

Se manifestó en la recolección de frutos y en la aparición de la agricultura (hace 10.000 años). La domesticación de animales, el invento de las primeras herramientas de metal, de la escritura y comienzo del arte, la organización de sociedades estructuradas.

La fauna africana evolucionó con los humanos durante millones de años, mientras que en los otros continentes los grandes animales desaparecieron poco después de la llegada del hombre. Especies enteras fueron exterminadas antes de que tuvieran tiempo de aprender a escapar de los cazadores. La prolongada coexistencia con los humanos en África es probablemente la razón de que hoy sobrevivan en el continente grandes animales. Esta presencia estimuló la proliferación de muchas enfermedades tropicales. El continente tiene una merecida fama de haber generado algunas de las más malignas y virulentas enfermedades de la especie humana como la malaria, tuberculosis, fiebre amarilla, Sida. Quizás porque microbios causantes de enfermedades en los animales rebasaron las fronteras de la especie para afectar a los grupos humanos.

Causas actuales
Luchas tribales, genocidios, corrupción, violencia, injusticias, inundan hoy los medios de comunicación ofreciendo una imagen violenta de los africanos. La actuación africana es, en buena parte, el resultado de una resistencia activa ante el mundo occidental: violencia derivada de la trata esclavista en África, militarización de gran parte de la población masculina. aparición de los grupos de guerreros esclavizados, disolución de lealtades y alianzas pacíficas con la consecuencia de la desestructuración de estados que estaban surgiendo, aparición de empresas civilizadoras de “exploradores” y “misioneros” que pusieron en conocimiento de la sociedad occidental un mundo de maravillas, de riquezas cultural y también de paganismo y salvajismo.

En el frenesí despertado por una creciente fe en el progreso y desarrollo tecnológico, los occidentales cayeron en la creencia de que la acumulación de riquezas materiales equivalía a riqueza cultural. No fueron capaces de comprender las múltiples culturas africanas tradicionales. Equipararon así su “atraso” con un infantilismo que necesitaba tutela paternalista hacia una evolución correcta. Así que la colonización con su fachada de acción civilizadora (sanidad, educación, religión y desarrollo) marcó una nueva e intensa etapa de opresión sobre África.

Antes de la colonización, África era una de las zonas más despobladas del mundo. La llegada de la medicina occidental, la defensa contra las enfermedades tropicales precipitó el comienzo de una explosión demográfica. La población aumentó espectacularmente, pero el desarrollo económico no acompañó el crecimiento, lo que provocó subdesarrollo, miseria y hambre.

La deforestación: África pierde 5.3 millones de hectáreas de bosques cada año, que constituye el 46% del territorio africano. Esta deforestación está causada también por las migraciones del ambiente rural a las grandes ciudades, donde la gente necesita madera o carbón para cocinar, para calentarse y para preparar campos de cultivos.

Carencias de lluvias: Está depareciendo en África el proceso de lluvias tradicionales lo que causa desastres de todo tipo: erosión del suelo, imposibilidad de cultivos, falta de alimentos

Contaminación: La quema de árboles y campos, las emisiones de gases de los vehículos, contaminan el aire de las grandes ciudades. Barcos cargados de venenos tóxicos son arrojados en distintos países como: Egipto, Mozambique, Kenia, Guinea, Somalia… provocando desastres ambientales.
Carencia de agua potable: Esta carencia provoca graves enfermedades y epidemias endémicas en África. La proliferación de estas enfermedades muy conocidas crea debilidad, dependencia, incapacidad de trabajo y producción.
Debilidades de los gobiernos locales: La incompetencia y corrupción de muchos gobiernos de países africanos, son causa del subdesarrollo y pobreza e incluso de las terribles hambrunas que azotan a sus poblaciones provocando desconfianza de los países capitalistas, reduciendo para ellos el libre mercado y creando situaciones continuas de dependencia.

¿Esperanza para África?
Junto a esta África inquieta, existe otra que al mismo tiempo se asienta progresivamente y tranquiliza al ser humano asumiendo sus responsabilidades, mirando a los valores de su historia y de sus culturas. El aumento de la solidaridad, el alivio de la deuda, el mayor acceso a los mercados mundiales, son aspectos que deben desencadenar un proceso nuevo para reducir la pobreza en África.

África se democratiza: Existe una verdadera demanda de democracia en África donde se refuerzan las exigencias, de las generaciones más jóvenes hoy mayoritarias: Senegal, Malí, Ghana, Kenia, Tanzania, Nigeria…
África cura sus heridas: Muchas crisis africanas y conflictos han alcanzado hoy una feliz culminación como en Burundi, Mozambique, Angola, Sudán, Costa de Marfil.. dando nuevas esperanzas a los demás países.

África se emancipa y se organiza: Las comunidades y países africanos quieren buscar soluciones comunitarias interregionales y continentales para dotarse de sistemas de seguridad colectiva que ha logrado estabilizar otros continentes.

África se desarrolla: Consciente de sus riquezas y potencialidades que le pertenecen, África busca estabilidad política, buena gobernabilidad, desarrollo económico. ¿Cuándo podrá sentarse con los grandes del mundo?
Tenemos que seguir acompañando a esta África de la esperanza para que pueda enfrentar y superar los desafíos, las debilidades y los errores que produce. Solamente con un espíritu de colaboración y solidaridad, a través de un apoyo pleno hacia la democracia, hacia la madurez de opciones sociales y políticas África puede curar sus heridas y presentarse en el conjunto de las naciones. África tiene un lugar que asumir en el sistema mundial actual. Hay que favorecer el gran retorno de África a la escena mundial.

 

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