¿Vacaciones en Darfur?
Publicado el 01 de marzo de 2008
Por J. Altavista
Cuando leas estas líneas ya hace tiempo que habrá pasado la Semana Santa.
Estoy escribiendo el 13 de marzo porque de otra manera me resultará difícil entregarlas antes de que cierren el número de abril de Antena Misionera.
En casa tenemos sobre la mesa una cuestión desde hace varios días. ¿Qué hacemos esta Semana Santa? Siempre intento que las decisiones las tomemos entre todos. Pero sobre la mesa hay tantas propuestas como personas somos en la familia.
Ando dándole vueltas a ver si conseguimos llegar a una solución por consenso, aunque será difícil poner de acuerdo propuestas tan distintas.
Esta mañana, en el trabajo, un compañero me pasa un periódico inglés con un gran titular: “Vuelta al infierno en Darfur”.
Darfur es esa zona desértica en un rincón de Sudán donde llegaron miles de refugiados y donde se ha vivido uno de los dramas humanitarios más graves de los últimos años.
Desde hace unos meses la situación iba mejorando y se dejó de hablar de Darfur. Cuando las cosas parecían mejorar, ahora ha entrado en una nueva fase de violencia. Las noticias hablan de niños violados, casas saqueadas, poblados destruidos y la impotencia de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas para frenar el genocidio que se ha reavivado en la zona.
Y mientras tanto, en mi casa, discutiendo sobre cómo podemos pasar mejor las vacaciones de Semana Santa.
Esta noche cuando nos reunamos para cenar (por fortuna todavía lo hacemos juntos) pondré sobre la mesa el periódico. Para abrir el debate preguntaré si a alguien le interesa pasar las vacaciones en África, concretamente en Darfur.
Va a ser un toro difícil de lidiar. Surgirán miles de excusas y posiblemente me acusen de intentar “manipular” los sentimientos.
Pero la verdad es que me duele el que intentemos vivir de espaldas a la realidad de nuestro mundo.
Seamos sinceros. En comparación con todas las familias del mundo somos una insignificante minoría quienes podemos plantearnos dónde pasar unas vacaciones. La mayoría seguirán viviendo en el infierno.
Y no niego que tengamos derecho a unos días de descanso y pasarlo bien. Nos hará bien como personas y como familia.
Pero a la vez me parece tremendamente injusto ignorar la situación de la mayoría de las familias en un mundo donde proclamamos que todos somos hermanos.
Me espero la pregunta que alguien me lanzará esta noche: “¿y tú qué harías?”. Y con humildad tendré que confesar: “no lo sé”. ¡Hay tantas cosas para las que no tengo solución o respuesta!
Aunque no tenga respuesta, no puedo dejar de plantearlas. Por hoy me basta con que tomemos conciencia del problema.