La Misión vista desde Europa
“No existe misión sin misioneros” (RMi,61)
José Manuel Madruga Salvador *
Publicado el 01 de abril de 2008
Esta afirmación de Juan Pablo II en la encíclica misionera que nos regaló en el año 1990, me lleva a pensar en una tendencia que estamos viviendo desde hace unos años en la Iglesia española y que muchas veces tratamos de maquillar: el descenso de las vocaciones misioneras.
Asistimos a una disminución de vocaciones misioneras de por vida tanto en el horizonte de los sacerdotes diocesanos como de los religiosos y religiosas, por no hablar de la casi desaparición de las vocaciones laicales según esta modalidad. No olvidemos que esta vocación representa el paradigma del compromiso misionero de la Iglesia.
Hay sí todo un movimiento, también en declive, de compromisos temporales a nivel de clero, religiosos/as y laicos/as que colaboran en la acción misionera de la Iglesia. Se necesitaría un mayor compromiso de nuestras iglesias diocesanas para acompañar los compromisos de los laicos.
Últimamente también han irrumpido en el trabajo misionero los Nuevos Movimientos que llegan sin ningún tipo de preparación específica, ignorando la inculturación y con el objetivo, muchas veces, de poner las bases de sus propios movimientos.
También hay que tomar conciencia de un sinnúmero de experiencias de pocos meses en misión, especialmente en verano, que salen incluso con el rito litúrgico del envío, y que rivalizan en el “hacer cosas” cuando más bien se trataría de simplemente abrir los ojos del corazón y escuchar, acoger y volver dispuestos a trabajar por ser más coherentes y austeros y denunciar los mecanismos injustos de nuestro mundo.
Nos preguntamos por las razones que pueden estar en la raíz de la disminución de vocaciones: Son muchas, hoy señalaría simplemente una concepción reduccionista de la misión que nos está haciendo mucho daño y que nos lleva muchas veces a preocuparnos más por la ayuda a proyectos de desarrollo y menos a la preocupación del anuncio y al intercambio de personal. Tendríamos que preocuparnos por ser más mensajeros del evangelio y no tanto por la recaudación y envío de recursos económicos.
* Sacerdote de la diócesis de Burgos
y miembro del IEME.
Director de la revista Misiones Extranjeras.